Cuando una fórmula demuestra ser exitosa, las copias no tardan en aparecer. Así ocurrió con los soulslike, los clones de Vampire Survivors y también dentro del género de supervivencia. Al principio todo es novedoso y fascinante, pero el mercado se llena de propuestas que, salvo detalles puntuales, parecen calcos del título de moda. Así se pierde el encanto y la frescura. En este contexto llega Witchspire, un juego que toma elementos de Harry Potter, Palworld y Valheim, e intenta forjar su propio camino apoyándose en hechizos, escobas y un mundo de brujería.
La propuesta de Envar Games atrae visualmente gracias a un diseño que construye un mundo tan colorido como enigmático. Witchspire permite crear a nuestro propio brujo o bruja, eligiendo entre distintas escuelas de magia antes de lanzarnos a un tutorial que da inicio a la narrativa. Desde ahí, el juego nos invita a explorar regiones variadas: desde bosques llenos de monstruos de fuego hasta ruinas antiguas custodiadas por criaturas místicas, mientras buscamos 6 llaves para abrir la puerta de una torre misteriosa. El mapa transmite la calidez de un entorno vivo, con una atmósfera acogedora donde la magia convive con seres fantásticos que podemos capturar y poner a trabajar.

Como en otras propuestas similares, la exploración es clave. El mundo resulta intrigante y esconde numerosos secretos que recompensan la curiosidad con cofres o altares que otorgan bendiciones e incluso puntos de habilidad. Además, se puede jugar en modo cooperativo, lo que vuelve la experiencia más dinámica. Otro pilar importante es el sistema de Familiares, con más de 30 criaturas mágicas domesticables. Lo mejor es que el vínculo no es solo estético: nos ayudan en combate, podemos alternar entre ellas fácilmente y también las ponemos a trabajar en puestos de producción que construimos en nuestra base.
Un aspecto que el juego maneja con acierto es evitar la esclavitud implícita de tener que fabricar pico y hacha para conseguir materiales básicos. En lugar de pasar horas talando árboles como en Ark, aquí usamos magia para lanzar ráfagas de viento que derriban varios árboles de una vez, o invocar picos mágicos que obtienen metales por nosotros. Esta mecánica integra la recolección rutinaria dentro de la fantasía mágica. No busca realismo ni mecánicas complejas, sino diversión y accesibilidad, reconociendo que nuestro tiempo es limitado.

En cuanto a la construcción, Witchspire ofrece un sistema versátil y profundo centrado en la Proyección Astral, una mecánica que podría marcar un antes y un después en el género. No es revolucionaria en sí misma, pero funciona muy bien: en lugar de lidiar con la molesta cámara en tercera persona y estructuras rígidas, nuestro personaje separa su alma del cuerpo para flotar como un espíritu y colocar cómodamente cada pieza de la base, de forma precisa y sin esfuerzo. Es una solución elegante y satisfactoria, quizás no única pero sí poco vista hasta ahora.
Es importante recordar que el juego está en Acceso Anticipado y, aunque tiene una base sólida, aún se siente como un prototipo inmaduro en varios sistemas. La ilusión se rompe con una inducción floja y descuidada. Agradezco que un juego no me lleve de la mano, pero no cuando me empuja sin explicación a un mundo abierto asumiendo que con dos líneas entenderé todo. Falta claridad en las guías; pasé bastante tiempo hasta descubrir cómo vincularme con las criaturas mágicas o navegar los menús.

La progresión es bastante lineal y solo hacia el final permite cierta especialización. El mapa, pese a su atractivo visual, sufre del síndrome del mundo abierto vacío: hay estructuras, ruinas, mazmorras y puzzles, pero muchas zonas carecen de densidad, variedad de enemigos, puntos de interés o sorpresas que justifiquen el viaje. Afortunadamente, al desbloquear la escoba podemos recorrer grandes distancias rápidamente.
El combate es otro punto donde se notan bordes ásperos y falta de pulido. Los controles son rígidos, al estilo MMO, donde todo depende del nivel y equipo, no de aprender patrones de ataque o tácticas. Para colmo, los enemigos que atacan a distancia tienen un auto-apuntado exagerado, casi injusto, que hace esquivar sus proyectiles cuestión de suerte más que de habilidad. Más allá de un pulido técnico, dudo que el juego tenga margen para mecánicas más profundas.

Además, Witchspire presenta carencias que podrían mejorarse. La personalización de personajes es limitada: pocas opciones físicas y solo dos voces. No se puede modificar la apariencia del equipo, y elegir una facción inicial no marca diferencias. También hay una gran cantidad de bugs que, según su gravedad, pueden frustrar una experiencia tranquila. El juego sigue en evolución y la hoja de ruta del estudio muestra planes ambiciosos para el futuro.
Witchspire tiene una base jugable sólida, aunque no se aleja mucho de lo visto en otras propuestas. Sin embargo, la temática mística y el diseño acogedor le dan un toque único y esconde algunas sorpresas. Como contraparte, los bugs y asperezas muestran que aún necesita cocción. Al momento de escribir esto, el título de Envar Games cuenta con una buena base de jugadores, clave para sostenerse gracias a la comunidad. En su estado actual, se deja disfrutar y con ajustes podría ofrecer una experiencia accesible que sirva como puerta de entrada al género.
Fuente: Infobae