Los cambios en la avenida 25 de Julio y la puesta en marcha de carriles compartidos en la avenida de las Américas figuran entre las acciones impulsadas por la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) para aliviar la congestión vehicular.
Sin embargo, estas medidas, aunque han sido aplaudidas por conductores, generan reparos por parte de expertos al considerarlas acciones ‘parche’ frente a la problemática de movilidad que tiene la ciudad, especialmente en horas pico, y a un creciente parque automotor.
En la avenida 25 de Julio, sur de Guayaquil y una de las principales vías de este sector, se habilitó solo un carril para el sistema Metrovía en el tramo que va entre Pío Jaramillo y Francisco Segura.
Con este cambio, los vehículos particulares se pueden movilizar por tres carriles centrales y otros tres de servicio.
Mientras tanto, en la avenida de las Américas se implementó un esquema de uso compartido del carril exclusivo del sistema de transporte masivo en determinados horarios.
Las medidas ‘parche’, según expertos
Para Paola Carvajal, experta en movilidad sostenible, disminuir el espacio destinado al transporte público afecta directamente la operación de la Metrovía, en el caso de la modificación en el sur de la ciudad.
“Reducir la capacidad del transporte público, así sea en tramos específicos, como el ancho del carril, obligará a que las unidades de la Metrovía vayan más despacio y con eso el tiempo de viaje se incrementa”, indicó.
Carvajal sostuvo además que el problema de la congestión no puede abordarse únicamente desde la ampliación de espacios para vehículos particulares.
“No es cuestión de resolver la congestión en un punto específico. Se debe buscar flujos continuos, lo que no se está logrando”, afirmó.
La especialista consideró que la prioridad debería centrarse en fortalecer el transporte público y otros medios alternativos de movilidad.
“Cada ciclista que usa su bicicleta para movilizarse es un carro o una moto menos en las vías. Lo mismo ocurre con el transporte público. En la medida que sea eficiente y confiable, no pierde usuarios que terminan migrando a vehículos particulares o motocicletas, incrementando la congestión”, manifestó.
A su criterio, las recientes intervenciones responden a soluciones temporales que no atacan el problema estructural de la movilidad urbana.
“El tráfico es como el gas: va a tomar todo el espacio que le den. Más vías significan más tráfico”, señaló, al tiempo que recomendó analizar conceptos como la denominada paradoja de Braess, teoría que plantea que aumentar capacidad vial para automóviles puede terminar empeorando la circulación.
Avanzar hacia una planificación vial integral
Una visión similar mantiene Alejandro Chanabá Ruiz, experto en transporte y docente de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), quien considera que tanto la reducción de carriles exclusivos como los carriles compartidos representan medidas de corto alcance.
“Es una solución parche”, resumió el catedrático, quien sostiene que Guayaquil carece de una planificación vial integral que trascienda las administraciones de turno y abarque además a los cantones vecinos de Durán y Samborondón.
Para Chanabá, permitir que vehículos particulares utilicen espacios originalmente destinados al transporte masivo afecta la principal ventaja competitiva de la Metrovía, que es la rapidez.
“Quitar el espacio exclusivo para el transporte masivo lo que hace es estancar al transporte masivo y ponerlo al mismo nivel de los autos”, explicó.
Añadió que durante las horas pico es cuando más debería preservarse la exclusividad de estos corredores para garantizar tiempos de viaje previsibles. “Si ya tiene un carril compartido, sobre todo en horas de mayor demanda, deja de ser una solución eficiente”, sostuvo.
El docente advirtió que ampliar o reducir carriles no resolverá el problema de fondo mientras el parque automotor continúe creciendo.
Cada año, citó, ingresan entre un 5 % y un 7 % más de vehículos a una red vial cuya capacidad prácticamente no ha variado. En Guayaquil, al cierre de 2025, se llegó a un parque automotor estimado de 863.427 unidades. De esta cifra el 37 % corresponde a motocicletas.
Chanabá considera que la ciudad debería orientar sus esfuerzos a fortalecer el transporte público, hacerlo más confiable y desincentivar gradualmente el uso del automóvil particular.
También planteó la necesidad de discutir proyectos de mayor escala para el futuro, como sistemas ferroviarios urbanos o alternativas de transporte masivo de mayor capacidad. (I)
Fuente: El Universo