El sistema de pronósticos de Opta ha colocado a la Selección de Estados Unidos en un escalón intermedio dentro del Mundial 2026: un conjunto con capacidad para sostener una trayectoria prolongada, aunque todavía distante del grupo de aspirantes más firmes al trofeo.
El equipo varonil de Estados Unidos logró el pase a los octavos de final del torneo tras imponerse por 2-0 ante Australia. Este arranque reavivó un interrogante que hace semanas parecía descartado: si la escuadra dirigida por Mauricio Pochettino puede realmente pelear por la copa o, como mínimo, conseguir la actuación más profunda de su etapa contemporánea.
El dato que alimenta el optimismo tiene un fundamento histórico relevante. Fue la primera ocasión desde 1930 que el USMNT gana sus dos primeros encuentros de una fase de grupos mundialista, un hito que desplazó el debate desde la euforia inicial hacia un análisis más concreto sobre su verdadero potencial competitivo.
De acuerdo con información de The Athletic, el superordenador de Opta otorga al USMNT una probabilidad del 2,84% de proclamarse campeón. Este cálculo lo sitúa por delante de selecciones como Bélgica, Suiza y México, aunque por detrás de Noruega, Países Bajos y Colombia.
La proyección resume el sentir general entre los analistas consultados por el medio: existe una oportunidad real, pero no basta para colocar al equipo entre los principales favoritos. La mejoría es evidente en comparación con semanas anteriores, aunque la brecha frente a las potencias sigue siendo igual de amplia.

La ruta en la fase eliminatoria y el valor del primer lugar en el Grupo D
Parte del entusiasmo no solo se explica por el rendimiento, sino también por el recorrido que podría abrirse en la zona de eliminación directa si Estados Unidos finaliza en la cima del Grupo D.
Diversos especialistas consultados coinciden en que el cuadro se presenta más accesible por ese lado, y que esa condición podría impulsar al combinado anfitrión hasta los cuartos de final o incluso las semifinales.
Oliver Kay destacó que el plantel cuenta con “muchos buenos jugadores”, subrayó la influencia de Alex Freeman y Malik Tillman, y resaltó que Pochettino ha logrado implantar una mezcla de orden e intensidad que potencia el rendimiento colectivo. No obstante, su análisis mantiene el límite: llegar lejos es factible; ganar el torneo, mucho menos.
Paul Tenorio fue más contundente. Afirmó que para alcanzar la final, Estados Unidos probablemente debería superar a conjuntos como España y Francia, a las que calificó como las dos mejores del mundo, y luego enfrentarse a otra potencia como Argentina o Inglaterra en el duelo decisivo.
Esa dificultad explica por qué varios analistas ubican la verdadera meta en otro nivel. Austin Green señaló que unos cuartos o unas semifinales serían transformadores para el equipo y para el fútbol en el país, y que una carrera de ese tipo podría convertirse en el mayor logro simbólico en la historia del fútbol masculino estadounidense.

El límite real según los expertos: la deuda pendiente con la élite
El argumento más repetido para contener la euforia es la falta de antecedentes contra la élite europea y sudamericana.
Henry Bushnell recordó que ningún futbolista de esta plantilla ha derrotado jamás a una selección europea del top 10, ni en amistosos ni en torneos oficiales, y que el programa estadounidense no lo consigue desde hace más de una década.
Adam Crafton observó que los buenos inicios en ambos partidos sostuvieron los resultados, pero advirtió que ciertas debilidades mostradas en el segundo tiempo ante Australia tendrían consecuencias más serias frente a equipos ubicados entre los 20 mejores del ranking.
Phil Hay hizo una distinción similar: considera que la plantilla tiene nivel para competir contra cualquiera, aunque nota una brecha muy grande entre rivales como Paraguay y Australia y selecciones como Francia.
El funcionamiento del equipo también fue puesto bajo la lupa al proyectarse a cruces de mayor exigencia. Carl Anka describió a Estados Unidos como un conjunto bien trabajado, con capacidad para progresar por las bandas, presionar tras pérdida y potenciar a su centrodelantero con movimientos sin balón y asociaciones inteligentes, características que le recuerdan a algunos equipos de Pochettino en la Premier League.
Aun así, señaló que persisten interrogantes sobre cómo respondería ante los grandes favoritos, especialmente con Christian Pulisic afectado por una molestia en el gemelo.

La misma idea surge en el análisis de Max Mathews, quien estimó que haría falta “un milagro entre milagros” para que Estados Unidos levantara el trofeo. Su visión, al igual que la de otros consultados por la publicación, sitúa el techo más probable en los cuartos de final.
Pochettino, el respaldo local y el cambio de ambiente en torno al equipo
La transformación del entorno también forma parte de la historia. Tras el triunfo ante Australia, Pochettino declaró: “Necesitamos seguir creyendo y encarar cada día como lo hicimos desde el primero: Creyendo que podíamos ganar”.
Ese giro anímico ha trascendido el círculo habitual del fútbol. Varios especialistas destacan que la selección ha captado la atención más allá de su base tradicional de seguidores y que dos victorias consecutivas en un Mundial han modificado la conversación deportiva en el país, impulsada además por el efecto de ser anfitrión y por estadios volcados a favor del equipo.
Felipe Cárdenas resumió ese fenómeno con una advertencia. Reconoció que el ambiente no puede ganar una Copa del Mundo por sí solo, y que no está convencido de que esta plantilla pueda derrotar a varias selecciones de élite de forma consecutiva y soportar la adversidad de un torneo así.
La excepción más enfática llegó desde fuera del panel principal de analistas. Después del partido, el exdelantero sueco Zlatan Ibrahimovic, actual comentarista de Fox TV, respondió “sí” cuando le preguntaron si Estados Unidos puede ganar el Mundial.
En el balance general recogido por The Athletic, la respuesta dominante fue otra: el equipo ya ha hecho lo suficiente para cambiar percepciones, tiene una ruta razonable para instalarse entre los ocho mejores y atraviesa su mejor momento en años, quizá en toda su historia reciente, pero todavía no ofrece pruebas suficientes para ser considerado un candidato real al título del 19 de julio en el MetLife Stadium.
Fuente: Infobae