
La selección de Bélgica esperó el momento clave para mostrar su mejor rostro. Con la clasificación en juego, el equipo dirigido por Rudi García firmó una actuación contundente para superar a Nueva Zelanda por un claro 1-5 y asegurar su lugar en los dieciseisavos de final, además de hacerlo como líder del Grupo G gracias al empate entre Egipto e Irán. Desde el pitido inicial, los Diablos Rojos dominaron el encuentro en el BC Place de Vancouver. Con intensidad en la presión, precisión en la posesión y una superioridad abrumadora, arrinconaron a Nueva Zelanda, que apenas pudo cruzar la mitad de la cancha durante extensos pasajes del partido. El marcador final fue amplio, pero incluso resultó corto para reflejar la diferencia de nivel entre ambos conjuntos.
El retorno de Jérémy Doku fue una de las grandes novedades para Bélgica. El extremo, que apenas había entrenado tras viajar para el nacimiento de su primer hijo, dinamitó el ataque desde el arranque con su velocidad y desequilibrio. Cada avance suyo rompía líneas y generaba espacios para sus compañeros, entre ellos Leandro Trossard, quien se erigió como el futbolista más inspirado de la noche.
El jugador del Arsenal alertó primero con un disparo al poste y poco después vio cómo el VAR anulaba un penalti a favor de Bélgica. No obstante, su insistencia tuvo recompensa en el minuto 28, cuando capitalizó un balón suelto tras un tiro de esquina ejecutado por Kevin De Bruyne para abrir el marcador. El 0-1 era justo para una primera parte en la que Bélgica acumuló ocasiones sin cesar, cerrando el primer tiempo con 16 remates frente a ninguno de su rival.
La resistencia neozelandesa se desmoronó nada más reiniciarse la segunda mitad. Trossard firmó su doblete al recoger el rebote de su propio disparo y sentenció el encuentro. Con la ventaja asegurada, Rudi García empezó a mover el banco, pero el dominio belga no menguó. Matías Fernández-Pardo aportó frescura desde la banda y participó en varias acciones de peligro, mientras De Bruyne encontró al fin el premio a su insistencia con un potente disparo cruzado para anotar el tercero.
Con el partido completamente bajo control, Bélgica administró fuerzas mientras seguía atenta a lo que sucedía en el Egipto-Irán. Nueva Zelanda encontró un pequeño consuelo con el gol de Elijah Just, aprovechando un descuido defensivo, pero la reacción apenas duró unos minutos. Romelu Lukaku, recién ingresado al campo, necesitó muy poco para reivindicarse: cabeceó el cuarto tanto y luego asistió a Alexis Saelemaekers, quien cerró la goleada con el definitivo 1-5.
Más allá del resultado, Bélgica recuperó las sensaciones que había perdido en las dos primeras jornadas. Doku volvió a ser desequilibrante, De Bruyne manejó el ritmo, Lukaku respondió desde el banquillo y Trossard brilló con un doblete que lideró el festival ofensivo.
Tras dos encuentros generando dudas, Bélgica llegó, por fin, al Mundial 2026. Y lo hizo de la mejor manera: con una goleada, el liderato del grupo y la sensación de que, ahora sí, es una selección preparada para aspirar a todo.
Fuente: Infobae