Soda Stereo en Lima 1987: caos, toque de queda y falsa alarma de bomba

El periodista uruguayo Allan Kelly Márquez plasmó en su obra Sodamanía, editada por Gourmet Musical Ediciones, la minuciosa reconstrucción de la gira continental que llevó a Soda Stereo a conquistar Chile y Perú entre 1986 y 1987. A lo largo de 248 páginas, el autor detalla —con testimonios del equipo de la banda, promotores locales, periodistas y seguidores— cómo Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti se convirtieron en pioneros del mercado latinoamericano, una etapa que Kelly Márquez considera crucial y poco analizada hasta ahora.

Coleccionista de la agrupación desde hace más de treinta años, Kelly Márquez armó el relato con base en archivos de medios de distintos países y entrevistas propias. Tanto Zeta Bosio como Charly Alberti colaboraron con sus recuerdos.

El pasaje que se presenta a continuación pertenece al capítulo sobre la gira peruana de junio de 1987, cuando la banda promocionaba el disco Signos. Allí se narran las horas previas al primer concierto en el Coliseo Amauta de Lima, en medio de un toque de queda, una rueda de prensa que se descontroló y una amenaza de ataque del grupo Sendero Luminoso que obligó al trío a decidir si se presentaban o no.

El fragmento difundido se centra en la gira de Soda Stereo por Perú en junio de 1987 durante la presentación de

Entre el miedo y la euforia: Soda Stereo arrasa en el Amauta

El vuelo 287 de Aerolíneas Argentinas tocó tierra en Lima a las 23:00 horas del miércoles 17 de junio de 1987. En el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, la expectativa por la llegada del trío era enorme. Mario Pergolini, testigo de aquel viaje, recordó: “Le dije a Gustavo Cerati que sería raro que alguien estuviera en el aeropuerto debido a que, por el horario, estaba todo Lima bajo el toque de queda y nadie podía salir de sus hogares. (…) Nuevamente el destino me hizo callar: más de veinte periodistas estaban esperando a los Soda Stereo, un montón de fans habían violado las órdenes del toque y se desplazaron al aeropuerto para recibirlos, y casi todos los empleados del aeropuerto se acercaron a pedirles autógrafos”.

Radio Panamericana envió a Gastón Medina para cubrir el regreso de Soda Stereo a Perú. En medio del caos de micrófonos y reporteros, Wolfie logró acercarse al grupo para una transmisión en vivo. “Recuerdo haber entrevistado a Gustavo –contó–. Hablamos de Signos, hablamos de sus gustos musicales”. Medina le preguntó a Cerati qué había escuchado últimamente. “Nunca me voy a olvidar que él me dijo ‘Cocteau Twins’. Dije ‘¡vaya!’. Uno no tenía mucho acceso a esa música que venía de Europa”.

Después de las entrevistas y los trámites migratorios, la custodia se encargó de trasladar al trío y su equipo hacia el Hotel Miraflores. Taverna relató: “Nosotros llegamos en medio del horario del toque de queda; así que nos rodearon los del ejército y nos hicieron un salvo conducto, porque si no no podíamos transitar. Nos revisaron uno por uno, nos miraron la cara, nos preguntaron millones de datos, nos apuntaron con una linterna a los ojos, bien cosa de milicos. Así fue que llegamos a una ciudad desierta. A una capital de un país, como Lima, y nos fuimos escoltados por un camión con veinte milicos atrás y con otro par adelante. Llegamos al hotel y prácticamente nos tiraron ahí. Yo nunca entendí si nos estaban cuidando o éramos prisioneros”.

Durante la mañana del jueves 18 de junio de 1987, Mauricio Alcántara y Jorge Fernández, de Show S.A., se reunieron en el Hotel Miraflores con Alberto Ohanian para afinar los preparativos de la gira. Hablaron del éxito de ventas de las dos funciones en el Coliseo Amauta, que ya estaban agotadas, y de cómo Radio Panamericana había logrado afiliar a más de cien mil seguidores en el Club de Fans de Soda Stereo.

Pese a la euforia, la principal inquietud de Ohanian eran los largos desplazamientos por carretera entre ciudades y el agotamiento que implicarían para los músicos y el staff. El itinerario estipulaba que Soda Stereo tocaría el viernes 19 y sábado 20 en el Coliseo Amauta, el domingo 21 en Ica y el martes 23 en Arequipa. El miércoles 24 y jueves 25 se dedicarían a viajar al Cusco para grabar locaciones para el especial de Panamericana Televisión.

El capítulo sobre Lima reconstruye las horas previas al primer show de Soda Stereo en el Coliseo Amauta

Ohanian, preocupado, pidió cancelar el viaje a los tres mil metros de altura del Cusco y usar el paisaje de Arequipa para las filmaciones. Mauricio Alcántara aceptó. Jorge Fernández, por su parte, propuso agregar una función extra en Lima para el sábado 27 de junio, y todos estuvieron de acuerdo.

Para evitar los problemas que Soda Stereo había tenido en noviembre de 1986 y satisfacer la demanda de los medios, CBS Perú organizó una única conferencia de prensa. La discoteca Clip, ubicada en la Avenida Miguel Dasso, en San Isidro, fue el lugar elegido para recibir a más de cincuenta periodistas acreditados. Gastón Medina señaló: “(Al evento) vino gente de la propia disquera argentina; fue una cosa mucho mayor (…) también en temas de seguridad, porque si la vez anterior fue incontrolable, ya esto podía salirse de las manos”.

Un par de meses antes, Roberto Vidal, de dieciséis años, se había hecho socio del Club de Fans de Soda Stereo. Una mañana, junto a su hermana, hizo una larga fila en Radio Panamericana para afiliarse. “Soda Stereo era todo para mí –explicó–. A esa edad tenía la necesidad de encontrar alguien a quien seguir y Soda me abrió un mundo que desconocía por completo”.

Pertenecer al club daba ciertos beneficios, como sorteos de pósters y pegatinas. “La radio generalmente hacía sorteos –recordó Roberto–, regalaban pósters y pegatinas, y uno se sentía parte de algo muy grande. Se corrió la información que el Club tenía más de cien mil afiliados a lo largo del país y eso fue un impacto muy grande para la juventud, nadie quería quedarse afuera”.

Roberto contó que Panamericana anunció que algunos fanáticos podrían asistir a la conferencia de prensa. “Hicieron un sorteo –aclara–, y creo que alrededor de quinientos o seiscientos seguidores pudimos ingresar a la discoteca. Aún tengo en mis retinas el momento en que llamaron a mi casa y atendió mi madre. Ella se emocionó muchísimo y enseguida golpeó a mi cuarto para darme la noticia. A los ganadores nos citaron en la discoteca una hora antes de que entraran los Soda y nos pidieron estrictamente que mantuviéramos la calma”.

Allan Kelly Márquez construyó

Cerca de las 20:00 horas de ese jueves 18 de junio de 1987, Soda Stereo llegó a la Discoteca Clip. El desorden fue inmediato. “Todo el mundo quiso ponerse adelante –detalló Roberto–, todos queríamos tenerlos cerca, verlos a un metro de distancia. Eso generó problemas con los periodistas que quedaron detrás de todos los fanáticos y se quejaron duramente. Hubo gritos, empujones y la seguridad tuvo que intervenir para evitar problemas”.

Augusto Sarría, representante de CBS Perú, abrió la conferencia. De su mano, Gustavo, Zeta y Charly recibieron el triple disco de platino por las ventas de Soda Stereo, Nada personal y Signos. Durante media hora, los músicos, acompañados por Roberto Cirigliano y otros representantes, respondieron preguntas de la prensa y de algunos fans. Roberto Vidal comentó: “Me llamó la atención que llegaron con su maquilladora, que los terminó de peinar delante de todos los que estábamos ahí. Luego, durante la conferencia, ellos tuvieron una gran predisposición para responder las preguntas a todos. Recuerdo los flashes de las cámaras fotográficas y cómo se los percibía conscientes de lo que estaban generando. A veces la fama te hace creer cosas que no son reales, pero ellos tenían los pies bien plantados y en su declaración eso quedaba claro”.

—Chicos, al parecer hay una amenaza terrorista, tenemos que decidir qué vamos a hacer.

En las primeras horas de la tarde del viernes 19 de junio de 1987, mientras Soda Stereo hacía la prueba de sonido en el Coliseo Amauta, el ministro del Interior de Perú, Abel Salinas, leyó un comunicado en cadena nacional advirtiendo que Sendero Luminoso preparaba un “ataque masivo” en Lima, con protestas a partir de las 20:00 horas. Se cumplía un año de la “Matanza de los penales”, una serie de acciones militares entre el 18 y 19 de junio de 1986, tras un motín de presos acusados de terrorismo, que dejó cerca de trescientos reclusos muertos.

El libro de Allan Kelly Márquez, publicado por Gourmet Musical Ediciones, aborda una etapa decisiva y poco explorada de Soda Stereo

Alberto Ohanian recibió la comunicación oficial de parte de Mauricio Alcántara y se encerró con el equipo en el camerino. Taverna relató: “Cuando terminamos la prueba de sonido Alberto nos reunió a todos. No había mucha información concreta de lo que estaba sucediendo afuera del Amauta, pero nos comentó que existían amenazas y que en una de esas también podían tener que ver con el recital. Temíamos que nos impidieran subir al escenario así que nos preguntó qué queríamos hacer”.

Jorge Fernández, de Show S.A., también estuvo presente. Taverna continuó: “Conversamos entre todos durante un buen rato; la información iba y venía. Entraba uno y decía algo. Entraba otro y decía otra cosa. Hay que aclararlo: nunca nos amenazaron directamente. Eran todos rumores. Pero en un momento dijeron que había una bomba en el Amauta, que amenazaron con que iban a volar todo, con nosotros adentro”.

A pesar de la tensión, Gustavo, Zeta y Charly decidieron seguir con el plan. Taverna reflexionó: “Capaz que éramos un poco inconscientes, pero Soda Stereo tenía eso: estábamos convencidos que no nos podía pasar nada. Nos cuidábamos mucho entre nosotros y estábamos muy atentos a todo. Obviamente conocíamos la realidad que se vivía en Perú, pero en ese momento dijimos ‘nosotros vamos a tocar igual’. Hubo todo un megaoperativo, rastrillaron todas las tribunas y seguimos para adelante”.

[Fotos: Prensa Gourmet Musical y Visuales Infobae]

Fuente: Infobae

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