Un reciente análisis científico ha arrojado nueva luz sobre el cometa 3I/ATLAS, sugiriendo que su origen se remonta a unos 12 mil millones de años. Esta cifra lo posicionaría como uno de los cuerpos celestes más antiguos y gélidos jamás observados dentro de los límites del Sistema Solar. La investigación, difundida en la prestigiosa revista Nature, abre una ventana sin precedentes hacia materiales que se gestaron mucho antes de la formación de nuestro vecindario planetario, ocurrida hace aproximadamente 4.500 millones de años.
La importancia del hallazgo se multiplica al considerar que 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar detectado por la humanidad. A diferencia de sus predecesores —1I/’Oumuamua, avistado en 2017, y 2I/Borisov, identificado en 2019—, el resplandor de este cometa ha proporcionado evidencia concreta que había sido imposible de obtener de otros visitantes provenientes de más allá de nuestro sistema.
Martin Cordiner, científico del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA y autor principal del estudio, declaró a la agencia AFP que el cometa es “quizás el objeto más antiguo que se haya observado en nuestro sistema solar”. Asimismo, indicó que podría tratarse del más frío registrado hasta la fecha, aunque no descartó que existan “casos excepcionales” que ofrezcan una explicación alternativa para su particular composición química.

Una composición única que desconcierta a los astrónomos
El equipo de investigación basó sus conclusiones en observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb y el observatorio ALMA, ubicado en Chile. Según el estudio, la proporción de isótopos encontrada en 3I/ATLAS “revela una composición elemental diferente a la de cualquier otro cuerpo del sistema solar”.
Un comunicado oficial de la NASA detalla que el cometa contenía aproximadamente 30 veces más deuterio que los cometas típicos de nuestro sistema. El deuterio es una variante del hidrógeno que suele hallarse en el agua pesada.
Cordiner explicó que una concentración tan elevada de agua pesada solo puede generarse, de acuerdo con los modelos actuales de astroquímica, en entornos extremadamente fríos. Las pruebas isotópicas indican que el objeto se formó a una temperatura de -243 °C (-405 °F).
Este dato fortalece la teoría de que 3I/ATLAS no solo es uno de los cuerpos más vetustos observados cerca del Sol, sino también uno de los más helados. El estudio agrega que su composición presenta una ausencia inusual de enriquecimiento químico, lo que sugiere que habría surgido relativamente cerca del momento del nacimiento de las primeras estrellas.

Esa falta de enriquecimiento químico lleva a los científicos a pensar que el cometa podría ser una “reliquia” del denominado mediodía cósmico. Cordiner señaló que esa era estuvo caracterizada por una intensa actividad de formación estelar, ocurrida hace unos 10.000 millones de años.
El lugar exacto de origen de 3I/ATLAS dentro de la Vía Láctea aún permanece sin determinar. No obstante, los astrónomos creen que estos objetos se forman de manera similar a los cometas del sistema solar y que son expulsados durante las fases violentas vinculadas al nacimiento de nuevos planetas.
Una vez desligado de su estrella madre, el cometa probablemente pasó miles de millones de años vagando por la galaxia. Cordiner comentó que 3I/ATLAS habría seguido “trayectorias vastas e inimaginables alrededor de nuestra galaxia” antes de acercarse al Sol el año pasado.
Su detección en julio del año pasado también desató una ola de especulaciones en internet. El profesor de Harvard Avi Loeb planteó la posibilidad de que se tratara de una nave espacial extraterrestre, una hipótesis que ya había sugerido anteriormente para ‘Oumuamua.
La NASA descartó de plano esa teoría. El Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) informó el mes pasado que no halló “ninguna evidencia de tecnología extraterrestre” en el cometa.
Steve Croft, investigador de la Universidad de Oxford y miembro de la iniciativa Breakthrough Listen de SETI, afirmó que todas las observaciones realizadas son “coherentes con la idea de que se trata de un objeto astrofísico natural”.

El cometa se despide para siempre
Varios especialistas que analizaron 3I/ATLAS, aunque sin participar en el estudio publicado en Nature, resaltaron el valor de los resultados. Darryl Seligman, de la Universidad Estatal de Michigan, recordó que antes de estas mediciones los científicos solo podían “soñar con obtener este tipo de información sobre un objeto interestelar”.
Seligman advirtió que la edad exacta del cometa sigue siendo incierta. Aun así, sostuvo que es “casi seguro apostar a que es más antiguo que cualquier cosa que se haya formado en el sistema solar”.
Peter Veres, quien participó en la identificación del objeto en el Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional, calificó la investigación de “apasionante”. También explicó a la AFP que el cometa ya está abandonando el sistema solar y que nunca regresará, por lo que las futuras observaciones serán cada vez más complejas.
Los astrónomos confían, sin embargo, en detectar muchos más objetos interestelares en los próximos años. Una de las herramientas fundamentales para esta búsqueda será el nuevo Observatorio Vera C. Rubin, situado en Chile.
Cordiner resumió esa expectativa con una frase que refleja el alcance de este descubrimiento: “Esto es solo el comienzo de un nuevo y apasionante campo. Tenemos mucho más que aprender sobre estas cosas y sobre lo que pueden revelarnos acerca de nuestra galaxia”.
Fuente: Infobae