Durante décadas, la diversidad sexual y de género en Ecuador permaneció prácticamente invisible para las estadísticas oficiales. Las personas LGBTIQ+ existían en las calles, en las familias, en las escuelas y en los espacios de trabajo, pero no aparecían en los censos. Esa ausencia no solo limitaba la producción de conocimiento, sino también la posibilidad de diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
Esa realidad comenzó a cambiar con el VIII Censo de Población y VII de Vivienda 2022, cuando, por primera vez en la historia del país, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) incorporó preguntas sobre orientación sexual e identidad de género. Ahora, un boletín elaborado por FLACSO Ecuador ofrece la primera lectura de esos datos y dibuja un retrato estadístico inédito sobre la población LGBTIQ+ ecuatoriana.
Más de 270 mil personas
El estudio identifica a 270.970 personas LGBTIQ+ mayores de 18 años, equivalentes al 2,4 % de la población adulta del Ecuador.
Las cifras permiten observar una población diversa. Según la orientación sexual registrada en el censo:
- El 45 % se identifica como lesbiana.
- El 30 % como gay.
- El 17 % como heterosexual, debido a que la clasificación también incorpora la identidad de género dentro de la población LGBTIQ+.
- El resto corresponde a otras orientaciones sexuales contempladas en la metodología censal.
En cuanto a la identidad de género:
- El 59 % corresponde a personas cisgénero.
- El 24 % a personas transmasculinas.
- El 16 % a personas transfemeninas.
Además, el 61 % reportó haber sido asignada mujer al nacer.
Una población presente en todo el país
Aunque la diversidad sexual y de género está presente en todas las provincias, el estudio muestra una fuerte concentración urbana.
El 63 % de la población LGBTIQ+ vive en ciudades, mientras que cuatro de cada diez personas residen en Guayas y Pichincha, las provincias más pobladas del Ecuador.
Según la investigación, esta concentración responde tanto al peso demográfico de estas provincias como a que las grandes ciudades suelen ofrecer mayores oportunidades laborales, educativas y redes de apoyo para las personas de la diversidad sexual.
Una población mayoritariamente adulta
Los datos desmontan algunos estereotipos.
La edad promedio de la población LGBTIQ+ censada es de 42 años.
El grupo más numeroso corresponde a personas entre 30 y 64 años, que representan el 57 % del total.
Las personas jóvenes de entre 18 y 29 años constituyen el 30 %, mientras que un 13 % tiene 65 años o más, evidenciando también la existencia de una población LGBTIQ+ adulta mayor que históricamente ha permanecido poco estudiada.
Familias diversas también existen
Uno de los hallazgos más llamativos rompe otra idea instalada socialmente: que las personas LGBTIQ+ viven mayoritariamente solas o sin vínculos familiares.
El estudio encontró que:
- El 49 % está unido o casado.
- El 37 % se declara soltero.
- El 13 % es divorciado, separado o viudo.
En materia de maternidad y paternidad, el panorama también es diverso.
Entre quienes respondieron el módulo de fecundidad:
- El 39 % tiene tres hijos o más.
- El 35 % tiene uno o dos hijos.
- El 23 % no tiene hijos.
Para las investigadoras, estos datos muestran trayectorias familiares mucho más complejas y diversas que las representaciones tradicionales sobre la población LGBTIQ+.
Educación y empleo: avances con desigualdades
El acceso a la educación presenta indicadores relativamente favorables.
Menos del 5 % de la población LGBTIQ+ es analfabeta.
Además:
- El 30 % alcanzó educación postsecundaria.
- El 33 % terminó la secundaria alta.
- El 31 % tiene educación primaria o menos.
Sin embargo, las oportunidades laborales siguen mostrando brechas.
El estudio señala que:
- El 50 % se encuentra ocupado.
- El 9 % está desempleado.
- El 40 % permanece fuera del mercado laboral.
Quienes sí trabajan se concentran principalmente en el sector servicios (48,5 %), seguido por el comercio (19,4 %), el sector primario (12,6 %) y la industria manufacturera (8 %).
La pobreza sigue golpeando
Uno de los datos más preocupantes es que el 38 % de las personas LGBTIQ+ vive en hogares considerados pobres por necesidades básicas insatisfechas (NBI).
Este indicador considera aspectos como acceso a servicios básicos, calidad de la vivienda, hacinamiento, escolaridad y dependencia económica.
El dato confirma que la discriminación estructural continúa traduciéndose en condiciones materiales de desigualdad para una parte importante de esta población.
Un primer paso para hacer visible una realidad
El propio estudio advierte que estas cifras no representan una caracterización definitiva de la diversidad sexual y de género en Ecuador.
Las investigadoras recuerdan que todavía existen desafíos metodológicos importantes, entre ellos el subregistro derivado del estigma social, la posibilidad de que las respuestas hayan sido entregadas por otro integrante del hogar y las limitaciones propias del diseño censal. Incluso el censo no permitió registrar de forma específica a las personas intersex, debido a que la pregunta sobre sexo al nacer mantuvo una clasificación binaria.
Pese a ello, FLACSO sostiene que la incorporación de estas preguntas constituye un avance histórico.
“Contar la diversidad no constituye únicamente un ejercicio estadístico. También supone una forma de reconocimiento”, concluyen, al señalar que disponer de información oficial permitirá fortalecer la investigación, el debate público y el diseño de políticas que respondan a las realidades de las personas LGBTIQ+ en Ecuador.
Radio Pichincha
LV