Anne Hathaway atraviesa actualmente una etapa de plenitud tanto en lo personal como en lo profesional. En una entrevista reciente, la actriz confesó que está «pasándolo muy bien» mientras suma nuevos proyectos a su agenda y observa con mayor distancia el costo que la fama le ha exigido.
La estrella de Hollywood recordó que el éxito trajo consigo presión, miedo y una autocrítica feroz durante sus primeros años de exposición mediática, pero aseguró que hoy encara ese escenario de una manera diferente. También reveló que dudó durante la filmación de Mother Mary, decidió no abandonar el proyecto y aprendió a filtrar críticas y rumores sin perder el foco en lo que realmente disfruta de su trabajo.
Hathaway destacó la importancia del equilibrio en su vida familiar. «Estoy pasando el momento más maravilloso con mi familia, viviendo en la ciudad de mis sueños, y el trabajo parece ir realmente bien», manifestó al referirse a su esposo Adam Shulman y a sus hijos de 6 y 10 años.
También defendió la necesidad de conservar la alegría en tiempos adversos. «La vida le pide mucho a todo el mundo solo para seguir en ella. ¿Por qué trabajaríamos tan duro si no fuera para experimentar alegría, si no fuera para aportar belleza o experimentar belleza?», reflexionó.
Michael Showalter, director de The Idea of You y Verity, comentó en una entrevista que Hathaway «todavía conserva una sensación de asombro«. La actriz relacionó esa mirada con no dar su carrera por sentada: «Trabajar con Chris [Nolan] por tercera vez no pierde novedad«. Y agregó: «Si no lo estoy disfrutando, entonces, de verdad, ¿qué me pasa?»
Los retos que se impuso en su nueva etapa

La actriz reveló que tiene cinco películas en seis meses debido a retrasos acumulados entre rodajes y estrenos. Entre ellas mencionó Mother Mary, El diablo viste a la moda 2, La Odisea, The End of Oak Street y Verity.
También se refirió a proyectos en desarrollo como Yesteryear, una adaptación cuyos derechos adquirió su productora Somewhere Pictures; una comedia aún sin título sobre una operación encubierta del FBI en una boda, y The Princess Diaries 3.
El caso que describió con más detalle fue Mother Mary. En ese drama psicológico, explicó, tuvo que interpretar canciones de Jack Antonoff, Charli XCX y FKA twigs, además de bailar. Su primera reacción al verse en las imágenes del rodaje fue de rechazo: «Esto está muy mal… No sé si puedo pedirle a la gente que venga a ver esto«.
La duda fue tan intensa que pensó en abandonar el proyecto. «Llegué a la conclusión de que no habría vergüenza si me despedían, pero sí la habría si renunciaba», señaló.

Posteriormente, tomó clases de baile durante meses y continuó trabajando la parte vocal en la posproducción, mucho después de que finalizara el rodaje. Un año más tarde, cuando por fin quedó satisfecha con lo que escuchaba, volvió al estudio con Antonoff y regrabó casi todo.
En La Odisea, donde comparte elenco con Matt Damon, también buscó exigirse desde otro lugar. Sobre el personaje de Penélope, indicó: «Lo pensamos como un modelo de paciencia, pero a mí me interesaba su filo más crudo«.
La actriz explicó que quiso mostrar «la furia, la emoción y la pasión» del personaje durante las 20 décadas en que espera el regreso de Odiseo. Christopher Nolan, director de la película, dijo en una entrevista que percibe en sus interpretaciones «una madurez» y «una sensación de calma serena».
Lo que le dejó la fama y la presión pública

Hathaway vinculó parte de su evolución personal con los años del «Hathahate» y con el trabajo que hizo para confiar más y no ceder tan fácilmente al pánico. Al mirar hacia atrás, habló de una versión más temerosa de sí misma: «Una de las cosas de la yo más joven es que tenía mucho miedo, y creo que ese miedo me hacía ser dura conmigo misma».
También se refirió a su trato con los demás. «Me estremezco al pensar que quizá fui dura con otras personas mientras estaba siendo dura conmigo misma. De verdad me da náuseas pensarlo», confesó.
La actriz recordó que en el rodaje de El diablo viste a la moda era «un desastre», aunque remarcó que estuvo rodeada de gente que la cuidó cuando tenía 22 años. Volver para la secuela le dio, según contó, una segunda oportunidad para habitar ese universo desde otro lugar.
«Fue como volver a un momento de tu vida al que te gustaría regresar siendo la persona que eres ahora y sabiendo lo que sabes ahora», explicó. También dijo que ese regreso le permitió agradecer de nuevo a David Frankel y mostrar el trabajo personal que hizo para convertirse en «una persona más positiva», «más sana» y «más segura».
Su respuesta a los rumores y al juicio ajeno

Otro de los episodios que abordó fue la especulación en internet sobre un posible estiramiento facial. Hathaway explicó que publicó un video para mostrar que el efecto en su rostro se debía a dos trenzas pequeñas cerca de las sienes, y rechazó presentar ese gesto como una negación calculada.
«No diría que fuera algo deliberado», afirmó. Luego añadió: «No, no tomé una gran decisión médica. Son solo dos trenzas».
La actriz sostuvo que preferiría no comentar ese tipo de versiones y seguir adelante sin atraer más atención. Aun así, reconoció que el volumen de la especulación la llevó a sentir la necesidad de exponer su versión porque la conversación ya se había vuelto una distracción.

También admitió que esa misma situación la habría golpeado distinto al comienzo de su carrera. Esa diferencia, dijo, tiene que ver con el trabajo que hizo para tratarse con más suavidad y no medir su estabilidad con el ruido externo.
Hathaway reconoció que todavía piensa en la posibilidad de que todo cambie de un día para otro. Pero dijo que su seguridad ya no depende de cuánto dure ese lugar de privilegio, sino de cómo afrontaría una pérdida así con gratitud y con la certeza de que ya recibió más de lo que imaginó.
Fuente: Infobae