La actriz británica Olivia Cooke reveló en una reciente entrevista los detalles de su frustrante experiencia en las audiciones para la primera película de la nueva trilogía de Star Wars, papel que finalmente recayó en Daisy Ridley. Además, la intérprete de Alicent Hightower en House of the Dragon reflexionó sobre el costo emocional de encarnar a este personaje durante más de media década.
En la conversación con el presentador Josh Horowitz, Cooke aclaró que no audicionó para Los últimos Jedi, como se había rumorado. «No creo que lo hiciera. Creo que fue un rumor raro», afirmó. Sin embargo, sí recordó haber hecho varias pruebas para la primera entrega de la saga, la misma que terminó con Ridley como protagonista. «Sí hice varias audiciones para la otra, la que consiguió Daisy Ridley. Sí, la primera. Pero, bueno, para esa se presentó todo el mundo», explicó.
Cuando se le preguntó si aquella audición fue memorable, la actriz fue contundente: «Creo que audicioné una vez en Los Ángeles y luego otra con J.J., y fui una m… Estuve muy mal«. Amplió su autocrítica señalando que cuando no se da la talla, uno siente que se ha fallado a sí mismo y a todos en la sala. «Daisy hizo un trabajo increíble. Yo no era ese tipo de actriz en ese momento», sostuvo.

Cooke también recordó la peor indicación que recibió de un director durante una audición para Cinderella cuando tenía 19 años. La instrucción fue: «Sé más mágica». Explicó que aquella orden le resultó desconcertante, especialmente porque el director —antes de que Kenneth Branagh se hiciera cargo— estaba inclinado sobre ella con una cámara de mano repitiendo esa frase, una experiencia que catalogó como difícil.
La carga de interpretar a Alicent
La conversación giró hacia House of the Dragon, la serie que domina su carrera actual. Cooke confesó que conseguir un papel en el universo de Game of Thrones le produjo alivio inmediato, pero luego llegó el temor. «Esa mezcla de aprensión y miedo llega con la llamada en la que te dicen que conseguiste el papel», afirmó. «Yo empiezo a cuestionarme a mí misma y también la decisión de ellos. Pienso: ‘Dios mío, voy a llegar al set y se van a dar cuenta de que no puedo hacer esto'».

Uno de los puntos más emotivos fue cuando habló del desgaste de sostener un personaje durante años. «Conseguí el papel cuando tenía 26 años y ahora tengo 32, así que ha pasado mucha vida. No soy la misma persona que era entonces, y volver a conectar con eso también tiene su dificultad». La actriz detalló que cada temporada requiere siete meses de rodaje, y que el avance fuera de orden cronológico la obliga a apoyarse en Tess, la supervisora de guion, para ubicarse emocionalmente antes de cada escena.
Cooke percibió una recepción más cálida hacia la nueva temporada. «Puedes notar cuándo la reacción es tibia y cuándo de verdad hay entusiasmo. Y creo que esta vez ha sido lo segundo, así que eso está bien», comentó.

La fama fue una de sus principales reservas antes de aceptar la serie. «Tenía ese anonimato que amaba y valoraba», recordó, aunque luego matizó que su rutina apenas cambió: «En realidad, mi vida no ha cambiado mucho».
Conexión con Emma D’Arcy y el elenco
Cooke habló con cariño de su vínculo con Emma D’Arcy, quien interpreta a Rhaenyra Targaryen. «Creo que ya tenemos una especie de código entre nosotras», dijo. Para la actriz, la química no se fabrica. «La química es algo muy misterioso que no puedes guardar en una botella ni recrear. Me hace la vida más fácil que de verdad tengamos un vínculo y nos llevemos bien».
Al referirse a las escenas entre Alicent y Rhaenyra, destacó la escritura: «Cuando escriben escenas entre Rhaenyra y Alicent, toda la atención se concentra ahí, la tensión se construye y hay muchísimo que no se dice».

La convivencia en el set cambia de tono cuando aparece Rhys Ifans. «Teníamos a Rhys Ifans, que es la persona más traviesa del planeta», dijo Cooke, y admitió su papel cómplice: «Yo soy una cómplice total». Ese ambiente luminoso le resulta necesario porque el recorrido de Alicent es muy depresivo. «No puedo hacerlo. Necesito un poco de luz», explicó.
También mencionó la diferencia de edad con los actores que interpretan a sus hijos, en especial Tom Glynn-Carney. «Cuando me enteré de que Tom Glynn-Carney estaba audicionando para hacer de mi hijo, pensé: ‘¿Qué?'». Luego bromeó: «Creo que, espiritualmente, Tom y yo estamos emparentados». Y lanzó una crítica a la industria: «¿Es solo Hollywood? No quieren ver envejecer a las mujeres».
Cooke reveló que al principio audicionó para otro papel. «Primero audicioné para Rhaenyra», contó. Pero al probar para Alicent entendió que ese era su personaje. «Pensé: este es el personaje que me toca interpretar».
De una película independiente a Spielberg

La entrevista cerró con un recuerdo de Yo, él y Raquel. Cooke aseguró que esa película tuvo un efecto directo en su carrera. «Steven Spielberg vio esa película», afirmó. Y confirmó: «Sí. Ese año Yo, él y Raquel salió en junio de 2015, y en septiembre conseguí Ready Player One«.
Finalmente, sobre la última temporada de House of the Dragon, contó que planteó a la guionista Sarah Hess la necesidad de darle alguna salida al recorrido de Alicent, y cree que esa idea quedó incorporada a la versión final.
Fuente: Infobae