El fenómeno climático conocido como El Niño, que altera patrones meteorológicos a escala global, podría registrarse con una frecuencia anual y no cada 15 años como se pensaba anteriormente, según explicó Sandra Yanira Martínez, especialista en Meteorología Aeronáutica y Marítima. En una entrevista televisiva, la experta destacó que la recurrencia de El Niño representa un peligro constante para Centroamérica y otras zonas del planeta, y señaló que sus consecuencias ya son visibles en fenómenos extremos como la tormenta tropical Cristina.
Martínez indicó que “antes, se creía que el fenómeno de El Niño podía presentarse cada 15 años, pero ahora se sabe que puede aparecer cada año”. Esta nueva perspectiva sobre la frecuencia obliga a mantener una vigilancia permanente sobre los océanos y la atmósfera, dado que el fenómeno modifica temperaturas, regímenes de lluvia y genera condiciones climáticas extremas en diversas partes del mundo.
En El Salvador, según la meteoróloga, El Niño puede manifestarse incluso dentro de un mismo año o durante un período considerado neutro. Asimismo, advirtió que este fenómeno “tiene un impacto a escala mundial” y que en la región “la temperatura ambiente promedio aumenta y se genera una irregularidad de las precipitaciones durante la época lluviosa”.
Uno de los ejemplos más recientes son las lluvias que afectaron al país la semana anterior. Martínez fue contundente al afirmar que “la tormenta tropical Cristina es consecuencia del fenómeno de El Niño”. Este sistema tropical, que impactó a varias naciones centroamericanas, evidenció la capacidad de El Niño para intensificar la formación de tormentas y agravar los daños por lluvias torrenciales y vientos fuertes.

Cristina dejó estragos considerables en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras. En El Salvador, las precipitaciones asociadas al fenómeno saturaron los suelos, provocaron desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra en múltiples comunidades tanto rurales como urbanas. Se registraron afectaciones en viviendas, carreteras y cultivos, así como interrupciones en el servicio eléctrico. Las autoridades de Protección Civil llevaron a cabo evacuaciones preventivas y habilitaron albergues temporales para las familias damnificadas.
En Guatemala, la tormenta ocasionó inundaciones repentinas en sectores vulnerables y crecidas de ríos, lo que forzó la evacuación de varias comunidades y provocó pérdidas en el sector agrícola. En Nicaragua, Cristina generó anegamientos en barrios costeros y daños en infraestructuras básicas, mientras que en Honduras se reportaron cortes de energía, caída de árboles y deterioro en caminos rurales.
La especialista recordó que desde marzo se observaron señales del fenómeno de El Niño. “Desde marzo se observaba una variación en la temperatura del océano y se registraba que se estaba calentando más de lo normal”, detalló. Explicó que la temperatura del mar en el océano Pacífico normalmente fluctúa entre los 26 y 28 grados, pero si asciende a 29, 30, 31 o hasta 32 grados, se considera una anomalía y una señal inequívoca de la formación de El Niño.
El alcance de este fenómeno no se restringe a Centroamérica. Martínez advirtió que El Niño también afecta a México, la parte baja de Estados Unidos y las islas del Caribe. Destacó que un “Súper Niño”, caracterizado por un incremento más acentuado de la temperatura del Pacífico, tendría efectos devastadores no solo en El Salvador, sino en todo el mundo.

El aumento de la temperatura en el océano, recalcó la especialista, también afecta a la fauna marina por la alteración de su hábitat y las cadenas alimenticias. Ante la eventualidad de un Súper Niño, las autoridades han implementado medidas como la entrega de fertilizantes y semillas para resguardar la producción agrícola.
Los estudios sobre El Niño han revelado la necesidad de mantener un monitoreo permanente y ajustar las estrategias de prevención y respuesta, considerando la frecuencia con la que puede presentarse y la magnitud de sus impactos.
Fuente: Infobae