Bélgica rinde homenaje a Magritte con su nueva camiseta mundialista

La selección de fútbol de Bélgica ha dado con una fórmula original para unir dos pasiones nacionales: el deporte rey y las bellas artes. Su nueva indumentaria alternativa, diseñada por Adidas, rinde tributo al pintor belga más icónico de la historia. La equipación está directamente inspirada en la obra La Voix des Airs, un lienzo de 1928 creado por René Magritte. El diseño fusiona la característica letra ‘B’ del escudo del equipo con las esferas plateadas que aparecen en el cuadro, todo ello plasmado en un patrón abstracto que combina tonos pastel de rosa y azul.

Como detalle adicional, en el interior del cuello de la camiseta se borda la frase:

“Ceci n’est pas un maillot”

que se traduce como “esto no es una camiseta”. Se trata de un guiño directo y descarado a la obra más famosa de Magritte, la de una pipa con la leyenda “Esto no es una pipa”. Sin embargo, este pequeño lujo solo estará disponible en las versiones que se comercializan al público. La prenda que vestirán los jugadores en el campo no incluye este bordado, debido a las estrictas regulaciones de la FIFA sobre los elementos que pueden aparecer en esa zona del cuello.

Magritte - detalle de El hijo del hombre (1964)
Magritte – detalle de El hijo del hombreFuente: 1964

La pregunta que muchos se hacen es: ¿por qué ahora y por qué Magritte? La respuesta apunta a la identidad belga. Un torneo como el Mundial es el escaparate perfecto para mostrar la cultura de un país. Para el certamen de 2026, varias selecciones han seguido esta misma línea. Japón presentó una segunda equipación con doce líneas multicolores, representando a los once jugadores más los hinchas. Ghana incorporó la figura de la araña Ananse, de su tradición oral. Arabia Saudita se inspiró en su arquitectura vernácula. México volvió a la Piedra del Sol azteca, y España optó por un diseño basado en manuscritos antiguos. En este contexto, la apuesta belga por el surrealismo ha sido una de las más comentadas.

No es la primera ocasión en que los Diablos Rojos utilizan su camiseta como un lienzo para contar una historia más allá del fútbol, pero sí representa la primera vez que lo hacen en una cita mundialista. El antecedente cultural más inmediato fue la indumentaria inspirada en Tintín para la Eurocopa 2024, con su característico color celeste y cuello blanco. En los Mundiales previos, los guiños eran más bien hacia la historia del propio equipo. En Rusia 2018, recuperaron un diseño clásico del Campeonato de Europa de 1984, con un estampado de rombos. Incluso antes, en 1994, la camiseta presentaba detalles geométricos en los hombros que buscaban proyectar modernidad. Hasta ahora, Bélgica miraba hacia su pasado futbolístico. Con Magritte, por primera vez, dirige su mirada hacia su patrimonio artístico nacional.

Fuente: Infobae

Un surrealista metódico y de oficina

¿Quién es el hombre que ha merecido su propia camiseta mundialista? René Magritte (1898-1967) fue una de las figuras cumbre del surrealismo, el movimiento artístico que retorcía la realidad. Una de las mayores paradojas de su vida fue su personalidad: lejos del estereotipo del artista bohemio, de joven trabajó como dibujante en una fábrica de papel tapiz y como ilustrador publicitario para mantener a su familia. No fue hasta 1926 que logró un contrato que le permitió dedicarse por completo a la pintura. Sin embargo, nunca adoptó un estilo de vida desordenado. Se mantenía fiel a su traje y sombrero de hongo, y pintaba en el comedor de su casa con un horario tan estricto que parecía ir a la oficina sin salir de casa. Sus obras, llenas de bombines, manzanas y pipas, los colocaba en combinaciones que desafiaban la lógica. Su creación más célebre es la pipa con la leyenda “Esto no es una pipa”, un puro juego conceptual que convierte la pintura en filosofía.

Magritte - Golconda (1953)
Magritte – GolcondaFuente: 1953

La influencia de Magritte ha trascendido el arte para convertirse en un ícono de la cultura popular. Un ejemplo muy conocido aparece en la película El secreto de Thomas Crown, protagonizada por Pierce Brosnan. En la escena final, el personaje principal burla a la policía haciendo desfilar por un museo a decenas de hombres vestidos de forma idéntica: traje, bombín y una manzana flotando frente al rostro. Estos dobles están inspirados en “El hijo del hombre”, el cuadro de 1964 de Magritte, y la escena funciona como la metáfora perfecta del robo. Otro guiño, más cercano a la música latinoamericana, se encuentra en una fotografía de Kevin Johansen “fumando” justo del tatuaje de la pipa de Magritte que luce un músico de The Nada en el brazo. Una imagen capturada en el momento justo que se convierte en una obra surrealista en sí misma.

A casi seis décadas de su fallecimiento, Magritte demuestra que su bombín y su pipa siguen siendo motivos de conversación y admiración.

Fuente: Infobae

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