Francia, al igual que varias naciones europeas, atraviesa una intensa ola de calor que evidencia la falta de preparación de muchas urbes frente al cambio climático. Las temperaturas siguen en ascenso, pero los edificios aún no están adaptados y escasean los refugios climáticos.
Este martes, el país marcó un nuevo récord térmico con una media de 29,6 °C a las 15:00 horas, superando los 29,4 °C del 25 de julio de 2019 y el 5 de agosto de 2003. Ante esto, se activaron alertas rojas y se tomaron medidas como el cierre de escuelas y la clausura anticipada de varios monumentos.
Por ello, y ante el pronóstico de que el calor extremo se intensifique en las próximas horas, Éric Ciotti, presidente de la Unión de la Derecha por la República (UDR) en la Asamblea Nacional, presentó un proyecto de ley que obliga a instalar aire acondicionado en determinados espacios públicos.

La propuesta abarca escuelas, colegios, institutos, centros sanitarios y residencias de ancianos, donde los grupos más vulnerables sufren con mayor rigor las altas temperaturas. “Francia debe modernizarse y proteger a los más vulnerables”, declaró Ciotti en su cuenta de X.
Ya en julio del año pasado, Ciotti había impulsado una iniciativa similar, pero el Gobierno la rechazó por considerar que la instalación masiva de aire acondicionado podría agravar el cambio climático.
40 fallecidos por ahogamiento y 1.800 colegios cerrados
Este miércoles, la agencia meteorológica Météo France amplió la alerta roja a 58 departamentos, mientras que otros 31 están en aviso naranja. Se estima que el 90 % de la población francesa seguirá expuesta a condiciones excepcionales y extremas al menos hasta el fin de semana.

Ayer, más de 8.000 escuelas modificaron sus horarios por el calor, y aproximadamente 1.800 permanecieron cerradas. Además, la Torre Eiffel adelantó su cierre a las 16:00 horas, en lugar de la medianoche habitual. El sábado ocurrirá lo mismo en el Museo del Louvre, cuya dirección explicó en un comunicado que el edificio histórico “sigue siendo frágil y no está suficientemente adaptado al cambio climático”.
Desde el pasado 18 de junio, 40 personas han muerto ahogadas al intentar huir del calor que afecta al país, que ya vive su segunda ola de calor del año. “Estamos ante un episodio de intensidad excepcional. En términos de temperatura, prácticamente todos los récords, tanto locales como nacionales, se están batiendo cada día o cada noche”, declaró Sébastien Lecornu, primer ministro francés, quien convocó nuevamente al consejo interministerial de crisis.
La ola de calor en España llega a su fin
Desde el domingo, España también enfrenta su primera ola de calor del verano, con termómetros por encima de 40 °C en varias regiones y noches tropicales (sin bajar de 20 °C), tórridas (25 °C) e incluso infernales (30 °C).
Hoy, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) levantó el aviso especial por temperaturas excepcionalmente altas, aunque la mayor parte del territorio continúa este miércoles con alertas por calor: solo se libran Canarias, la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana. En cambio, Cantabria y las provincias vascas de Gipuzkoa y Bizkaia están en aviso rojo.
Las últimas semanas han demostrado que España, a pesar de su ubicación geográfica (que la hace especialmente propensa al aumento de temperaturas), aún no está preparada para un mundo más cálido. La mayoría de los centros educativos carecen de sistemas de climatización.
Por ello, el Gobierno de España anunció que destinará 200 millones de euros para climatizar estos espacios frente a la emergencia climática, además de 168 millones para hospitales, centros de salud y edificios sanitarios públicos.
Fuente: Infobae