Las tortitas son un clásico infaltable en desayunos y meriendas, esas láminas de masa esponjosa y dulce que nos transportan a los diners estadounidenses con sirope, chocolate y batidos interminables. Si queremos unas pancakes de categoría, lo mejor es seguir los consejos de los verdaderos maestros.
El truco para lograr tortitas perfectas está en detalles pequeños pero decisivos. La receta es simple, pero hay errores comunes que arruinan el resultado. Según los expertos culinarios de The New York Times, el principal responsable de unas tortitas mediocres es el tiempo.
La masa, hecha con harina, huevos, leche, azúcar y levadura, necesita reposar antes de ir a la sartén. Esto explica por qué la primera tortita siempre sale mal: al no dejar reposar, la masa queda muy líquida y se extiende sin lograr la forma deseada.
El motivo del reposo está en los ingredientes. A diferencia de las crepes, estas tortitas llevan levadura química, que las hace más esponjosas y gruesas. Reposar permite que los agentes leudantes se disuelvan y distribuyan uniformemente, además de que la harina se hidrate y la masa espese. Lo ideal es dejarla reposar entre 10 y 30 minutos a temperatura ambiente, aunque puede guardarse en nevera hasta 48 horas.

La temperatura de la sartén, clave para unas tortitas perfectas
Después del reposo, llega el momento de cocinar. Controlar la temperatura de la sartén es vital: fuego bajo da tortitas pálidas y pastosas; fuego alto quema el exterior antes de que el interior cuaje.
Los expertos del medio americano comparten su truco: calienta la sartén a fuego medio-alto durante dos o tres minutos. No agregues mantequilla con la sartén fría. Para probar, echa unas gotas de agua; si chisporrotean y se evaporan rápido, la temperatura es la correcta.
Cuando la temperatura sea adecuada, añade la grasa. Para bordes crujientes, no escatimes en mantequilla. Luego baja el fuego a medio y deja que la grasa se caliente antes de verter la masa. La primera tortita te dirá si el fuego es correcto, si la masa tiene consistencia y si necesitas más grasa. Añade grasa entre tandas y, si la mantequilla huele a quemado, limpia la sartén con papel de cocina.
Una vez vertida la masa, no la toques. Estarán listas para voltear cuando aparezcan burbujas en toda la superficie, no solo en los bordes. Usa una espátula ancha y fina con un movimiento limpio y seguro. El segundo lado tarda la mitad del tiempo que el primero. Repite hasta tener todas las tortitas y sírvelas en una montaña con los toppings que más te gusten.
Fuente: Infobae