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De un garaje familiar a tres continentes: la historia de La Canasta

Todo comenzó en el garaje de una vivienda, rodeados de sacos de frijoles a los que había que retirarles piedras y polvo. Rosario de Barriere rememora: “Mi esposo trabajó en una empresa que empacaba frijoles, arroz y azúcar en años anteriores. Se le ocurrió la idea de que nosotros podíamos empezar a empacar ese tipo de productos. Por eso se llama Productos La Canasta, por la canasta básica”. Así, en 1989, surgió La Canasta, un emprendimiento familiar que buscaba sostenerse en medio de la incertidumbre económica.

De la cochera a los supermercados

El primer lote comercializado contenía frijoles empacados con peso exacto —16 onzas cada bolsa— y una premisa clara: “La Canasta siempre se ha esforzado por tener productos de primera calidad y también productos naturales. El lema de La Canasta en este momento es: Lo natural sabe mejor”, señaló Rosario durante una entrevista. Pronto se sumaron el arroz y el azúcar, manteniendo el mismo rigor en limpieza y presentación. Cadenas como El Sol y La Tapachulteca aceptaron trabajar con ellos.

“Fuimos los primeros vendedores de frijoles para la Tapachulteca y para un cliente en Los Ángeles. Le enseñamos la calidad de cómo era el frijol, le gustó y fuimos los primeros que le empacamos frijoles ya limpios”.

El crecimiento fue paulatino, respaldado por familiares y pequeños préstamos. “El mayor reto es el financiero. Si una empresa comienza y no tiene (dinero), es bien complicado. Présteme, le decía yo a la abuelita, a la tía, al vecino, a quien pudimos”, recordó Rosario. La primera selladora fue un obsequio de su suegra: “La tenía ahí en su casa, porque ella tenía tienda”. Un socio estratégico facilitó financiamiento mediante la cadena de supermercados: “Le daban a uno el 80% para capital de trabajo. Ya cuando pagaba, daban el resto que quedaba del 20%”.

Al inicio, el equipo era mínimo. “Comenzó mi esposo, su servidora, que estaba embarazada, y un señor. Después fuimos incrementando dos personas, tres personas. Ahora son como 72 personas fijas, y cada junio contratamos como 70 personas que vienen temporales. El pico de demanda ocurre en esta temporada con la preparación del “relajo”, una mezcla de especias que exige limpieza manual y atención detallada antes de su empaque y venta.

Diversificación y salto internacional de productos nostálgicos

La diversificación llegó por solicitud de los clientes. “Había una persona que nos dijo que desarrolláramos horchata. No teníamos experiencia de horchata ni nada. Conseguimos una fórmula de abuelita y es la que se mantiene hasta ahora”, contó Rosario. Así nació la línea de bebidas y productos de nostalgia: cebada, atol chuco, chilate, alguashte, pinol y pinolillo, creados bajo pedido y orientados a la exportación.

A partir de 1992, la horchata comenzó a llegar a California y otros estados de Estados Unidos. El señor lo distribuía en diferentes estados, solo sabía que uno de ellos era California. Pero él atendía diferentes estados. El modelo se repitió con especias empacadas desde 1995. Rosario explicó: El tamaño de las especias sigue igual desde hace treinta y cinco años. Porque el ama de casa llega y en el supermercado le gusta encontrar todas las especias.

La “bolsitas” de horchata, una tradicional bebida salvadoreña, es el producto más comercializado por la marca. Foto Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid

Los productos —17 variedades— viajan hoy a ciudades como Nueva York, Washington, Miami, Carolina del Norte, Los Ángeles y Houston, en su mayoría bajo marca blanca para distribuidores mayoristas. Trabajamos como en noventa por ciento marca blanca. Es el mismo producto con la misma calidad para diferentes clientes, con el nombre de los clientes que tenemos en los diferentes estados, señaló Rosario.

La expansión internacional no se limitó a Estados Unidos: La Canasta despacha a Canadá, España, Inglaterra e Italia, atendiendo a importadores sudamericanos que abastecen a comunidades latinoamericanas en Europa. “En España hay dos cadenas que las manejan importadores que normalmente son de Suramérica. Ellos atienden productos de toda América Latina. Tienen un apartado, digamos, con productos de El Salvador, porque llevan de otras empresas locales”.

Para Centroamérica, el plan de expansión arranca este 2026 con horchata y “relajo” (mix de especias) en Guatemala, Honduras y, próximamente, Panamá. “Solo falta quizás unos quince días para empezar el proceso de mandar a Guatemala y a Honduras, horchata. En la temporada se va a ver el relajo, porque sí lo demandan en esos países”. En cada mercado, la empresa adapta el portafolio a los gustos locales, e incluso desarrolla productos exóticos para nuevos clientes en Medio Oriente: “Estamos desarrollando unos productos para Medio Oriente, que son productos exóticos. Ya tenemos tres listos que vamos a empezar a mandar para Catar.

Diariamente, son empacados cientos de productos entre bebidas de elaboración inmediata, así como condimentos y elementos esenciales para la cocina. Foto Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid

Procesos, retos y resiliencia

El crecimiento exigió profesionalizar las operaciones. “Especialmente el cumplimiento de la normativa de los países. Estados Unidos tiene su propia normativa, que es FDA para los alimentos. Hay que estar día a día revisando qué ha sacado la FDA para no tener problemas al ingreso”, detalló Rosario. Un equipo interno revisa materias primas y etiquetas, y rechaza lotes que no cumplen los estándares: “Hay un grupo de calidad, hay tres personas que están pendientes de la calidad de aquí, de que las materias primas vayan como corresponde… se reciben con buena calidad, si no, hay un protocolo de rechazo”.

La investigación y desarrollo de producto puede tomar hasta seis meses antes de lanzar una novedad al mercado. No sacamos un producto para ver si pega bien, no. Sacamos un producto para que se quede en el mercado. Hacemos focus group también. Verificamos si le gusta, no le gusta, qué no le gusta, qué sí, enfatizó Rosario.

Durante la pandemia, cuando muchas empresas cerraron, La Canasta vivió su mejor año: En la pandemia, como cerraron, fue para nosotros el año mejor que tuvimos. Nosotros sí podíamos vender los refrescos naturales en los supermercados y los exportamos también. Ahí sí fue bueno para nosotros. Desde 2020, el crecimiento de ventas se ha estabilizado en torno a un 20% anual, indicó.

La historia no ha estado exenta de crisis. En 2008, enfrentaron un problema financiero que les tomó varios años superar. “Pasamos quizás unos siete, ocho años para poder salir de esa pérdida. Fue como comenzar de cero”, relató la empresaria. “Diosito aprieta, pero no ahorca”, resumió Rosario.

La cebada, una bebida salvadoreña con un característico color rosado y saborizada a nuez dulce, es otro de los productos que más vende la marca. Foto Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid

Producción y empleabilidad

El proceso de producción equilibra tecnología y trabajo manual. En la planta, 17 empleados fijos gestionan la operación diaria; durante los picos de temporada, la cifra supera el centenar. Gerardo Barriere, gerente de operaciones, explicó: “La tendencia es: a principio de año todo el mundo gastó en Navidad, vienen los gastos de los niños, de los colegios. Usualmente los primeros meses son bajos, el resto de los meses empieza a subir hasta el pico en noviembre y diciembre”.

La preparación del “relajo” (mix de especias), por ejemplo, requiere limpieza minuciosa de hojas de laurel y orégano. Muchos de esos productos requieren bastante limpieza manual. El relajo es un gran relajo… la hoja de laurel, si la mando a una máquina, se quiebra. La información histórica nos dice que a nuestro cliente le fascina ver la hoja completa, verdecita, bonita. No le gusta ver pedacitos de hoja, señaló Gerardo.

La capacidad de empacado supera las 5,000 unidades diarias de “relajo” de tres libras por lote. “Serían más de cinco mil unidades de relajo de tres libras diarias”, precisó Gerardo. Además, el proceso de certificación ISO 22000 ha demandado más de un año de adecuaciones: “Muchas de nuestras máquinas grandes en este momento las hemos sacado para que se pueda preparar todos los pisos, porque ya son pisos especiales que soportan la carga, que reducen vibraciones, instalaciones eléctricas que cumplen con códigos internacionales”.

Sus colaboradores reparten cuidadosamente las porciones que irán en cada empaque que son repartidos a las aproximados 400 puntos que adquieren Productos La Canasta. Foto Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid

Los números de La Canasta en el mercado

La Canasta exporta más de 225,000 kilogramos (medio millón de libras) anualmente, la mitad de su producción total. “En peso estaríamos hablando probablemente cerca de más de medio millón de libras, anualmente. Si yo tomara y separara venta local y exportación, casi un 50% de eso son exportaciones”, dijo Gerardo.

La empresa atiende 440 puntos de venta en El Salvador, incluyendo cadenas de supermercados extranjeras y restaurantes de todo el país. El catálogo abarca 22 productos de exportación y sigue creciendo con nuevos desarrollos para mercados tan lejanos como Catar y Emiratos Árabes Unidos.

En el marco del Día del Empresario en El Salvador, que se celebra este 18 de junio, la empresa resalta el aporte económico que brinda al país mediante la generación de empleo, demanda de materias primas nacionales y regionales, aportes fiscales y divisas. Rosario lo resumió así: El principio del empresario primero es desarrollar la empresa, generar empleo. Con las exportaciones generamos divisas, demandamos materias primas, insumos y también servicios aquí dentro del país. Por lo cuanto las empresas generamos riqueza. Y eso es lo importante del crecimiento de todas las empresas de El Salvador para que el país sea más enriquecido”.

Fuente: Infobae

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