Un equipo internacional de investigadores ha dado un paso clave para esclarecer la muerte de Simonetta Vespucci, la joven que inspiró a Sandro Botticelli para crear “El nacimiento de Venus”. La investigación descarta la tuberculosis como causa del fallecimiento y propone, con base en documentos históricos y análisis artístico, que una apoplejía pituitaria provocada por un tumor en la hipófisis acabó con su vida a los 23 años.
El trabajo, publicado en la revista Endocrinology, Diabetes & Metabolism, fue realizado por especialistas de la Queen Mary University of London, la Università Campus Bio-Medico di Roma y la University of California. La doctora Domiziana Nardelli, residente de otorrinolaringología en la universidad romana, lideró el estudio que revisó cartas intercambiadas entre Piero Vespucci y Lorenzo de’ Medici sobre los últimos días de Simonetta.

Según esos documentos, la joven se desplomó durante un baile en 1476 y fue trasladada a una habitación oscura. Allí sufrió cefaleas violentas, alucinaciones, vómitos y fiebre alta, síntomas que los investigadores identificaron como propios de una expansión tumoral acelerada. La hipótesis de un adenoma hipofisario productor de prolactina y hormona del crecimiento ya había sido planteada por el mismo equipo en 2019. Ahora, con mayor profundidad documental, concluyeron que el crecimiento súbito de la masa tumoral derivó en una apoplejía pituitaria, una emergencia médica caracterizada por hemorragia interna en la glándula que puede evolucionar en horas hacia el coma y la muerte.
Dos médicos atendieron a Simonetta en sus últimas horas: Maestro Stephano y Maestro Moyse. El primero atribuyó el deterioro a factores ambientales de la mansión Vespucci, mientras que el segundo insistió en la tisis. Ninguno de los tratamientos aplicados tuvo efecto. La joven falleció la noche del 26 al 27 de abril de 1476.

Para reforzar su hipótesis, los investigadores recurrieron a la obra del propio Botticelli. Un algoritmo de reconocimiento facial basado en aprendizaje profundo analizó cinco retratos atribuidos a Simonetta y detectó cambios morfológicos progresivos compatibles con la patología descrita.
El “Retrato alegórico de una dama”, también de Botticelli, muestra a la figura femenina con galactorrea, es decir, producción de leche en ausencia de embarazo, una manifestación clínica directamente asociada al exceso de prolactina. El análisis de “El nacimiento de Venus” reveló, además, un posible estrabismo en la figura central, atribuido a la presión ejercida por el tumor sobre estructuras nerviosas adyacentes. Botticelli pintó esa obra alrededor de 1486, una década después de la muerte de Simonetta, con su imagen fija en la memoria.
Paolo Pozzilli, coautor del estudio, destacó que la coherencia entre los síntomas registrados en documentos contemporáneos y los rasgos físicos plasmados en las obras refuerza el diagnóstico retrospectivo. La literatura clínica citada indica que el 100% de los pacientes jóvenes con apoplejía pituitaria presenta cefalea y que un 44% sufre mareos, datos que encajan con la descripción histórica.

El estudio también plantea dos posibles factores desencadenantes. El primero apunta a los bailes renacentistas: los movimientos bruscos y los saltos pudieron generar un trauma mecánico que precipitó la hemorragia tumoral. El segundo involucra a Alfonso II de Aragón, duque de Calabria, conocido por su temperamento violento; los investigadores sugirieron que un golpe físico o el estrés agudo pudo desencadenar la crisis, aunque reconocieron que la vinculación directa con Simonetta no quedó documentada de forma concluyente.
Simonetta Cattaneo nació en Liguria alrededor de 1453 y se integró a la élite florentina tras casarse con Marco Vespucci en 1469. Su reputación como la mujer más bella de Italia se consolidó en los círculos humanistas del siglo XV. El humanista Poliziano la llamó La Sans Pareille (“La Sin Par”), y Giuliano de’ Medici la proclamó reina de la belleza en el torneo de 1475 en la Piazza Santa Croce, con una bandera pintada por el propio Botticelli. Tras su muerte, su cuerpo fue expuesto públicamente, un honor reservado a figuras de especial relieve. En 1510, Botticelli pidió ser enterrado a sus pies en la iglesia de Ognissanti, en Florencia, donde ambas tumbas permanecen juntas.

El legado de Sandro Botticelli en el arte renacentista
Sandro Botticelli nació en Florencia en 1445 como Alessandro di Mariano Filipepi. Formado en el taller de Fra Filippo Lippi, se convirtió en uno de los pintores más representativos del Renacimiento italiano bajo el mecenazgo de la familia Medici. Su estilo se distinguió por la elegancia de las líneas, la delicadeza en la figura humana y la fusión entre mitología clásica y sensibilidad cristiana.
Entre sus obras más célebres figuran “El nacimiento de Venus” y “La primavera”, conservadas en la Galería Uffizi de Florencia, consideradas dos de las pinturas profanas de gran formato más tempranas del arte occidental. También destacan “Palas y el centauro”, “La Anunciación de San Martino” y las ilustraciones para la Divina Comedia de Dante Alighieri. Botticelli pintó tres escenas para la Capilla Sixtina del Vaticano entre 1481 y 1482, entre ellas “Las tentaciones de Cristo” y “El castigo de los hijos de Coré”, antes de que Miguel Ángel decorara su bóveda.
Su carrera atravesó dos etapas: la primera, marcada por el optimismo humanista y el esplendor de la corte medicea, produjo sus obras mitológicas más celebradas. La segunda, influida por las prédicas del fraile Girolamo Savonarola y la crisis política tras la conspiración de los Pazzi, derivó hacia una pintura de tono más oscuro y fervor religioso. Botticelli falleció en 1510 en la misma ciudad donde nació. Su influencia, opacada durante siglos, resurgió con fuerza a partir del movimiento prerrafaelita en el siglo XIX, que lo reivindicó como precursor de una sensibilidad artística alejada del racionalismo renacentista tardío.
Fuente: Infobae