La selección de Croacia volverá a enfrentarse a Inglaterra en un escenario mundialista. Esta vez el duelo tendrá lugar en Dallas, pero el recuerdo inevitablemente se traslada hasta Moscú. En aquella semifinal de Rusia 2018, el combinado balcánico logró remontar para imponerse por 2-1 y alcanzar la primera final de una Copa del Mundo en su historia. Para los ingleses, aquella derrota dejó una herida que tardó en cicatrizar. Llevaban años soñando con una final que les permitiera volver a levantar un trofeo. Para Croacia, en cambio, ese partido marcó el inicio de la etapa más brillante que ha conocido su fútbol.
Desde aquel duelo en Rusia, el combinado inglés ha ido cobrando cierta revancha. Se impusieron en el partido de la Nations League de 2018 y también en el cruce correspondiente a la Eurocopa 2020. Pese a ello, los antecedentes más recientes muestran una constante: cada vez que ambas selecciones se cruzan, hay algo importante en juego y los marcadores suelen ser ajustados.
Alineación de Croacia (3-4-2-1): Livaković; Gvardiol, Vušković, Sutalo; Stanišić, Modrić, Pašalić, Perišić; Sučić, Baturina y Musa.
El corazón de Croacia sigue siendo Modrić
El equipo dirigido por Zlatko Dalić encara su debut mundialista apoyado en una mezcla de experiencia y renovación generacional. Si bien han aparecido caras nuevas, la figura central continúa siendo Luka Modrić.
A sus 40 años, el capitán disputará probablemente su última Copa del Mundo. Lo hará, además, tras superar una doble fractura de pómulo sufrida en abril, una lesión que le obligará a utilizar una máscara protectora de carbono. Su presencia sigue siendo fundamental tanto dentro como fuera del terreno de juego.
No es casualidad. El Balón de Oro de 2018 acumula 199 pases que rompen líneas en los últimos tres Mundiales, la cifra más alta de cualquier futbolista en ese período. Una estadística que resume hasta qué punto el juego de Croacia continúa pasando por sus pies.

Un sistema distinto para tapar huecos
La novedad táctica radica en la forma. Dalić modifica el dibujo habitual y apuesta por un 3-4-2-1, con una línea de tres centrales formada por Gvardiol, Vušković y Sutalo, mientras que Stanišić y Perišić ocupan los carriles laterales de banda a banda. La idea es clara: ganar solidez defensiva sin renunciar a tener jugadores por delante del balón.
En el doble pivote aparece Modrić, ahora ubicado un escalón más atrás de lo habitual, junto a Pašalić, quien aporta llegada y recorrido. Por delante de ellos se mueven Sučić y Baturina, los dos jóvenes encargados de conectar el mediocampo con el ataque y de proporcionar los últimos pases. Arriba, en punta, Musa actúa como referencia única, buscando profundidad y velocidad a la espalda de la defensa inglesa.

La batalla decisiva estará en la medular
La gran fortaleza croata sigue encontrándose en el centro del campo. Luka Modrić y Mario Pašalić conforman una de las líneas más experimentadas del torneo y representan la identidad futbolística del equipo. Frente a ellos aparecerá uno de los mediocentros más físicos del campeonato. Inglaterra llega con Jude Bellingham, excompañero del 10 de Croacia, y Declan Rice; son los referentes de una nueva generación impulsada por Thomas Tuchel. Buena parte del partido se decidirá precisamente ahí, en la pelea por imponer el ritmo de juego.
Fuente: Infobae