La pausa de rehidratación se ha convertido en uno de los temas más polémicos del fútbol actual, y en el Mundial 2026, donde su aplicación es obligatoria, la controversia ha escalado significativamente debido a la duración de estas interrupciones.
El malestar con los “cooling breaks” quedó en evidencia durante el encuentro de este miércoles entre Inglaterra y Croacia, disputado en el estadio de Dallas. Los seguidores de ambas selecciones expresaron su descontento con sonoros abucheos cada vez que el árbitro detuvo el juego.
La situación se reprodujo tanto en el primer como en el segundo tiempo. El silbato del juez francés Clément Turpin señaló la pausa cerca del minuto 22 en cada periodo, y el público respondió con una clara muestra de desaprobación.
Los abucheos retumbaron en todo el recinto y evidenciaron una oposición que ya se había anticipado en redes sociales, donde aficionados ingleses habían convocado a protestar contra la nueva normativa.
La FIFA ha justificado estas pausas de tres minutos como una medida para salvaguardar la salud de los jugadores ante las altas temperaturas del verano en Estados Unidos, México y Canadá. No obstante, la disposición ha generado un intenso debate desde su implementación.
Un sector de la afición y de los analistas opina que la obligatoriedad fragmenta el ritmo del partido y altera la estructura clásica del juego, dividiendo los encuentros en cuatro segmentos.
La controversia se avivó aún más durante el partido del día anterior entre Noruega e Irak en la ciudad de Boston, donde la temperatura era de aproximadamente 23 °C (73 °F). A pesar de las condiciones climáticas moderadas, se aplicó el mismo protocolo y la reacción del público fue igual de negativa.
Ese partido había comenzado con gran intensidad, pero el equipo iraquí perdió el rumbo tras la interrupción, recibió un gol poco después y terminó perdiendo por un marcador de 4-1.

Opiniones divididas en los banquillos
Entre los protagonistas, el escepticismo crece y las posturas son variadas. Roberto Martínez, entrenador de Portugal, fue consultado al respecto en la rueda de prensa previa al duelo de hoy contra República Democrática del Congo. El técnico español evitó tomar partido, aunque subrayó la necesidad de que exista uniformidad en el torneo y explicó cómo esto afecta su labor: indicó que el nuevo formato los obliga a ajustar rutinas de trabajo y estrategias.
“El juego cambia. Si necesitamos pausas de hidratación, que a veces sí las necesitamos, en el mismo torneo debemos tener pausas de juego en todos los partidos. No puede haber excepciones”, afirmó Martínez.
Y añadió: “No es mi opinión decir que las necesitamos, pero cuando las tenemos cambia mucho cómo trabajamos durante los partidos. Ahora son cuatro partes. Es distinto para los jugadores y para el cuerpo técnico, tenemos que usar un periodo de tres minutos para trabajar aspectos tácticos, cosa que ya vemos en otros deportes y ayuda mucho”.

El descontento también surge de una percepción cada vez más generalizada de que la medida tiene fines comerciales, desvirtuando la esencia del espectáculo.
En esa línea, Néstor Lorenzo, director técnico de Colombia, hizo una diferenciación entre cómo comenzó a aplicarse esta regla y cómo se desarrolla en la actual edición del Mundial.
“Comenzamos viendo a los entrenadores hablando con sus jugadores. Ahora lo que vemos son comerciales durante tres o cuatro minutos, y eso ya desnaturaliza el juego, ya tiene otro sentido y es donde llegamos a preguntarnos cuál es el verdadero fin de esa pausa”, declaró el DT argentino.
Fuente: Infobae