Desde hace milenios, las cabras acompañan al ser humano no solo por su leche y carne, sino también por su sorprendente inteligencia y capacidad de adaptación. Estos animales prosperan en diversos paisajes, desde empinadas montañas hasta desiertos, gracias a sus pezuñas flexibles y pelaje resistente. Según investigaciones recientes, su habilidad para interpretar señales humanas las coloca como una de las especies domesticadas más antiguas y exitosas.
Un nuevo estudio ha descubierto que las cabras pueden seguir la dirección de una voz humana para localizar comida escondida, una destreza comparable a la de los perros domésticos. En pruebas controladas, los animales acertaron el recipiente con alimento en un 60% de las ocasiones, frente al 63% registrado en perros. Los científicos destacaron que estos resultados demuestran una capacidad innata para entender pistas humanas sin entrenamiento previo, reflejo de miles de años de domesticación.
Una habilidad vocal comparable a la de los perros
El trabajo, publicado en la revista Royal Society Open Science, confirma que algunos ejemplares emplean la dirección de la voz humana como guía. En el experimento, 29 cabras lograron un acierto cercano al 60% cuando el experimentador, oculto tras una barrera, hablaba con entusiasmo hacia el cubo que contenía la recompensa. Según los autores, varias cabras superaron la prueba sin haber recibido entrenamiento específico. En las condiciones de control, ya sea en silencio o con la voz orientada en otra dirección, su desempeño no superó el azar.

La investigación estuvo a cargo de Stuart K. Watson, Simon W. Townsend, Cristiano Nawroth, Alan G. McElligott y Federico Rossano, y se llevó a cabo en el santuario Buttercups Goat Sanctuary, en Kent, Reino Unido. Simon Townsend, de la Universidad de Zúrich, explicó al diario The Guardian:
“Esta es una forma vocal de señalar”
Los especialistas sitúan este hallazgo junto a estudios previos sobre bebés humanos, perros y chimpancés. Mientras los perros ya habían mostrado esta aptitud, los chimpancés no resolvieron la tarea con el mismo éxito.
Así se probó la capacidad de las cabras
El experimento utilizó dos recipientes idénticos colocados a ambos lados de una barrera de madera, con un investigador oculto detrás. Los datos se recolectaron en septiembre de 2016 y cada cabra participó en 12 ensayos.

Antes de la fase central, el equipo familiarizó a los animales llamándolos por su nombre y colocando la comida a la vista en uno de los cubos. La recompensa era un trozo de pasta cruda. En la prueba principal, el investigador escondía el alimento sin que la cabra lo viera, se situaba más cerca del recipiente vacío y luego hablaba con entusiasmo hacia el cubo correcto, guardaba silencio o dirigía la voz lejos de ambos recipientes.
Resultados y diferencias individuales
Cuando la voz se dirigía al recipiente con comida, las cabras eligieron la opción correcta alrededor del 60% de las veces. En cambio, la tasa bajó al 47% en silencio y al 49% cuando la voz se orientó lejos de los recipientes. Esta diferencia descarta que los animales se guiaran por el olor o por cualquier sonido. El artículo concluye que los mamíferos prestan atención a la dirección de las voces humanas para inferir dónde está la comida.
El estudio también detectó variación entre individuos. Casi la mitad de la muestra rindió en o por debajo del azar incluso en la condición principal, lo que sugiere que factores como la motivación o la experiencia previa con personas influyen en el desempeño.

Los autores vinculan el hallazgo con el debate sobre el peso de la domesticación y del contacto con humanos en la cognición animal. Según recogió The Independent, lograron un resultado descriptivamente parecido al de los perros, con un 60% frente a un 63%, mientras que en niños humanos de un año el acierto alcanza el 80% según estudios previos. No obstante, los investigadores no presentan esa relación como una explicación definitiva. Señalan que aún es necesario comparar cabras no domesticadas o animales con distintos niveles de exposición humana para esclarecer el origen de esta capacidad.
Stuart K. Watson, primer autor del trabajo en la Universidad de Zúrich, comentó a The Guardian que entender mejor cómo perciben el mundo estos animales puede ser útil tanto para las personas como para las propias cabras. Este hallazgo se suma a investigaciones previas que ya mostraban sensibilidad de las cabras a gestos de señalar, expresiones faciales humanas y emociones en la voz.
Los datos indican que una parte de las cabras detecta la voz humana y usa su dirección como pista para buscar alimento en situaciones novedosas. El alcance exacto de esa habilidad y el papel de la domesticación siguen siendo interrogantes abiertos para futuras investigaciones.
Fuente: Infobae