Un análisis académico impulsado por el Centro de Paz y Seguridad de la Universidad Externado, y divulgado por El Tiempo, ha puesto sobre la mesa una serie de irregularidades estadísticas en los comicios presidenciales de primera vuelta. El foco está puesto en decenas de mesas electorales donde la totalidad de los sufragios se concentró en un único aspirante, especialmente en territorios golpeados por la violencia y la presencia de grupos armados ilegales.
La indagación surgió en medio de las crecientes dudas sobre la posible injerencia de organizaciones criminales en ciertas regiones del país. Los expertos aclaran que los resultados no prueban un constreñimiento electoral directo, pero sí exigen una revisión minuciosa por parte de los organismos de control.
Para el estudio, se examinaron los datos electorales en localidades clasificadas como de violencia crónica extrema. Esta denominación agrupa a municipios donde la tasa de homicidios entre 2016 y 2025 cuadruplicó el promedio nacional. En total, se identificaron 22 municipios con este perfil, ubicados mayoritariamente en Cauca, Antioquia, Valle del Cauca y Norte de Santander.
Violencia y votos: una relación compleja
El informe subraya que la sola existencia de altos niveles de violencia no implica automáticamente presión sobre los votantes. Sin embargo, la alerta se enciende cuando este fenómeno coincide con la presencia de grupos armados, economías ilícitas, control territorial y resultados electorales extremadamente concentrados.
Uno de los departamentos más señalados es Cauca. Allí, siete municipios registraron altas tasas de homicidio junto con mayorías abrumadoras para el candidato del Pacto Histórico.
En Guachené, por ejemplo, se documentó una tasa de 245 homicidios por cada 100.000 habitantes y una votación del 76,7 % para ese candidato. En Puerto Tejada el respaldo llegó al 80 %, mientras que en Villa Rica y Sucre superó el 83 %. Los municipios de Miranda, Argelia y Corinto también reportaron apoyos superiores al 74 %.
No obstante, los investigadores advierten que el comportamiento electoral no fue uniforme en todas las zonas violentas. En Tibú, Norte de Santander, el candidato de Defensores de la Patria alcanzó el 51,7 % de los votos; en cambio, en Teorama, también en la región del Catatumbo, el Pacto Histórico llegó al 75 %.
Por ello, el documento insiste en que cualquier teoría sobre influencias externas debe evaluarse de manera particular en cada territorio.

Cauca: el epicentro de las mesas unánimes
Uno de los puntos más llamativos del estudio es el análisis detallado por puestos y mesas de votación en municipios caucanos. La investigación halló 22 mesas con resultados unánimes en Timbiquí, Toribío y Guapi, localidades donde además el apoyo al candidato del Pacto Histórico superó el 90 %.
En Timbiquí se identificaron once mesas donde todos los votos fueron para ese candidato. Entre los puestos figuran Coteje, Chete, Angostura, El Realito, Guanquí, Brazo Corto y San Miguel de Infi.
El informe detalla que en la mesa 001 de Agua Clarita votaron 192 personas, todas por la misma opción. En Angostura, otra mesa registró 112 votos unánimes para el mismo aspirante.
En Guapi se encontraron otras diez mesas con patrones similares en corregimientos y zonas rurales como Alfonso López-Balsitas, Boca de Napi, Belén, El Atajo y Santa Clara.
Chocó: más de 50 mesas con votación totalitaria
La investigación también abarcó los municipios chocoanos de Medio Baudó, Litoral de San Juan, Alto Baudó y Bojayá, donde un candidato superó el 90 % de la votación global. En estas localidades se contabilizaron 50 mesas con votaciones unánimes, de las cuales 22 pertenecen a Alto Baudó.
Las mesas señaladas corresponden a comunidades como Santa Catalina de Catrú, Batatal, Amparradó, El Salto Río Ampora, Guineo, Miácora, Iruto y Puerto Libia, entre otras.
El documento destaca el caso de Alto Baudó, ya que coincide con reportes recientes de desplazamientos forzados, confinamientos y presencia de minas antipersonal en la zona. Además, se identificaron nueve mesas similares en Bojayá, dieciséis en Litoral de San Juan y tres en Medio Baudó.

Nariño y Buenaventura: otros focos de atención
El análisis se extendió a municipios de la costa pacífica nariñense como Roberto Payán, Mosquera, Magüí Payán y Francisco Pizarro. En estas localidades se encontraron 19 mesas con votación unánime para el mismo candidato, en territorios donde además los resultados superaron el 90 %.
El informe hace referencia a reportes sobre presencia de grupos armados en Magüí Payán y menciona hechos violentos recientes que golpearon a las comunidades de la región.
Por otro lado, en Buenaventura, Valle del Cauca, fueron identificadas 24 mesas con votación unánime de las 690 instaladas para la jornada electoral. Entre los casos destacan mesas ubicadas en Juntas de Yurumanguí, Bajo Calima, San Francisco de Naya, Ladrilleros y San José de Anchicayá.

Recomendaciones y llamado de atención
Los autores del estudio señalan que en varios de los territorios analizados confluyen factores como la presencia del Eln, el ‘clan del Golfo’ y distintas estructuras disidentes de las Farc, además de economías ilegales vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando.
Sin embargo, enfatizan que los resultados obtenidos no permiten afirmar que existió constreñimiento electoral ni intervención directa de grupos armados en los comicios. Por el contrario, el informe recomienda desarrollar investigaciones microterritoriales para determinar las causas de estos comportamientos electorales y fortalecer los mecanismos de vigilancia en futuros procesos.
Finalmente, plantea la necesidad de ampliar este tipo de análisis a otras regiones afectadas por el conflicto, como el Catatumbo, el Bajo Cauca antioqueño, zonas de frontera y corredores estratégicos de la Orinoquia y la Amazonia.
Fuente: Infobae