La esperada tercera temporada de House of the Dragon aterriza este domingo en las pantallas, con Rhaenyra y Alicent al frente de sus respectivos bandos, mientras la audiencia se prepara para un episodio cargado de tensión y giros inesperados. La serie vuelve casi dos años después de su último capítulo, con la Danza de los Dragones ya completamente desatada entre las dos facciones de la Casa Targaryen.
El primer capítulo estará disponible en HBO MAX este domingo a las 7 de la tarde, hora de la Ciudad de México.
¿En qué punto quedó la historia?

El arranque inmediato es un pacto con limitaciones: si Rhaenyra garantiza la seguridad de Alicent y Helaena, la reina viuda permitiría la rendición de la capital y apartaría a Aemond y Vhagar. Ese acuerdo solo aplica para Desembarco del Rey, pero no resuelve el avance de la flota de la Tríarquía contra los Velaryon, ni la guerra que se prepara en las Tierras de los Ríos, donde Daemon espera al ejército verde en Harrenhal.
Rhaenyra: más dragones y dominio del mar
Rhaenyra Targaryen, interpretada por Emma D’Arcy, fue nombrada heredera por su padre Viserys y lidera al bando negro con el apoyo de su esposo y tío Daemon. Él llegó a considerar la corona para sí, pero luego renovó su lealtad hacia ella. Su principal sostén político y militar es Lord Corlys Velaryon, la Serpiente del Mar, cuya flota domina las aguas pese a la muerte de su esposa Rhaenys. Ese poder naval es compartido con Alyn de Hull, hijo ilegítimo de Corlys.
En el aire, Rhaenyra cuenta con más de media docena de dragones. Entre sus fuerzas están: Syrax con Rhaenyra; Vermax con su hijo Jacaerys; Caraxes con Daemon; y Moondancer con Baela, hija de Daemon. A esa ventaja se suman tres nuevos jinetes de ascendencia valyria: Ulf el Blanco con Silverwing, Hugh Martillo con Vermithor y Addam con Seasmoke. Salvo Addam, estos aliados siguen siendo figuras poco conocidas dentro de la guerra.
El bando verde: ejército y alianzas, pero dividido

Aegon II Targaryen llegó al trono por una cadena de factores: tradición, ambición, misoginia y la mala interpretación de una frase de Viserys en su lecho de muerte. Alicent creyó que su esposo se refería a su hijo Aegon, cuando en realidad hablaba de Aegon el Conquistador. El reinado de Aegon ya acumuló golpes internos. Uno de los primeros fue la muerte de Lucerys, hijo de Rhaenyra, a manos de Aemond y Vhagar; en represalia, Daemon mandó asesinos para matar a Aemond, pero ellos terminaron con la vida del niño Jaehaerys, heredero de Aegon.
Después, durante la batalla en la que murió Rhaenys, Aegon fue atacado por el propio Aemond, que también aspira al trono. El rey quedó gravemente quemado y mutilado, mientras Sunfyre fue dado por muerto. Ese vacío elevó aún más el peso de Aemond en el bando verde. Vhagar es el dragón más poderoso frente al arsenal de Rhaenyra, aunque Aemond corre el riesgo de quedar rebasado por número porque Helaena se niega a montar a Dreamfyre y Daeron sigue lejos junto con Tessarion.
Aun con esa desventaja aérea, los verdes conservan fuerza militar convencional. La Casa Hightower reúne un gran ejército bajo sus estandartes, mientras Ser Criston Cole avanza hacia el norte con Ser Gwayne Hightower para enfrentar a Daemon en Harrenhal. Lord Jason Lannister planea sumarse a esa ofensiva. Al mismo tiempo, su hermano gemelo Tyland, maestro de barcos de los verdes, cerró un pacto con la Tríarquía para atacar a la flota de Corlys bajo el mando del almirante Sharako Lohar.
Alicent pierde influencia y Larys mueve a Aegon fuera del tablero

Alicent ya no tiene respaldo en el Consejo Verde. Su padre Otto desapareció y fue visto por última vez en un calabozo; Ser Criston fue enviado al frente; y sus hijos Aegon y Aemond desoyen sus advertencias sobre lo que pasaría si los dragones de Rhaenyra atacan la ciudad. Por eso viaja en secreto a Rocadragón para ofrecer una rendición pactada. El costo político del acuerdo está claro: Alicent asume que Rhaenyra tendría que ejecutar a Aegon por traición para consolidar su derecho al Trono de Hierro.
La otra maniobra decisiva recae en Larys Strong. Al percibir que la ciudad caerá, saca a Aegon de la capital rumbo a Essos antes de que Aemond o Rhaenyra puedan matarlo. Ese movimiento altera cualquier toma pacífica del poder. Mientras Aegon siga desaparecido, el derecho de Rhaenyra al trono no queda asegurado.
Fuera de los dos bandos también hay actores con agenda propia. Larys no parece ser leal a nadie salvo a sí mismo; Alys Rivers, la bruja telépata que se acercó a Daemon en Harrenhal, mantiene motivaciones inciertas; y Rhaena, otra hija de Daemon, sale en secreto para intentar vincularse con el dragón salvaje Sheepstealer.
Fuente: Infobae