El sector bancario en España está al borde de una metamorfosis profunda impulsada por el avance imparable de la inteligencia artificial (IA). Las proyecciones más recientes indican que entre 4.000 y más de 25.000 empleos podrían desaparecer para el año 2035, dependiendo de la velocidad y profundidad con que las entidades adopten esta tecnología. La gran interrogante no es si el cambio ocurrirá, sino qué tan rápido podrán las instituciones reconvertir el talento humano que ya poseen.
Desde las instituciones europeas ya se han elevado voces de alerta. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), advirtió durante la XIX Cumbre COTEC Europa en Venecia sobre los riesgos que la IA representa para la estabilidad del sistema financiero, más allá del debate exclusivo sobre el empleo.
Así lo detalla un análisis elaborado por Francisco Rodríguez, director del Área Financiera y de Digitalización de Funcas, quien plantea tres escenarios posibles hasta 2035:
- Escenario moderado: la pérdida de empleo oscilaría entre 4.000 y 8.000 puestos.
- Escenario central (el más probable): destrucción de entre 12.000 y 23.000 empleos, equivalente al 7% y 14% de las plantillas actuales.
- Escenario de adopción masiva: más de 25.000 trabajadores afectados.
Nuevos perfiles, viejos retos
Rodríguez destaca que la IA no impacta de forma homogénea en el sector. Mientras desplaza las tareas más repetitivas y rutinarias, al mismo tiempo genera y amplía la demanda de nuevos perfiles técnicos como científicos de datos, ingenieros de software, expertos en ciberseguridad bancaria y especialistas en experiencia de usuario digital. Sin embargo, estos puestos no logran compensar por completo el empleo que se pierde.
El informe de Funcas recuerda que la banca española ya gestionó la desaparición de más de 100.000 empleos en años anteriores, una cifra muy superior a cualquiera de las proyecciones actuales. El verdadero desafío, según el análisis, es la velocidad a la que habrá que reconvertir las competencias profesionales. La IA avanza más rápido que los mecanismos tradicionales de reciclaje laboral.
Los sindicatos aún no ven el impacto
A pesar de la contundencia de las cifras, los sindicatos del sector financiero no detectan por ahora señales claras de destrucción de empleo directamente atribuibles a la IA. Javier de Dios, responsable del Sector Financiero de CCOO, explicó que las entidades aseguran no haber implementado herramientas de IA que afecten la empleabilidad y que no hay procesos activos de reducción de plantillas. Lo que sí se mantienen son las salidas pactadas y las prejubilaciones, una vía históricamente utilizada por los bancos para ajustar sus estructuras de personal.
En datos concretos:
- En el Banco Santander, más de 1.200 empleados se acogieron a prejubilaciones el año pasado.
- En Sabadell, unas 400 personas se adhirieron a su plan de prejubilaciones.
- En BBVA, cerca de 750 trabajadores optaron por bajas voluntarias solo en el primer trimestre del año.

Entre la calma y la incertidumbre
Los máximos responsables de las principales entidades del país matizan el impacto a corto plazo, aunque ninguno descarta que el panorama cambie en el futuro. Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, sostuvo que a corto y medio plazo la transformación digital lleva al banco a emplear más personal, no menos, aunque admitió que a largo plazo la ecuación podría invertirse.
Héctor Grisi, consejero delegado del Santander, apuntó que la entidad apuesta por el reciclaje profesional y el refuerzo de la atención al cliente como estrategia de transición, sin descartar que en el futuro la plantilla necesaria sea menor. En la misma línea, Carlos Torres, presidente del BBVA, reconoció que la IA tendrá un impacto enorme en el empleo del sector, aunque aclaró que eso no implica necesariamente una reducción de puestos de trabajo.
Marc Armengol, consejero delegado del Sabadell, anticipó que los procesos que concentran más mano de obra requerirán una transformación profunda de principio a fin, mientras que en las áreas donde la IA tenga menos penetración el reto será formar a los empleados para que sepan utilizarla. Gloria Ortiz, consejera delegada de Bankinter, optó por un enfoque más optimista: la tecnología, en su visión, no viene a reemplazar al talento humano, sino a potenciarlo.
Fuente: Infobae