El final español de ‘The Ring’: una saga que marcó el terror y cayó en el olvido

La repentina partida de la actriz Daveigh Chase, quien dio vida a la inolvidable niña del pozo en The Ring, ha llevado a los seguidores de la cinta a recordar el enorme impacto de una saga que transformó el cine de terror a principios de los años 2000. Es difícil olvidar el temor que provocaba mirar una televisión analógica con estática, o la voz espectral que, a través del teléfono fijo, anunciaba que solo quedaban “siete días” de vida.

La versión estadounidense de The Ring alcanzó un éxito arrollador al saber adaptar con destreza el horror psicológico de la película japonesa original, Ringu (1998), que había tenido menor repercusión mundial. Con una recaudación de 250 millones de dólares a nivel global, se convirtió en una de las cintas de terror más taquilleras de su época. Su trama sobre una cinta de vídeo maldita generó una fobia colectiva hacia los teléfonos y los VHS.

Ese éxito comercial impulsó la franquicia durante años, con secuelas y adaptaciones que, aunque no contaron con Daveigh Chase ni el elenco original, intentaron replicar la fórmula. La última entrega de esta famosa marca cinematográfica estuvo dirigida por un español, el cineasta cordobés F. Javier Gutiérrez, quien en 2017 firmó el cierre de la saga.

Daveigh Chase en 'The Ring'. (DreamWorks SKG)

En busca de nuevas ideas

Para expandir la saga de The Ring, los productores recurrieron al director original de la cinta japonesa, Hideo Nakata. En 1998, Nakata había estrenado Ringu, que convenció a los estudios estadounidenses para comprar los derechos y darle un lavado de cara occidental. Cuando se estrenó The Ring 2 (2005), el personaje de Samara Morgan ya no era un espectro asiático, sino un ícono pop de la industria estadounidense.

Con un presupuesto similar al de la primera película, esta secuela obtuvo ingresos menores (161 millones de dólares), pero suficientes para considerarse un éxito comercial. Sin embargo, la crítica y el público no quedaron satisfechos. Los críticos condenaron el abuso de efectos especiales y la decisión de explicar los orígenes del personaje.

El futuro de la saga se complicó aún más con los cambios tecnológicos surgidos a mediados de los años 2000: el VHS desapareció del mercado y llegó internet. Los estudios no sabían cómo adaptar la historia al nuevo mundo, aunque hubo propuestas como The Ring 3D, que haría que Samara saliera literalmente de la pantalla hacia el espectador. No obstante, ningún guion logró convencer a los productores.

Imagen de 'Rings'. (Paramount Pictures)

El tropiezo digital

El regreso definitivo se planeó para 2017 con Rings, una entrega que confió en el talento español de F. Javier Gutiérrez, quien había triunfado internacionalmente con la cinta 3 días (2008). El objetivo era actualizar el mito a la era de las redes sociales. Gutiérrez intentó modernizar la maldición mediante vídeos virales de WhatsApp y correos electrónicos, pero las reacciones en las primeras pruebas fueron muy negativas. El estudio decidió intervenir en el guion, cambiando pasajes, eliminando personajes y realizando nuevas grabaciones.

Sea como fuere, la tercera entrega fue considerada un fracaso estrepitoso. Las críticas la destrozaron por haber perdido su atmósfera asfixiante y su encanto analógico, así como por sus efectos digitales de baja calidad. Aun así, la producción logró salvar los muebles con una recaudación mundial de más de 80 millones de dólares, nada mal teniendo en cuenta su presupuesto de 25 millones. En ese entonces, Rob Moore, vicepresidente de Paramount, afirmó que, si los números continuaban siendo positivos, podrían producirse más secuelas anuales, pero su salida del estudio dejó los planes suspendidos.

Actualmente, no existen planes oficiales ni proyectos activos para recuperar la saga cinematográfica de The Ring en la gran pantalla. Los derechos permanecen guardados, reflejando el temor de las productoras a volver a tropezar. Así, el legado de la franquicia solo perdura en la memoria de los espectadores que vivieron su visión original. Con la reciente y triste pérdida de Daveigh Chase, la nostalgia por aquella experiencia ha crecido aún más. Su escalofriante mirada a través del televisor siempre será el verdadero y eterno corazón de The Ring.

Fuente: Infobae

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