La fascinación por el true crime parece no tener límites. Tras series y películas basadas en crímenes reales como el de Santoalla o el caso Asunta, Netflix suma a su catálogo un nuevo título que ha dejado atónitos a sus espectadores: Instinto maternal (Maternal Instinct).
La historia arranca con una premisa escalofriante: la policía detiene a una mujer que afirma haber dado a luz, pero ni el bebé ni la sangre son de ella. ¿Cómo es posible? Esta es la inquietante pregunta que explora el documental, dirigido por Jessica Dimmock, en tan solo hora y media de metraje.
El filme se centra en el caso de Taylor Parker, una mujer que logró hacer creer a su pareja y a todo su entorno que estaba embarazada. El tráiler comienza con una llamada al 911: el 9 de octubre de 2020, Parker asegura haber dado a luz en plena carretera y que el recién nacido no respiraba. Sin embargo, los médicos que la atendieron descubrieron que no existía evidencia alguna de que hubiera parido. Tampoco la sangre del bebé coincidía con la de ella.
Paralelamente, las autoridades investigaban un crimen brutal ocurrido en la vivienda de Reagan Simmons-Hancock, una joven de 21 años que estaba embarazada de 35 semanas y que había entablado amistad con Parker tras coincidir en una boda.
Atención: posibles spoilers a continuación
Antes de convertirse en el centro de uno de los sucesos más impactantes de Estados Unidos en los últimos años, Taylor Parker era una joven aparentemente integrada en una pequeña comunidad rural de Texas. Según su propio relato, provenía de una familia adinerada vinculada al negocio petrolero y estaba destinada a heredar una gran fortuna. También afirmaba estar embarazada de su pareja, Wade Griffin, con quien llevaba solo unos meses de relación.

Una de las incógnitas que el documental intenta resolver es cómo logró Parker fingir un embarazo durante tanto tiempo. Para ello, compartía imágenes de ecografías y planificaba su futuro junto a su pareja como si todo fuera real.
Sin embargo, poco a poco su entorno comenzó a sospechar que mentía, después de que amigas suyas señalaran que en el pasado ya había fingido graves problemas de salud. La verdad era que Parker no podía quedar embarazada: años atrás se había sometido a una histerectomía, una cirugía que extirpa el útero, lo que hacía imposible que pudiera tener hijos.
El trágico destino de Reagan Simmons-Hancock
Reagan tenía 21 años y estaba embarazada de 35 semanas cuando se cruzó en el camino de Taylor Parker. Ambas se conocieron después de que Parker fotografiara su boda.
¿Qué vínculo tiene Reagan con este caso? Mientras Parker sostenía ante la Policía que acababa de dar a luz en la carretera, los investigadores intentaban esclarecer un crimen ocurrido a pocos kilómetros de distancia. Simmons-Hancock había desaparecido el mismo día de la llamada de Parker. Al registrar su vivienda, los agentes hallaron señales de un ataque violento y descubrieron que la joven, embarazada de 35 semanas, había sido asesinada. La investigación concluyó que Parker había atacado a Reagan y le había extraído a su hija nonata para hacer creer a todos que ella misma acababa de dar a luz.

¿Sobrevivió el bebé? No. La niña, llamada Braxlynn Sage Hancock, fue declarada muerta en el hospital. Tras ser detenida y juzgada, Taylor Parker fue declarada culpable de asesinato capital. Un jurado la condenó a pena de muerte y, en 2025, el Tribunal de Apelaciones en lo Criminal de Texas confirmó tanto la condena como la sentencia. Actualmente continúa apelando el fallo judicial, pero sigue siendo la mujer más joven en el corredor de la muerte de Texas.
Fuente: Infobae