El Complejo Judicial Norte de Quito fue este 16 de junio de 2026 el escenario de la audiencia de un testimonio anticipado de José Ricardo Cevallos Avellán, considerado el testigo estrella de la Fiscalía en el denominado caso Goleada.
La diligencia, que procesa al alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, a su familia y a varias empresas por presunto lavado de activos, se reinstaló tras un primer intento fallido el pasado 12 de junio.
Un testimonio bajo reserva y cuestionado
Cevallos Avellán, economista de 34 años y exgerente financiero de las empresas del Grupo Alba Tres (vinculado a los hermanos Alvarez), compareció en una Cámara de Gesell debido a su estatus de testigo protegido. Durante su intervención, utilizó una pizarra para graficar la estructura del presunto esquema ilícito, mientras que el alcalde Alvarez y sus familiares participaron de manera telemática.
Pese a la expectativa generada por la Fiscalía, la defensa técnica de los procesados descalificó la validez de la declaración.
Carlos Soria, abogado de Raúl Chávez, lideró las críticas al asegurar que, tras haber sido “muy bien preparado” para dar detalles exactos en su declaración principal, el testigo adujo no recordar absolutamente nada al momento de ser interrogado por los defensores.
Según Soria, la falta de memoria sobre detalles críticos durante las repreguntas de los 26 procesados le quita toda credibilidad al delator, a quien acusó de intentar incriminar operaciones mercantiles legítimas de una familia como si fueran ilícitos.
La relevancia de Cevallos Avellán radica en que fue él quien, en diciembre de 2025, entregó a la Fiscalía dispositivos electrónicos (una laptop y un celular) con información sobre transferencias, chats y pagos relacionados con la comercialización de combustible.
Según sus versiones previas, las empresas de los Alvarez habrían desviado combustible subsidiado (segmentos automotriz y naviero) para venderlo a precios industriales, aprovechando la brecha de precios.
Entre las revelaciones previas que constan en el expediente, el cooperador eficaz mencionó el presunto pago de coimas por USD 18,000 para frenar controles de la Aduana y la participación de Raúl Chávez como comisionista, quien supuestamente conocía el origen ilícito del producto.
Defensa anuncia acciones legales
Por su parte, la defensa de Aquiles Alvarez no solo cuestionó el testimonio, sino que anunció que denunciará a la jueza del caso por presunto prevaricato, tras la negativa a una solicitud de caución. El abogado Julio César Cueva calificó la comparecencia de Cevallos como “bastante vacía” y acusó al testigo de ser “evasivo” en sus respuestas.
Cueva señaló que, en su opinión, el testigo no solo ha incurrido en contradicciones, sino que directamente podría haber mentido, por lo que anunció que analizará una denuncia formal por perjurio tras corroborar lo dicho con la documentación del expediente.
A criterio de los abogados, el “olvido” del testigo no es casual. Se recordó que Cevallos Avellán, procesado también en el caso Triple A, tiene un fuerte incentivo para colaborar con la Fiscalía: una reducción de hasta el 90% de su pena. Esta situación, según la defensa de Alvarez, explicaría por qué el testimonio parece ajustarse a las necesidades del órgano persecutor pero se desmorona ante el escrutinio de las partes.
En ese contexto, aunque el testimonio anticipado tiene valor jurídico como medio de prueba, Soria insistió en que su veracidad debe ser soportada por documentación que, asegura, aún no existe en el expediente. Por su parte, Cueva subrayó que finalmente serán los jueces de un tribunal penal quienes deban valorar si la actitud evasiva de Cevallos Avellán invalida su aporte al caso.
Radio Pichincha
LV