Howard Carter: el ilustrador autodidacta que encontró la tumba de Tutankamón

Howard Carter no era un arqueólogo de formación académica, sino un ilustrador que aprendió el oficio sobre el terreno. Acompañado por el aristócrata Lord Carnarvon, logró en noviembre de 1922 lo que muchos consideraban imposible: localizar la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes. Así lo registran National Geographic y EBSCO Research Starter.

Su camino comenzó en un hogar modesto vinculado al dibujo. Según National Geographic, nació el 9 de mayo de 1874 en Londres, mientras EBSCO Research Starter sitúa su nacimiento el 9 de mayo de 1873 en Norfolk. Ambas fuentes coinciden en que su padre, Samuel John Carter, era pintor e ilustrador de animales, y que la educación formal del niño fue limitada.

En un diario personal citado por National Geographic, Carter recordó con crudeza sus inicios:

“Para ganarme la vida comencé a pintar, con acuarelas y tizas de colores, loros domésticos, gatos y perros falderos mordedores y malolientes. Siempre fui un gran amante de los pájaros y los animales –de hecho, me crié con ellos–, pero odiaba ese tipo de perros falderos”.

La formación de Howard Carter en Egipto con Percy Newberry y Flinders Petrie consolidó un método arqueológico basado en la observación y el trabajo sistemático

Del dibujo a las excavaciones en Egipto

Con apenas 17 años, en 1891 según National Geographic, viajó a Egipto junto al egiptólogo Percy Newberry para copiar pinturas e inscripciones funerarias. EBSCO Research Starter, en cambio, afirma que se incorporó en 1890 al Archaeological Survey del Egypt Exploration Fund, donde su labor consistía en entintar los bocetos de Newberry.

Las diferencias entre ambas fuentes continúan. National Geographic asegura que dibujó esculturas e inscripciones del templo adosado de la reina Hatshepsut. EBSCO Research Starter agrega que después estudió y trabajó junto a Flinders Petrie y Henri Édouard Naville.

Con Petrie, según National Geographic, Carter aprendió que un yacimiento no debía tratarse como un botín, sino que requería un método científico. EBSCO Research Starter resume esa evolución como el paso hacia una práctica basada en la observación y el trabajo sistemático.

Esa formación lo llevó a ocupar cargos oficiales. EBSCO Research Starter indica que en 1899 fue nombrado inspector principal de antigüedades para el gobierno egipcio, trabajando en el Alto Egipto, Nubia, el Bajo Egipto y el Egipto Medio. National Geographic lo describe como inspector general del departamento de antigüedades egipcias.

Las fuentes sobre Howard Carter discreparon sobre su nacimiento, pero coincidieron en su origen modesto, su vínculo con el dibujo y su educación formal limitada (NBC/ Harry Burton)

Los hitos también varían: National Geographic le atribuye en 1902 el hallazgo de las tumbas de Hatshepsut y Tutmosis IV durante su labor de supervisión en el Valle de los Reyes. EBSCO Research Starter sitúa en 1904 su ayuda en el descubrimiento de la tumba de Amenhotep I.

La alianza con Carnarvon y el objetivo en el Valle de los Reyes

El encuentro que definió su carrera ocurrió a comienzos del siglo XX. National Geographic lo sitúa en 1909, cuando Carter trabajaba como artista independiente y vendedor de antigüedades, y conoció a George Herbert, quinto conde de Carnarvon, un aristócrata británico aficionado a la egiptología.

Ambas fuentes coinciden en que la alianza combinó dinero y experiencia. Carnarvon deseaba organizar excavaciones, pero necesitaba un permiso del Servicio de Antigüedades de Egipto. Carter poseía el oficio arqueológico, pero carecía de recursos económicos.

El objetivo común se fijó en el Valle de los Reyes, en Tebas occidental. National Geographic señala que Carnarvon obtuvo la concesión para excavar en 1914, y EBSCO Research Starter ubica el inicio de la exploración metódica conjunta en 1917.

Howard Carter ocupó cargos oficiales en antigüedades egipcias y supervisó trabajos en el Alto Egipto, Nubia, el Bajo Egipto y el Egipto Medio

Muchos expertos consideraban inútil seguir trabajando en esa necrópolis, pues ya se habían encontrado numerosas tumbas, casi todas saqueadas en la antigüedad. Pero Carter mantenía la convicción de que faltaba la de Tutankamón, cuyo nombre ya aparecía en inscripciones y pequeños hallazgos del valle.

El hallazgo de 1922 y las controversias

La búsqueda se prolongó durante años, con una rutina de limpieza hasta alcanzar la roca madre. Carter y Carnarvon pasaron 5 años sin encontrar objetos egipcios; el hallazgo llegó en su sexta y última campaña.

El 4 de noviembre de 1922, según National Geographic, el equipo encontró los escalones que conducían a una puerta sellada. EBSCO Research Starter agrega que Carter identificó en la entrada el nombre de Tutankamón al acercar una vela a la inscripción.

A partir de ese momento, ambas publicaciones coinciden: Carter esperó la llegada de Carnarvon antes de abrir la entrada. Al acceder al interior, comprendió que estaba ante una tumba de unos 3.000 años de antigüedad que había permanecido casi intacta.

El 4 de noviembre de 1922, el equipo de Howard Carter encontró la entrada sellada de la tumba de Tutankamón, que conservaba un tesoro casi intacto

Allí aparecieron muebles de oro, estatuillas sirvientes, el sarcófago y la máscara mortuoria de oro. Carter y sus ayudantes catalogaron cada detalle bajo una presión internacional. El arqueólogo pasó diez años al frente de la retirada de los objetos y completó en 1933, junto a Arthur C. Mace, una obra en tres volúmenes sobre la excavación.

El éxito quedó cruzado por la tragedia y la controversia. Carnarvon murió el 5 de abril de 1923 a causa de una infección provocada por una picadura de mosquito, un episodio que alimentó la llamada maldición del faraón, que Carter rechazó y descartó como pura fantasía.

Después surgió una disputa por la propiedad de los objetos hallados. La familia de Carnarvon entendía que tenía derecho al tesoro por haber financiado las excavaciones, pero el gobierno egipcio reclamó la titularidad y apartó temporalmente a Carter del yacimiento pese a sus protestas.

La repercusión pública del descubrimiento fue inmediata. Carter dio conferencias en Estados Unidos, recibió un doctorado honorario de la Universidad de Yale y quedó expuesto a una atención continua de turistas y periodistas. Los objetos de la tumba pasaron al Museo Egipcio de El Cairo.

Fuente: Infobae

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