Las intensas precipitaciones desatadas por la tormenta tropical Arthur desencadenaron inundaciones que impactaron a millones de habitantes en el sur de Estados Unidos durante la semana del 17 al 20 de junio de 2026, lo que provocó la activación de protocolos de emergencia y evacuaciones masivas. Este fenómeno meteorológico, el primero de la temporada de huracanes del Atlántico, generó acumulaciones de agua que superaron los 500 milímetros en ciertas zonas, de acuerdo con datos del Servicio Nacional del Clima y organismos estatales de protección civil.
Según la Oficina de Manejo de Emergencias de Palm Beach (OEM) y el Departamento de Emergencias de Maryland, las autoridades pusieron en marcha operativos de rescate y emitieron alertas sobre peligros sanitarios y eléctricos. Las directrices se fundamentan en los protocolos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), con el fin de mitigar los efectos en la salud pública y la infraestructura local.
Este episodio se suma a una cadena de eventos similares que, en años recientes, han puesto en evidencia la fragilidad de los estados del Golfo ante tormentas tropicales y huracanes. De acuerdo con el Servicio Nacional del Clima, más de 17 millones de residentes estuvieron bajo advertencias de inundación, una cifra que rememora emergencias pasadas como las provocadas por el huracán Harvey en 2017, cuando las lluvias ocasionaron graves consecuencias sociales y materiales.
¿Qué peligros representan las inundaciones por tormentas tropicales y cómo impactan a la población?
Las inundaciones derivadas de tormentas tropicales como Arthur conllevan riesgos inmediatos de ahogamiento, lesiones, electrocuciones e infecciones. Según la OEM, “el agua en movimiento puede derribar a una persona adulta con solo 15 centímetros de profundidad y arrastrar un vehículo pequeño si alcanza los 60 centímetros”. La potencia de las corrientes y la rapidez con que se elevan los niveles hídricos dificultan las evacuaciones y ponen en peligro a quienes intentan cruzar calles anegadas.
El Departamento de Emergencias de Maryland advierte que los cables eléctricos caídos o sumergidos representan un riesgo de electrocución, mientras que los objetos ocultos bajo el agua aumentan la probabilidad de fracturas y heridas cortantes. De acuerdo con los CDC, el contacto con aguas estancadas expone a bacterias, virus y químicos dañinos, complicando la recuperación sanitaria después del desastre.
En palabras de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, “la mayoría de las muertes relacionadas con inundaciones ocurren cuando las personas intentan cruzar zonas anegadas a pie o en automóvil”.

¿Cuáles son las recomendaciones oficiales para prepararse antes de una inundación?
Las autoridades estadounidenses sugieren adoptar medidas preventivas con anticipación al impacto de tormentas y huracanes. El plan de preparación propuesto por la FEMA y la OEM abarca:
- Revisar el mapa de riesgo de inundaciones de la zona residencial.
- Elaborar un plan familiar de evacuación y trazar rutas alternativas.
- Mantener un kit de emergencia con medicamentos, agua potable, alimentos no perecederos, linternas, baterías y documentos relevantes.
- Asegurar el vehículo con el tanque lleno de combustible y listo para usar.
- Proteger electrodomésticos y equipos eléctricos elevándolos sobre el nivel del piso.
- Acumular materiales como plásticos, madera y sacos de arena para resguardar las entradas principales del hogar.
Según la Oficina de Manejo de Emergencias de Palm Beach, “preparar un inventario de bienes y documentos importantes en bolsas impermeables puede facilitar la gestión de pérdidas y reclamaciones”.
¿Qué riesgos sanitarios existen tras el contacto con agua de inundación?
La exposición al agua de inundación puede provocar infecciones, enfermedades gastrointestinales y afecciones cutáneas. Los CDC detallan que “las aguas estancadas pueden contener residuos humanos, productos químicos industriales, animales muertos y microorganismos peligrosos”. Las personas con heridas abiertas o sistemas inmunológicos debilitados muestran una mayor vulnerabilidad.
El contacto prolongado con el agua puede causar infecciones por bacterias como E. coli y leptospira, así como infecciones fúngicas. Los organismos de salud pública recomiendan desinfectar cualquier objeto que haya estado sumergido antes de permitir su uso por niños o ancianos.
Durante emergencias anteriores, las autoridades han reportado la presencia de serpientes, roedores y otros animales desplazados por las aguas, lo que incrementa el riesgo de mordeduras o contacto con sustancias tóxicas.
¿Cómo protegerse durante una inundación según los protocolos de emergencia?
Las normas de actuación durante la emergencia, según la FEMA y los CDC, incluyen:
- Evitar atravesar calles inundadas, tanto a pie como en vehículo.
- Mantenerse informado a través de canales oficiales y acatar todas las órdenes de evacuación.
- No utilizar fuentes de energía eléctrica dentro de viviendas inundadas hasta certificar que no hay riesgo.
- Proteger heridas con vendas impermeables y buscar atención médica si aparecen signos de infección.
- Usar botas y ropa impermeable para minimizar el contacto con el agua.
La OEM enfatiza que “se debe esperar la autorización oficial antes de regresar a la vivienda y revisar la estructura por posibles daños”.

¿Qué hacer después de una inundación para evitar accidentes y enfermedades?
Tras el descenso de las aguas, el retorno a los hogares debe efectuarse de acuerdo con las siguientes recomendaciones institucionales:
- Verificar la seguridad estructural antes de ingresar a la vivienda.
- Confirmar que los servicios de electricidad y gas permanecen desconectados.
- Retirar y desechar todos los objetos y muebles que no puedan ser desinfectados.
- Usar mascarilla, guantes y gafas durante las tareas de limpieza para evitar la exposición a moho y bacterias.
- Ventilar los ambientes y emplear equipos de secado para eliminar la humedad residual.
- Abstenerse de consumir agua corriente hasta que las autoridades certifiquen su potabilidad.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) advierte que “el agua estancada favorece la proliferación de microorganismos responsables de enfermedades respiratorias y cutáneas”.
¿Cómo solicitar ayuda o acceder a recursos tras una inundación?
Las agencias estatales y federales han habilitado líneas directas y plataformas digitales para recibir reportes de daños, solicitar asistencia y obtener información sobre refugios temporales. Los residentes pueden consultar:
- El portal oficial de la FEMA (www.fema.gov) para información sobre ayudas y subsidios.
- El sitio Ready.gov para consejos de prevención y respuesta ante emergencias.
- La línea 2-1-1, disponible en la mayoría de los estados, para acceder a servicios de emergencia, refugios y orientación médica.
La Oficina de Manejo de Emergencias de Palm Beach recomienda “mantener contacto frecuente con familiares y vecinos y registrar los daños con fotografías para agilizar los procesos de reclamación”.
¿Qué dicen las autoridades sobre la recuperación y próximos pasos tras el impacto de Arthur?
El proceso de recuperación tras las inundaciones implica tareas de limpieza, reparaciones y evaluación de daños a infraestructuras críticas. Las autoridades estatales y federales coordinan la distribución de recursos, la atención sanitaria y la asistencia a los damnificados. Se mantienen equipos de monitoreo sobre la situación epidemiológica y el estado de las redes de servicios públicos.
La FEMA y los CDC continúan difundiendo alertas y actualizaciones sobre la seguridad del agua potable, la estabilidad de presas y caminos, y la reapertura de servicios esenciales. Se prevé que la normalización de las zonas afectadas requiera semanas de trabajo conjunto entre agencias gubernamentales y la comunidad.
Fuente: Infobae