Laura Fidalgo revela detalles íntimos y habla sin filtros sobre su vida sexual

La reconocida bailarina argentina Laura Fidalgo, famosa tanto por su exitosa trayectoria como por sus polémicas mediáticas, decidió mostrar un costado más personal este viernes. En una conversación con el conductor Ángel de Brito en el programa Bondi Live, la exparticipante del Bailando abrió las puertas de su intimidad y se refirió sin tapujos a su actividad sexual.

El diálogo comenzó cuando De Brito preguntó de manera directa: “¿La casita está habitada o está vacía hoy, por hoy?”. Entre risas, Fidalgo respondió: “No, vacía no, por favor”. Ante el gesto de desconcierto de la artista, el conductor aclaró: “No, bol…, no en ese sentido. Si te la visitan o no te la visitan”.

Tras ese momento, Laura se sinceró y habló sobre su situación sentimental actual: “Ahora no me la están visitando. Está compactada y muy compactada que necesito que un poco entre algo agradable, gracioso, con buena onda. Firme”. La conversación continuó entre bromas y risas, y Fidalgo comentó cómo le gustaría que fuera el hombre que busca: “Firme, no, ya si entra así (blanda) ya no corre. Tenemos que hacer la lambada”.

En ese intercambio, Ángel expresó: “Un día la tendría que traer a Laura a hablar solo de sexo. He tenido varias conversaciones de esas en el bailando”. Al ver la comodidad de Laura con el tema, Romi Scalora le preguntó: “¿Sos muy sexual?”, a lo que la invitada respondió sin dudar: “Sí”. Para cerrar este divertido segmento, De Brito añadió: “Ustedes conocen a otra Fidalgo. No conocen a la Fidalgo completa”.

La bailarina Laura Fidalgo dijo que hoy no la están visitando y describió qué busca en un hombre

El difícil pasado de Laura Fidalgo: dos lesiones que marcaron su vida

La bailarina también recordó los momentos más duros de su vida. En una entrevista anterior con Infobae, había confesado: “Tuve que aprender a caminar de nuevo”, en referencia a las graves lesiones que sufrió en ambas rodillas y que la obligaron a someterse a un extenso proceso de rehabilitación. A pesar de haber llegado a la cima del reconocimiento tras una vida dedicada a la danza, en 2014, mientras participaba del Bailando, sufrió una lesión en su rodilla derecha que puso en riesgo su carrera.

Ella no se rindió y comenzó una recuperación lenta y dolorosa que incluyó una cirugía en 2015. Sin embargo, en 2017, mientras veraneaba con su entonces pareja, cayó de una bicicleta y se lastimó la otra pierna. Fue entonces cuando sintió que, muy a su pesar, había llegado el momento de reinventarse.

Al recordar cómo empezó todo, Fidalgo explicó: “Yo había llegado a las semifinales del programa de Marcelo Tinelli y estaba preparando dos ritmos. Cuando fui al piso a hacer el ensayo general, hubo un problema en un truco. Mi partenaire me tenía que depositar en el suelo y sostenerme hasta que yo estuviera apoyada firme, pero bueno… Ahí se me soltó la rodilla izquierda y se me rompió el ligamento cruzado posterior”. Y reconoció que, tras una operación en la que le hicieron un injerto, sigue luchando por rehabilitarse hasta el día de hoy.

Pero la mala racha no terminó allí. “En 2017 me había ido a Miami con Pablo Otero, con quien estuve tres años de novia, y me caí de la bici. Ahí fue cuando me rompí el ligamento posterior de la rodilla derecha. Cuando me pasó lo de la primera lesión, directamente, no me pude parar y me tuvieron que llevar al hospital en silla de ruedas. Esta vez, en cambio, me levanté, fui caminando hasta la casa donde parábamos, me puse hielo y me até la pierna. Yo me di cuenta de que me la había roto, pero como de ahí nos íbamos una semana a Colombia, me puse una venda y una rodillera y me banqué hasta llegar a la Argentina. Recién ahí, me hice una resonancia con Jorge Batista, el médico que me había operado, y no me quedó otra que volver a entrar al quirófano”, relató.

Al duro tratamiento físico se sumó el impacto psicológico: “Las rodillas que te dieron mamá y papá ya no las tenés”, le dijo el doctor, tratando de hacerle entender que jamás podría volver a bailar como antes. “Fue llorar, llorar y llorar. En un momento caí en depresión. Igual, tomé conciencia pero no tanto. Porque, en mi cabeza, yo tenía la idea de que, con esfuerzo, en algún momento iba a poder volver a lo mío. Pero, a medida que fue trascurriendo el tiempo, me fui dando cuenta de que no iba a ser como yo creía”, concluyó Fidalgo.

Fuente: Infobae

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