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Jóvenes en EE.UU. reemplazan al terapeuta con IA: ¿solución o riesgo?

Un reciente estudio publicado en JAMA Network Open reveló que el 13% de los jóvenes en Estados Unidos recurre a la inteligencia artificial generativa para obtener consejos sobre salud mental. Esta práctica, que involucra a más de 5 millones de personas, genera preocupación debido a que estas herramientas carecen de validación clínica y podrían suplantar la labor de profesionales calificados.

La investigación encontró que el 92% de los usuarios que acudieron a estos sistemas calificó las respuestas como “algo útiles” o “muy útiles”. Sin embargo, los autores aclararon que el estudio midió la percepción de utilidad, no los resultados clínicos reales.

El uso recurrente de chatbots para enfrentar emociones como tristeza, enojo o ansiedad quedó documentado en el trabajo. Según los datos, el 65,5% de los encuestados buscó este tipo de asesoramiento al menos una vez al mes.

¿Por qué crece la adopción de IA en salud mental?

Hay un uso masivo de la IA por parte de jóvenes para diferentes temas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con los investigadores, la expansión de estas herramientas coincide con una crisis de salud mental entre adolescentes y adultos jóvenes. El 18% de los adolescentes de 12 a 17 años en EE.UU. experimentó un episodio depresivo mayor en el último año, y el 40% no recibió atención profesional.

Además, aproximadamente uno de cada ocho jóvenes ya utiliza inteligencia artificial generativa como apoyo emocional. En el grupo de 18 a 21 años, la cifra asciende al 22,2%. Tras ajustar las variables estadísticas, los investigadores determinaron que la probabilidad de uso en este grupo es casi cuatro veces mayor que entre los adolescentes más jóvenes.

El estudio indicó que el 18% de los adolescentes de 12 a 17 años en Estados Unidos atravesó un episodio depresivo mayor y que el 40% no recibió atención profesional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores del estudio sostienen que esta tendencia responde a ventajas logísticas y económicas. Señalan que el bajo costo, la inmediatez de las respuestas y la privacidad percibida convierten a estos sistemas en una opción accesible para quienes de otro modo tendrían pocas oportunidades de recibir orientación tradicional.

Metodología del estudio en Estados Unidos

El estudio fue de tipo transversal y se llevó a cabo entre febrero y marzo de 2025 mediante una encuesta con muestreo aleatorio. De las 2.125 personas contactadas, respondieron 1.058, con una muestra final compuesta por 50,3% de mujeres y una representación diversa de grupos raciales y étnicos.

Para facilitar la comprensión incluso entre participantes de 12 años, la pregunta principal evitó la terminología clínica y se refirió a sentirse triste, enfadado o nervioso. Se proporcionó una definición de inteligencia artificial generativa y se mencionaron ejemplos concretos como ChatGPT, Gemini y My AI.

El análisis detectó diferencias entre grupos demográficos. Los encuestados afroamericanos mostraron una probabilidad menor de considerar útil el consejo recibido en comparación con los encuestados blancos no hispanos. Según los autores, esto podría indicar brechas en la competencia cultural de los modelos actuales de IA.

Fuera de las diferencias por edad y raza, el estudio no encontró variaciones estadísticamente significativas relacionadas con el sexo o el nivel educativo de los padres.

Riesgos de seguir consejos de salud mental generados por IA

El estudio advirtió que no existen garantías claras sobre la calidad clínica del consejo generado por estos sistemas. Los investigadores subrayaron la dificultad para establecer referencias estandarizadas que permitan evaluar de manera sistemática la seguridad y eficacia de las respuestas de salud mental producidas por IA.

Los investigadores advirtieron que la IA para salud mental carece de validación clínica suficiente y plantea dudas sobre seguridad, sesgos y respuesta ante crisis graves. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa falta de supervisión resulta especialmente delicada en usuarios con necesidades clínicas intensivas. Los autores señalaron que no está claro si estas herramientas pueden responder adecuadamente ante crisis o patologías graves, un límite que podría dejar expuestos a jóvenes que requieren intervención profesional urgente.

Otro punto destacado es la escasa transparencia sobre los datos con los que fueron entrenados los modelos de lenguaje. Según los investigadores, esa opacidad dificulta anticipar sesgos o errores en respuestas dirigidas a personas en situación de vulnerabilidad emocional.

Finalmente, los investigadores concluyeron que la inteligencia artificial está cubriendo un vacío asistencial en un sistema donde muchos jóvenes no acceden a atención profesional.

Fuente: Infobae

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