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El arte de anticipar los eclipses: así los calculan los astrónomos

Determinar con exactitud el instante en que se produce un eclipse es posible gracias al minucioso seguimiento de los movimientos del Sol, la Luna y la Tierra. Así lo detalló la Agencia Espacial Europea (ESA), que recordó que estos fenómenos, que en la antigüedad se interpretaban como malos augurios, hoy son esperados con gran interés tanto por la comunidad científica como por el público general.

Miles de personas alrededor del mundo se movilizan para observar un eclipse solar, incluso si es por breves instantes. Un claro ejemplo será el próximo 12 de agosto, cuando España sea testigo de un eclipse total de sol visible desde varios puntos del territorio.

El fenómeno ocurre cuando el Sol, la Luna y la Tierra se alinean en línea recta. Existen dos tipos principales: el eclipse solar —que se podrá apreciar este verano— y el eclipse lunar. Cada uno tiene características y condiciones de visibilidad distintas.

¿Qué sucede durante un eclipse solar?

En un eclipse solar, la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, bloqueando la luz solar y sumergiendo partes del planeta en una oscuridad momentánea. Las zonas que quedan dentro de la sombra completa (umbra) experimentan un eclipse total, donde el astro rey queda totalmente oculto. En cambio, quienes se encuentran en la sombra parcial (penumbra) observan un eclipse parcial, pues desde ese ángulo la Luna solo tapa una porción del Sol.

¿Y durante un eclipse lunar?

En el eclipse lunar, la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna. El planeta proyecta su sombra sobre el satélite, pero este no se oscurece por completo. Al contrario, la Luna adquiere un tono rojizo. Esto ocurre porque la atmósfera terrestre desvía y filtra la luz solar: dispersa la luz azul y permite que la luz roja llegue a la superficie lunar.

La pregunta clave: ¿por qué no hay eclipses cada mes?

Si estos fenómenos se deben al paso de la Luna o la Tierra frente al Sol, la lógica indicaría que deberían ocurrir dos veces al mes, durante cada luna llena y luna nueva. Sin embargo, los astrónomos explican que la órbita de la Luna alrededor de la Tierra no está en el mismo plano que la órbita terrestre alrededor del Sol (el llamado plano de la eclíptica). La órbita lunar presenta una inclinación de 5° respecto a la eclíptica, por lo que el satélite no siempre pasa frente al Sol.

Dos veces al año, la trayectoria de la Luna se alinea de modo que cruza la línea Sol-Tierra en la eclíptica durante la luna llena y la luna nueva. Esos puntos de cruce se denominan nodos lunares. Solo entonces es posible que ocurra un eclipse. Por ello, los científicos pueden predecir el momento exacto siguiendo y calculando las posiciones de los tres cuerpos celestes.

Las temporadas de eclipses

Existe un lapso de 35 días alrededor de cada nodo lunar en el que puede producirse un eclipse, conocido como ‘temporada de eclipses’. El instante preciso se define mediante cálculos matemáticos que consideran el ángulo de la órbita lunar y el diámetro aparente del Sol y la Luna en el cielo.

Por lo general, en cada temporada se registran un eclipse solar y uno lunar. Como cada temporada dura un poco más que una órbita completa de la Luna (27,3 días), algunas temporadas pueden albergar un tercer eclipse.

Cuando hay luna nueva, la Luna cruza la eclíptica entre el Sol y la Tierra, generando un eclipse solar total, anular o parcial. Cuando hay luna llena, la Luna cruza la eclíptica detrás de la Tierra, provocando un eclipse lunar total o parcial.

Cada año, las temporadas de eclipses comienzan de dos a tres semanas antes que el año anterior. Esto se debe a la precesión o lenta rotación de la órbita lunar alrededor de la Tierra. Como resultado, el intervalo entre dos nodos lunares es de 173,3 días, y un ‘año de eclipses’ dura 346,6 días, una cifra inferior a los 365,25 días del año solar.

Incluso sin cálculos precisos, es posible estimar la fecha del próximo eclipse sumando 173 días a la fecha del más reciente. Lo que no se puede predecir, advierten los especialistas, es si el cielo estará despejado para poder observarlo.

Fuente: Infobae

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