Mientras la selección italiana de fútbol vuelve a ver el Mundial desde casa —ya van tres ausencias consecutivas para la azzurri, que parece más resignada que decepcionada—, en el norte de Italia brillan estrellas de otro calibre. Figuras como Charles Chaplin, Cary Grant, Claudia Cardinale o Marilyn Monroe toman el protagonismo en Bolonia, donde arranca la edición número 40 de Il Cinema Ritrovato, uno de los festivales más singulares del planeta.
Este sábado comienza una cita que se extiende por poco más de una semana, con una programación que abarca desde filmes de hace 120 años hasta obras de Martin Scorsese o David Lynch. Se trata de un auténtico “Mundial” para los amantes del séptimo arte, donde países de todo el mundo compiten presentando sus restauraciones cinematográficas. España tiene una presencia destacada en esta edición, pero la pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que exista un festival así, un paraíso para los cinéfilos?
Ehsan Khoshbakht, cineasta iraní y codirector del festival, lo describe como “una gran fiesta: una celebración colectiva del cine en todas sus formas y variantes. Es un evento inclusivo, una orgía de películas que cada asistente disfruta en un orden completamente diferente y muy personal”. Y añade: “En ese sentido, y espero que esto no suene presuntuoso, es uno de los pocos festivales del mundo que ofrece una selección de películas verdaderamente democrática. Hay tantas versiones de Il Cinema Ritrovato como personas que acuden a él”. Esta visión contrasta con certámenes como Cannes o Venecia, repletos de estrellas vivas y estrenos de alfombra roja, pero pensados para un público reducido y mucho menos accesible.

Cazadores de tesoros en la noche cinematográfica
“Nuestro trabajo se parece más a las penurias de un cazador nocturno. Sales a buscar la presa. Muchas noches vuelves a casa con las manos vacías. Otras noches vuelves con algo que crees que puede alimentar a una gran familia con un gran apetito por el cine esencial. Y luego están esas noches excepcionales en las que capturas al tigre”, bromea el director y guionista sobre la titánica tarea de organizar un festival donde las películas no solo llegan por sí solas, sino que el equipo las busca activamente. “Implica ver una enorme cantidad de películas e intentar averiguar cómo se pueden organizar en yuxtaposiciones significativas y hilos argumentales reveladores”, explica Khoshbakht, quien también es programador en el Festival de Locarno, uno de los más antiguos del mundo.
El mayor desafío de Il Cinema Ritrovato es mantenerse fiel a su nombre: un cine que debe ser reencontrado. “El arte ya no es rentable, salvo cuando está en manos de empresas, agencias y quienes quieren sacar provecho económico de él. Il Cinema Ritrovato se dedica por completo a la idea del arte puro, y cómo consigue sobrevivir es una pregunta que habría que plantear al brillante equipo que se encarga de la gestión financiera del festival. Creo que hacen magia”, asegura Khoshbakht.
El encanto del festival también radica en la propia Bolonia, una ciudad que funciona como anfitriona inmejorable para conectar generaciones. “En los últimos diez años, la ampliación del programa ha atraído a personas de diferentes edades y entornos sociales. Y una vez están en Bolonia de repente empiezan a experimentar e ir más allá de la idea que tenían, descubriendo películas que no conocían o directamente olvidadas y sumergiéndose por completo en la totalidad del evento”, destaca el codirector.

España, en el centro de la fiesta con Juan Antonio Bardem
En esta edición, que arranca el sábado 20 y se extiende hasta el día 28 —con proyecciones especiales en la icónica Piazza Maggiore—, España tiene un rol protagónico. El cineasta Juan Antonio Bardem es objeto de uno de los ciclos principales, con sesiones de casi toda su filmografía y presentaciones a cargo de responsables de Filmoteca Española, como Carlos Reviriego o Valeria Camporesi, así como del director Jonás Trueba, encargado de introducir Muerte de un ciclista. “Soy un admirador incondicional de su obra desde que vi Calle Mayor, aunque fue La venganza la que más me conmovió. Lo que me gusta de sus películas son las cualidades subversivas que mantuvo durante la dictadura y la concisión con la que utilizó el modernismo europeo de la posguerra para contar historias tan claramente españolas”, revela Khoshbakht.
Bardem no es el único plato fuerte. El festival presenta una retrospectiva de Luchino Visconti, autor de títulos como Rocco y sus hermanos, El gattopardo o Muerte en Venecia. Además, gracias a la labor restauradora de la Cineteca de Bolonia, se reestrenarán clásicos como Amanecer de F.W. Murnau o The devils de Ken Russell. También hay espacio para la comedia con las obras de Mitchell Leisen: “Habita en un mundo propio —en parte inventado por él mismo— en el que la sofisticación del estilo, el lenguaje y las travesuras sexuales resulta mucho más fluida y sutil que en la obra de muchos otros maestros del género”, afirma el codirector.
La actriz Barbara Stanwyck es la protagonista de esta edición, una de las figuras más prolíficas del Hollywood clásico, con títulos que van del melodrama al cine negro y la screwball comedy. Sin embargo, al recorrer las calles de Bolonia queda claro que los verdaderos actores principales son los cinéfilos que se congregan en este evento. “Si se trata de una forma de resistencia, es una resistencia contra la banalidad y contra el desprecio por la historia y la verdad. Si es una celebración, es una celebración de la forma, la belleza, el estilo y el arte sin pretensiones. Hacemos lo nuestro, y si eso parece, desde fuera, un intento deliberado de contrarrestar la comercialización del cine, pues tanto mejor”, concluye Khoshbakht.
Fuente: Infobae