La salteña Sonia López se convirtió en un fenómeno viral después de tejer buzos personalizados de la Selección Argentina para sus siete nietos. Un video casero donde exhibe las prendas desató una ola de miles de visualizaciones y disparó la demanda de sus productos. “No pensé que ese video se iba a hacer tan viral”, confesó la artesana, quien ahora tiene agenda completa hasta noviembre.
La idea nació en marzo, cuando López consultó a sus nietos a través de un grupo de WhatsApp qué modelos preferían para el mundial. Cada uno eligió colores y detalles específicos: algunos con escudos, otros con rayas y estrellas, imitando los uniformes deportivos. La mujer, oriunda de Salta, teje desde los trece años y antes trabajaba como empleada doméstica. Hoy, su pasión por el tejido la llevó a dedicarse de lleno a esta labor.
El salto a la fama digital
El video, grabado de forma espontánea y sin edición, superó todas las expectativas. Según declaró López al programa Infobae Al Mediodía, las reproducciones alcanzaron 800.000 y los likes sumaron 100.000. Su cuenta de Instagram pasó de 2.100 a 25.000 seguidores en poco tiempo. “Nunca llegaron ni a las cien vistas”, recordó sobre sus videos anteriores. Ahora, la atención mediática transformó su rutina.
El proceso detrás de cada prenda
Cada suéter requiere entre 200 y 300 gramos de lana, según el tamaño. López utiliza una máquina de tejido que, pese a no ser moderna, le permite cumplir con los encargos. “Amo tejer”, afirmó. Los nietos participan activamente en la elección de diseños, fortaleciendo el vínculo familiar. La tejedora organiza su tiempo entre los pedidos profesionales y las prendas para sus seres queridos.
“Tengo agenda completa hasta noviembre”, aseguró López, quien antes del viral solo tenía trabajo hasta julio gracias a clientas habituales.
Impacto laboral y sueños a futuro
La viralización cambió el panorama de Sonia. Ahora recibe pedidos de buzos inspirados en la Selección Argentina, incluso de clientas que antes optaban por otros estilos. Sin embargo, su sueño de tener un taller propio o un local choca con la realidad de vivir en un departamento pequeño. “Nunca compré por mayor porque las clientas eligen distintos colores”, explicó. Su esposo, jubilado y herrero, complementa los ingresos familiares.
López maneja cuentas en Instagram, Facebook y TikTok, donde comparte su trabajo. Aprendió a usar las redes con ayuda de sus hijas y edita videos de forma autodidacta. “Voy entendiendo cómo hacerlo”, comentó. La avalancha de mensajes la obligó a ajustar su uso de WhatsApp en Instagram. “No me da el tiempo para contestar ni darle like a todos los comentarios”, reconoció.
La tejedora salteña transformó un gesto familiar en un fenómeno digital. Su historia demuestra cómo una iniciativa casera puede redefinir una carrera y abrir nuevas oportunidades.
Fuente: Infobae