El misterio de Messi: la ciencia deberá explicar su genialidad futbolística

La actuación de Lionel Messi en el debut de la selección argentina fue sencillamente asombrosa. Es probable que la ciencia, en algún momento, tenga que explicar este fenómeno, porque las palabras ya no alcanzan para describirlo. Resulta inexplicable lo que significa para el equipo nacional, lo que genera en el desarrollo de un encuentro, su extraordinaria capacidad para leer las jugadas y la ambición que mantiene intacta pese al paso de los años y a los innumerables triunfos.

Es realmente increíble, porque jamás se había visto a un futbolista de 38 años, casi 39, desempeñarse de esta manera. No lo he presenciado antes y creo que no lo volveré a ver, con esa influencia decisiva y ese deseo inagotable de seguir, como él mismo dice, jugando a la pelota como el primer día, con la ilusión de un niño. Por lo general, los jugadores, nosotros, nos vamos contaminando y nutriendo de las experiencias, pero también del peso de los éxitos. El éxito no siempre es un término favorable para el rendimiento de un futbolista. En su caso, actúa como una liberación dentro del campo. Se dedica a jugar con la responsabilidad de sentir el partido y defender la camiseta de Argentina. El éxito, a veces, genera una cierta saciedad por lo ya conseguido y las exigencias ya no son las mismas, por lo que es el propio jugador quien debe aportar todo su amor propio, su deseo y su afán de seguir compitiendo. Hacerlo, para un futbolista como Messi, completamente desprendido de las deudas pendientes, lo transforma en un jugador cuyo potencial aún aflora y se plasma en cada encuentro.

Un debut cargado de emociones

Fue un partido muy destacado de la selección argentina. Hay que ubicarlo en su contexto. El debut genera emociones muy particulares, ansiedades por estar a la altura de lo ya logrado y de las expectativas de la gente. Las expectativas siempre son difíciles de cumplir, sobre todo cuando ya hubo una realidad y cuando Argentina ya demostró de lo que es capaz: fue campeona del mundo.

No es sencillo volver a ganar, no es fácil repetir el título mundial. Por algo la historia nos enseña que muchas de las selecciones que han sido campeonas del mundo, sobre todo en los últimos años, no han podido mantener el nivel. Algunas ni siquiera superaron la primera ronda. Es como si se metiera un virus dentro del cuerpo.

El abrazo icónico de Messi y Scaloni (Foto: Michael Steele/Getty Images/AFP)
El abrazo icónico de Messi y ScaloniFoto: Michael Steele/Getty Images/AFP

Sin duda, hay que dedicar un párrafo aparte para Lionel Scaloni, quien ha sabido elegir, conquistar y motivar a sus jugadores. Por supuesto, la competencia interna entre ellos también ayuda a que estén siempre atentos para conservar su lugar. Pero Scaloni ha sido un gran gestor de todo esto. El mérito de la selección es muy suyo, muy propio, porque ha realizado ese recambio generacional para que Argentina pueda seguir aspirando a jugar de la misma manera. Una selección que nos identifica, que es patrimonio del fútbol argentino y que responde a nuestra identidad de juego, sin importar las circunstancias.

Un rival minimizado

Decía que el partido está enmarcado en unas circunstancias especiales porque, además del debut, están la espera, la ansiedad y el rival, que no era menor. El rival no era tan inferior en la planilla ni por antecedentes. Argentina lo minimizó. Hay una diferencia entre enfrentar a un rival inferior y minimizarlo. Y creo que Argentina lo minimizó con un partido muy completo. No siempre los partidos se desarrollan como el público o los comentaristas lo imaginan. Dentro de la cancha, al ras del suelo, son muy difíciles, sobre todo cuando en los primeros 15 o 20 minutos los adversarios están enteros y hay que ir desgastándolos.

A partir del primer gol, Argentina se adueñó del partido y no lo soltó más. Hubo algunos momentos de dominio del adversario, pero la selección ya estaba psicológicamente por encima. Futbolísticamente, Messi lo terminó de redondear, ayudado por un equipo sólido, con muy buenas actuaciones individuales de la mitad de la cancha hacia atrás, especialmente de Lisandro Martínez, que fue una de las figuras, y de Rodrigo De Paul. Una reivindicación más para De Paul.

Cuántos prejuicios tuvimos sobre jugadores que están en ligas más emergentes, como la MLS, como De Paul y Messi, y sin embargo fueron las figuras de la cancha. Hay que tener cuidado. Hasta qué punto nos podemos atrever a hablar de niveles de competencia cuando tenemos un campeonato argentino bastante mediocre, en el que solo se corre y hay una ausencia clara de talento.

El partido fue auspicioso. Habrá que ver los acontecimientos que vienen, pero claramente el debut de Argentina fue muy esperanzador.

Fuente: Infobae

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