Aymen Hussein y la tragedia detrás del gol que recibió Noruega

En la madrugada del martes al miércoles, la selección de Noruega, comandada por el astro Erling Haaland, pisó por primera vez un Mundial tras 28 años de ausencia. Su rival fue Irak, el último país en clasificarse para el torneo. Los nórdicos no decepcionaron y lograron una contundente goleada de cuatro tantos. Sin embargo, los iraquíes lograron descontar con un solitario gol que, más allá del marcador, escondía una historia personal desgarradora.

El autor de ese tanto fue Aymen Hussein, delantero que firmó el gol del honor. Con su anotación, el partido regresó momentáneamente al empate, pero la alegría duró apenas cuatro minutos: el tiempo que necesitó Haaland para volver a adelantar a su equipo antes del descanso. En la segunda mitad, los vikingos ampliaron la ventaja con dos goles más y sellaron su primera victoria en la cita mundialista. La noche fue para Noruega, pero la historia quedó en manos de Hussein, un futbolista cuya vida ha estado marcada por la tragedia.

El atacante creció en un distrito bajo control del ISIS, una zona que entre 2014 y 2017 fue blanco de bombardeos de la Coalición Internacional liderada por Estados Unidos. Los ataques a infraestructuras petroleras y las explosiones de coches bomba perpetradas por seguidores de Saddam Hussein fueron parte de su cotidianidad.

El partido entre Noruega e Irak (REUTERS/Pilar Olivares)

La violencia también golpeó a su núcleo familiar. Su padre, oficial del ejército iraquí, fue asesinado por Al Qaeda durante un ataque en Bagdad en 2008. Recibió un disparo en el pecho y llegó sin vida al hospital. A pesar de las constantes amenazas, confiaba en que podría mantenerse a salvo.

El drama de su hermano

La inseguridad no se detuvo allí. Según la biografía de Hussein en Wikipedia, su hermano, que trabajaba como policía local, fue secuestrado en su propia vivienda y aún se desconoce su paradero. Poco después del rapto, la casa familiar fue bombardeada y quedó destruida. Sobre ello, Hussein declaró a la agencia AP:

“Nadie sabe realmente la historia de lo que le pasó exactamente. No es la primera historia de mi familia y, probablemente, no será la última.”

En 2014, la familia de Aymen Hussein —quien anotó el gol que clasificó a Irak a los Juegos Olímpicos de Río 2016— tuvo que abandonar su hogar y trasladarse a Kirkuk, donde vivieron como refugiados. Pese al desplazamiento, el futbolista continuó su carrera. Así lo expresó:

“Si dejo el fútbol, no cambiaría nada. No recuperaría ninguna de las cosas que he perdido. Es más, doy gracias a Dios por mi situación. En mi casa tengo paredes. Muchos de los iraquíes desplazados viven en tiendas de campaña.”

Con 34 goles en 96 partidos internacionales, Aymen Hussein sigue defendiendo la camiseta de Irak. Ahora buscará sumar más anotaciones ante rivales como Francia y Senegal, pero su trayectoria ya está grabada por la adversidad y la pérdida.

Fuente: Infobae

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