Este martes, Javier Bardem hizo historia al convertirse en el primer actor español en plasmar sus huellas en el Teatro Chino del Paseo de la Fama de Los Ángeles. El intérprete, ganador de un premio Oscar y nominado en cuatro ocasiones más, ya es parte fundamental de la industria de Hollywood.
Dentro de su extensa filmografía, destaca especialmente No es país para viejos (No Country for Old Men, 2007), una de las cintas mejor valoradas de su trayectoria y la que le otorgó su única estatuilla de la Academia hasta ahora.
El camino hacia ese triunfo no fue sencillo. Cuando los hermanos Coen le ofrecieron interpretar a Anton Chigurh, el implacable sicario que se transformaría en uno de los antagonistas más recordados del cine actual, Bardem no se sentía seguro de ser el idóneo para el personaje.
La incomodidad del actor durante el rodaje
“No conduzco, hablo mal inglés y odio la violencia”, fue lo que Bardem les dijo a Joel y Ethan Coen al proponerle participar en la adaptación de la novela de Cormac McCarthy, según contó en una entrevista con Entertainment Weekly en 2007. La respuesta de los directores fue contundente: “Por eso te llamamos a ti”.
Estrenada en 2007, la película se volvió un fenómeno tanto de crítica como de público. Su actuación fue aplaudida por expertos y espectadores, al punto de que muchos consideran a Anton Chigurh una de las representaciones más realistas y perturbadoras de un psicópata en la pantalla grande. El trabajo del actor español le valió el Oscar al Mejor Actor de Reparto en 2008, siendo el primer intérprete español en ganar una estatuilla en una categoría actoral.

No obstante, la filmación fue un periodo difícil para Bardem. Como confirmó a Deadline a finales de 2024, el actor estaba “muy deprimido” tanto por su corte de cabello como porque “no le gustaba la violencia”. “A mí no me gusta mucho la violencia, y tampoco suelo ver películas especialmente violentas. No me gusta. Curiosamente, hice algunas cuando era más joven”, señaló, refiriéndose a esta cinta. “Me llevaron al centro de Estados Unidos para interpretar este papel tan oscuro con un elenco y un equipo estadounidenses por primera vez en mi vida. Así que me sentí un poco solo y completamente desconectado. Supongo que algo de eso también se transmitió al personaje, porque era alguien emocionalmente distante de los demás”, agregó.
Afortunadamente, halló respaldo en su compañero de reparto, Josh Brolin. “Era tan amable, servicial y cariñoso; realmente me rescató y me mostró la luz. Lo pasamos de maravilla. Lo considero una gran persona y un buen amigo”, afirmó.
Durante su discurso de agradecimiento tras dejar sus huellas en Hollywood, Bardem también quiso destacar el papel de Los Ángeles como urbe de acogida para quienes buscan una oportunidad en la industria del cine. El actor aseguró que la ciudad ha sido “generosa” con él de maneras que nunca imaginó y defendió que, pese a los problemas actuales, sigue representando un sitio de oportunidades. “No importa cuántos Trump estén en el poder o cuántos agentes de ICE haya en las calles, la gente sigue viniendo aquí creyendo en las posibilidades que representa esta ciudad”, declaró. Para Bardem, el cine continúa siendo uno de esos espacios capaces de unir a personas de todo el mundo a través de las historias y de la posibilidad de compartirlas con el público.
Fuente: Infobae