El Museo Bahía de Caráquez inaugura dos exposiciones temporales que exploran la memoria colectiva y la materialidad del barro

El Museo Bahía de Caráquez inaugurará este miércoles 25 de junio a las 14:00 horas dos exposiciones temporales que dialogan entre memoria social y el arte del barro: “EN MEN- DAR” de Juan Miguel Marin y “Contenedores de agua, resonancias de barro” exhibición colectiva de los artistas Juan Felipe Ledesma, Genaro López, Daniel Mezones, Samuel Tejada y Rosa María Valle; ambas bajo la curaduría de Gabriela Moyano. Las muestras se presentarán de manera simultánea en las salas temporales del museo y formarán parte de su programación durante un periodo de tres meses. “Contenedores de agua, resonancias de barro” parte del proyecto uYAKu: sonido líquido, y es una exploración de la acústica y la dimensión metafísica del agua y la arcilla a través de botellas silbantes de doble cámara: artefactos arqueológicos que contienen intrincados mecanismos sonoros capaces de producir sonido por sí mismos, y que revelan un conocimiento técnico y espiritual que la investigación contemporánea aún busca comprender en su totalidad. La muestra reúne obras de Felipe Ledesma (Cuenca, Ecuador), Genaro López Quijije y Daniel Mezones Quijije (La Pila, Ecuador), Samuel Tejada Ramírez (Ciudad de México, México) y Rosa María Valle (Lima, Perú), con dispositivos museográficos a cargo de Ellis Berwick. A través de esculturas sonoras inspiradas en figuras femeninas ancestrales, los artistas reactivan la vitalidad acústica de antiguas tecnologías cerámicas vinculadas a prácticas ceremoniales descritas en un manuscrito de 1662. Por su parte, EN MEN- DAR es la exposición del artista ecuatoriano Juan Miguel Marín, con curaduría de Gabriela Moyano, desarrollada a partir de una residencia artística en el Museo Bahía de Caráquez. Conceptualizado a partir de los diez años del terremoto del 16(A), el proyecto parte del mapeo y registro de fisuras: grietas en las calles, huellas del sismo y marcas que permanecen inscritas sobre las superficies de la ciudad. Valiéndose del asfalto líquido y de objetos encontrados, Marín recorre esas cicatrices intentando suturarlas, reconociéndolas como trazos de resiliencia. A través de conversaciones con residentes locales, el proyecto construye una geografía afectiva en la que enmendar se convierte en un acto de reconciliación con el tiempo. Ambos eventos son de acceso libre y están dirigidos a toda la comunidad. El museo reafirma así su compromiso con la preservación y difusión del patrimonio cultural de Manabí, situando la identidad del territorio en el centro de su programación.

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