Este martes, Keiko Fujimori se consolidó como la virtual ganadora de la presidencia peruana, al incrementar su ventaja sobre Roberto Sánchez a 43.386 votos, una diferencia insalvable dado el nivel de escrutinio alcanzado. Si se confirma en la proclamación oficial, la lideresa de Fuerza Popular asumiría un mandato de cinco años a partir del 28 de julio, en un país que ha atravesado una década de inestabilidad política.
Con el 99,79% de los votos contados en la segunda vuelta, Fujimori obtenía el 50,118% de los sufragios válidos frente al 49,882% de Sánchez. Aún faltaban por escrutar aproximadamente 36.911 votos, una cantidad menor a la distancia entre ambos candidatos. Este margen deja a Sánchez sin posibilidades matemáticas de revertir el resultado.

Ventaja irreversible y cierre del escrutinio
Hasta la noche del martes, restaban por procesar 131 actas electorales, equivalentes al 0,141% del total de 92.766 mesas instaladas para la votación del 7 de junio. Cada acta contiene en promedio unos 200 votos para los candidatos, volumen insuficiente para cambiar el resultado definitivo. El dato clave es ese: con una ventaja de 43.386 votos y apenas 131 actas pendientes, la distancia resulta inalcanzable para el candidato de Juntos por el Perú.
El proceso de escrutinio ha mantenido en vilo al país debido a la extrema paridad entre los contendientes. La tensión política se reflejó en los centros de cómputo y en las calles, mientras los seguidores de ambos postulantes aguardaban la confirmación de los resultados que definirán el rumbo de la nación para el próximo lustro.

Rechazo del jurado electoral a pedidos de nulidad
A la diferencia obtenida por Fujimori se sumó una decisión clave del sistema electoral: el Jurado Electoral Especial de Lima Centro 2 declaró improcedente el pedido de Juntos por el Perú para anular la votación en el exterior. La resolución abarcó las mesas a cargo de las oficinas consulares de África, América del Norte, Centroamérica y el Caribe, América del Sur, Asia y Medio Oriente, Europa y Oceanía.
La autoridad electoral señaló que el pedido fue presentado fuera del plazo legal y sin el pago de la tasa correspondiente. En la misma resolución, el jurado exhortó al representante legal de la fuerza política a adecuar su conducta a los principios de colaboración, buena fe y celeridad, con el objetivo de evitar acciones que retrasen el desarrollo de los trámites electorales.

Otros recursos y reacciones de los candidatos
El tribunal también declaró improcedente otro pedido de nulidad sobre mesas de sufragio en varias ciudades de Estados Unidos, Francia y España. Esa presentación fue hecha por una ciudadana y fue rechazada por extemporánea, por falta de legitimidad de la solicitante y por no haberse pagado la tasa electoral. Estos rechazos cierran las principales vías de impugnación de Sánchez.
El propio Sánchez sostuvo que la votación en el exterior había sido vulnerada y anticipó que no reconocerá un eventual gobierno de Fujimori. Además, anunció que promoverá protestas callejeras si las autoridades electorales no aceptaban su planteo. En contraste, la candidata de Fuerza Popular criticó que su rival intentara desconocer la voluntad de la diáspora peruana residente fuera del país.

Expectativa por la proclamación formal
El proceso continúa a la espera de la proclamación formal de los resultados. El Jurado Nacional de Elecciones prevé anunciar los resultados definitivos a más tardar a mediados de julio. Si se confirma la ventaja, la líder de Fuerza Popular asumirá la presidencia el 28 de julio para un período de cinco años, hasta 2031. La expectativa crece en un país que ha vivido múltiples cambios de gobierno en el último decenio.
La elección presidencial de este año también tendría un impacto político más amplio. Representaría el regreso del fujimorismo al poder tras 26 años, desde la salida de Alberto Fujimori, quien renunció a la presidencia por fax desde Japón en 2000, tras la difusión de un escándalo de corrupción que involucró a su asesor Vladimiro Montesinos.

El regreso del fujimorismo y la figura de Keiko Fujimori
El expresidente Alberto Fujimori, padre de la candidata, gobernó entre 1990 y 2000 y fue condenado por delitos de lesa humanidad y corrupción. Montesinos también recibió condenas por violaciones a los derechos humanos y corrupción. El regreso del fujimorismo supone un capítulo significativo en la historia política de Perú.
Para Keiko Fujimori, esta fue su cuarta candidatura presidencial. En las tres elecciones anteriores, perdió en la segunda vuelta. El actual proceso electoral, caracterizado por la extrema paridad y la alta polarización, evidencia la persistencia de profundas divisiones en la sociedad peruana.

Inestabilidad política y desafíos para el nuevo gobierno
De confirmarse su triunfo, el nuevo gobierno comenzará después de una década en la que Perú tuvo ocho presidentes como resultado de una sucesión de destituciones presidenciales promovidas por el Parlamento. La inestabilidad institucional y la fragmentación política representan algunos de los mayores desafíos para la administración entrante.
A lo largo del proceso, la autoridad electoral reiteró el compromiso con la transparencia y la legalidad, en medio de protestas y manifestaciones ciudadanas. El desenlace del escrutinio y la proclamación oficial definirán el inicio de una nueva etapa para el país andino.

Cifras y contexto histórico de la elección
El conteo final arrojó 50,118% de votos para Keiko Fujimori y 49,882% para Roberto Sánchez. El margen de 43.386 votos y la escasa cantidad de actas pendientes configuran un escenario donde el resultado parece sellado. La cantidad de votos restantes, inferior a la diferencia entre los candidatos, refuerza la percepción de un desenlace irreversible.
La elección se desarrolló bajo estrictos controles y con observadores nacionales e internacionales. El país queda a la espera de la proclamación oficial que pondrá fin a una de las campañas más disputadas y polarizadas de las últimas décadas.
Fuente: Infobae