A lo largo de más de seis décadas, el personaje de James Bond ha sido interpretado por seis actores distintos, sumando un total de 25 películas oficiales —sin contar aquellas producciones realizadas al margen del estudio Eon—. Desde el estreno de 007 contra el Dr. No en Londres, un 5 de octubre de 1962, la saga ha construido un universo que trasciende la pantalla grande. A continuación, presentamos las cintas que consideramos más representativas del espía británico: aquellas que marcaron un antes y un después, definieron la fórmula del éxito o quedaron grabadas en la memoria de los seguidores.
Vive y deja morir (1973)
El debut de Roger Moore llegó acompañado de una de las mejores canciones de toda la franquicia, el tema de Paul McCartney & Wings que años más tarde sería versionado incluso por Guns N’ Roses. La película incorpora elementos de vudú, magia negra y la inquietante presencia del Barón Samedi, en una aventura que se distancia por completo de sus predecesoras.
Operación Trueno (1965)
Considerado uno de los mayores éxitos de taquilla de la serie. Sean Connery se enfrenta al villano Emilio Largo en una historia sobre ojivas nucleares robadas; sin embargo, lo que la hace inolvidable son sus impactantes secuencias de acción submarina, consideradas espectaculares para su tiempo. La canción principal estuvo a cargo de Tom Jones.
Al servicio secreto de Su Majestad (1969)
La única película protagonizada por George Lazenby y, pese a ello, una de las más apreciadas por los fanáticos más acérrimos. Diana Rigg interpreta a Tracy, el gran amor de Bond, en una trama que combina persecuciones en esquí con el desenlace más trágico de toda la saga. Además, es la película favorita del director Christopher Nolan.
La espía que me amó (1977)
El punto más alto de la era de Roger Moore. Presenta uno de los vehículos más emblemáticos del personaje, capaz de sumergirse y desplazarse bajo el agua, al villano Karl Stromberg y a Tiburón, el matón interpretado por Richard Kiel que se convirtió en un ícono por mérito propio. La canción Nobody Does It Better, de Carly Simon, redondea el conjunto.
Desde Rusia con amor (1963)
La segunda aventura de Sean Connery y una de las grandes cintas sobre la Guerra Fría. Robert Shaw da vida a Red Grant, uno de los primeros antagonistas importantes de 007; parte de la acción transcurre a bordo del Orient Express, y aquí la organización SPECTRE comienza a perfilarse como la enemiga recurrente de la saga.

GoldenEye (1995)
El regreso de Bond en los años noventa, ahora con el rostro de Pierce Brosnan, y el reinicio que aseguró la continuidad de la franquicia. Para el público gamer tiene un peso adicional: su adaptación para Nintendo 64 se convirtió en uno de los videojuegos más influyentes de su generación. A esto se suman la canción de Tina Turner y la villana Xenia Onatopp.
Casino Royale (2006)
El reinicio que presentó a Daniel Craig y conquistó a toda una nueva generación de espectadores. Dejó de lado los gadgets para mostrar un Bond más rudo y físico, con Eva Green como Vesper Lynd y Mads Mikkelsen en el papel del atormentado Le Chiffre. La dirección estuvo a cargo de Martin Campbell, el mismo de GoldenEye.
Skyfall (2012)
Dirigida por Sam Mendes, es uno de los momentos más destacados de la era de Daniel Craig. Javier Bardem interpreta a Raoul Silva, uno de los villanos más perturbadores de la serie; Judi Dench tiene un papel central como M, y Adele pone la voz al tema principal.

007 contra el Dr. No (1962)
La piedra angular de todo. La primera aparición de Connery como Bond incluye una de las presentaciones en escena más icónicas del cine, y aquí debuta la primera chica Bond, con Ursula Andress como Honey Ryder. Sentó las bases de todo lo que vendría: el agente, el villano con un plan descabellado y el exotismo de las locaciones.
James Bond contra Goldfinger (1964)
La más emblemática de todas. La tercera aventura de Connery fijó la fórmula que el resto de películas intentaría replicar durante décadas: los dispositivos, un villano inolvidable —el Auric Goldfinger de Gert Fröbe y su secuaz Oddjob— y la famosa frase del martini “agitado, no revuelto”. El tema de Shirley Bassey terminó de convertirla en sinónimo de James Bond.
Fuente: Infobae