El gobierno de Estados Unidos presentó este martes un ambicioso programa federal que contempla 17.500 millones de dólares en préstamos para la edificación de 10 nuevos reactores nucleares de gran escala. El objetivo es cubrir el explosivo aumento en la demanda eléctrica, provocado por la revolución tecnológica y la proliferación de centros de datos.
El anuncio generó expectativas inmediatas en los sectores energético y tecnológico. Actualmente, los centros de datos ya consumen un porcentaje significativo de la electricidad nacional, y las proyecciones indican que su participación podría triplicarse en los próximos cuatro años.
La administración federal eligió el diseño AP1000 de Westinghouse para las nuevas plantas, una tecnología que promete mayor eficiencia y seguridad. El plan contempla la selección de cinco sitios distribuidos en el país, cada uno con dos reactores, en una expansión que busca transformar la matriz energética estadounidense.
De acuerdo con lo establecido, el financiamiento público cubrirá hasta 3.500 millones de dólares por cada central, mientras que los socios privados deberán aportar en conjunto al menos 5.000 millones de dólares en capital.
El calendario oficial prevé que las obras arranquen antes de 2030 y que las nuevas unidades entren en operación a mediados de la próxima década. Los préstamos estatales se enfocarán en la adquisición anticipada de componentes nucleares de fabricación prolongada, con el fin de evitar retrasos y sobrecostos que han afectado proyectos anteriores en el sector nuclear estadounidense.

La apuesta por la energía nuclear responde a un reto concreto: la demanda eléctrica nacional se disparó por el auge de los centros de datos, que ya consumen entre el 4% y el 5% de la electricidad del país. Las estimaciones oficiales apuntan a que ese porcentaje podría acercarse al 15% para 2028. Ante este panorama, el gobierno busca garantizar el suministro para la industria digital, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías que están remodelando la economía estadounidense.
Este programa nuclear representa un intento de recuperar la experiencia y la cadena de suministro nacional, luego de que desde 1990 solo se hayan construido dos grandes reactores. El diseño elegido, empleado recientemente en la central de Plant Vogtle, busca superar los problemas de planificación, logística y sobrecostos que demoraron la finalización de ese proyecto. Las autoridades confían en que la construcción simultánea en múltiples ubicaciones permitirá consolidar una industria estable y reducir plazos y costos.

La administración federal determinó que serán seleccionadas cinco compañías eléctricas, en alianza con Westinghouse, para ejecutar los proyectos. Las empresas ya han firmado cartas de intención y la definición de los sitios se concretará en los próximos meses. El dinero público no financiará directamente la obra civil, sino la compra anticipada de equipamiento nuclear complejo, elemento clave para acortar los tiempos de desarrollo.
El sector tecnológico celebró la iniciativa, convencido de que la nueva infraestructura energética permitirá sostener el crecimiento de los centros de datos y garantizar el liderazgo estadounidense en inteligencia artificial, manufactura avanzada y servicios digitales. La apuesta por la energía nuclear, además, se presenta como una alternativa para reducir las emisiones de carbono y estabilizar la oferta eléctrica ante el retiro progresivo de plantas de carbón y gas.
Fuente: Infobae