El Guinness World Records otorgó en 2026 la distinción ICON a Jonathan, la emblemática tortuga gigante que habita en Santa Elena, una isla británica de ultramar ubicada en el Atlántico Sur. Con una edad estimada de 194 años, este ejemplar es reconocido como el animal terrestre vivo más longevo del planeta.
Este galardón no solo premia su excepcional longevidad, sino también el impacto internacional de su historia. Guinness World Records también lo cataloga como el quelonio más longevo del que se tenga registro, integrándolo en la categoría ICON, destinada a figuras o poseedores de récords cuyas narrativas han dejado una huella global duradera.
El nuevo reconocimiento se suma a los récords previos de Jonathan por su edad. Su caso es especialmente notable porque ha superado la esperanza de vida media de su especie, que ronda los 150 años.
La edad estimada de 194 años se presenta como una cifra conservadora. Según Guinness World Records, Jonathan habría nacido alrededor de 1832, pero este cálculo parte de un dato fundamental: cuando llegó a Santa Elena en 1882, ya era considerado un ejemplar adulto.
Dado que las tortugas gigantes alcanzan la madurez después de varias décadas, la organización estima que para entonces tenía al menos 50 años. Por ello, su edad real podría ser incluso superior a los 194 años reportados.
La vida de Jonathan en Santa Elena
Jonathan nació hacia 1832 y pertenece a la especie de tortuga gigante de Seychelles Aldabrachelys gigantea hololissa. Llegó desde Seychelles, un archipiélago africano en el océano Índico, a Santa Elena en 1882 y desde entonces reside en Plantation House, la residencia oficial del gobernador de la isla.
Actualmente comparte los jardines de esa residencia con otras tres tortugas. St Helena Tourism lo describe como uno de los habitantes más reconocibles y queridos de la isla, además de una figura profundamente ligada a la identidad local.
Un símbolo de la isla y un caso excepcional
El gobernador Nigel Phillips señaló que Jonathan es considerado desde hace tiempo un ícono local, integrado en la memoria colectiva de Santa Elena. Esa valoración resume el lugar que ocupa dentro de la comunidad y explica por qué su historia trasciende el dato biológico.
Por su parte, el veterinario Joe Hollins destacó la singularidad del caso al afirmar que resulta extraordinario pensar que este gigante apacible haya sobrevivido a cualquier otro ser vivo terrestre conocido, incluida la especie humana.
A pesar de su avanzada edad, Jonathan se mantiene en buen estado general, según los veterinarios locales. Ha perdido el olfato por el paso del tiempo y su vista se ha visto afectada por cataratas, pero conserva un buen apetito y continúa con su rutina habitual. Guinness World Records también indica que su audición sigue siendo buena.

Su longevidad también despierta interés científico. Guinness World Records informó que su ADN está bajo análisis para buscar posibles claves biológicas que ayuden a explicar por qué vivió tanto tiempo, aunque todavía no se han reportado resultados concluyentes.
Casi dos siglos como testigo de la historia
La vida de Jonathan abarca cambios fundamentales de la modernidad en Santa Elena. St Helena Tourism destaca que fue testigo de transformaciones como la llegada de los automóviles, la electricidad, la televisión y la conectividad digital a la isla.
Su edad también permite dimensionar el alcance histórico de su existencia: Jonathan nació antes de la era victoriana y antes de la construcción de monumentos emblemáticos como el Puente de la Torre de Londres y la Torre Eiffel.
Fuente: Infobae