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Israel deroga Acuerdos de Hebrón y asume control total en Cisjordania

El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, comunicó este martes la derogación de los Acuerdos de Hebrón, un pacto suscrito en 1997 dentro del marco de los Acuerdos de Oslo. Esta decisión implica que las autoridades palestinas locales pierden sus facultades en áreas clave como la planificación urbana y la construcción en esa ciudad cisjordana.

He anulado los Acuerdos de Hebrón”, declaró Smotrich, figura destacada del ala más radical del gobierno de Benjamin Netanyahu. En su mensaje, subrayó que “muchas competencias sobre Hebrón y sus lugares santos, incluida la Tumba de los Patriarcas, ya no están en manos de la alcaldía terrorista de Hebrón”.

Vuelven totalmente a ser responsabilidad total del Estado de Israel”, agregó en una publicación en redes sociales. Consideró que este paso trasciende lo meramente administrativo: “Es una enmienda histórica”, afirmó, defendiendo la “revolución” de “regular los asentamientos, reforzar la gobernanza y profundizar la soberanía israelí en Judea y Samaria”, términos bíblicos que usa para referirse a Cisjordania.

En su argumentación, Smotrich señaló que “los asentamientos en Judea y Samaria suponen el cinturón de seguridad del Estado de Israel” y añadió que “cualquiera que mire desde la zona de Hebrón hacia las planicies costeras entiende bien que Judea y Samaria no es una periferia distante”.

Reacción inmediata de la Presidencia palestina

La Presidencia palestina condenó de inmediato el anuncio, calificándolo de “grave”. Alertaron que la medida afecta directamente a la mezquita Abraham —conocida por los judíos como Tumba de los Patriarcas—, ubicada en la Ciudad Vieja de Hebrón, sitio declarado en 2017 como patrimonio palestino de la humanidad por la UNESCO.

Según la agencia palestina WAFA, la Presidencia subrayó que esta decisión altera el estatus político y legal de Hebrón y contradice los acuerdos bilaterales vigentes. Insistieron en que estos pasos son “rechazados y condenados” y representan una violación del Derecho Internacional.

Por ello, hicieron un llamado urgente a la comunidad internacional, en especial a Estados Unidos, para que intervengan “inmediatamente” y obliguen a Israel a revertir la medida. Señalaron que esta acción “socava” cualquier posibilidad de negociaciones para lograr la solución de dos Estados, respaldada globalmente pero rechazada por el gobierno de Netanyahu.

El Ministerio de Asuntos Exteriores palestino también denunció la “escalada peligrosa”, calificando el paso como un “atentado” contra el “estatus legal, histórico y político” de la ciudad. La cartera “condena” la decisión de Smotrich y afirma que Israel “no tiene soberanía sobre ninguna parte de la ciudad de Hebrón ni sobre ninguna otra ciudad palestina”, reivindicando los “derechos históricos y legales” del pueblo palestino sobre la urbe.

Además, advirtió que, de no haber consecuencias, esta acción “incentivará” a Israel a “persistir en sus crímenes, expondrá a la región a la inestabilidad y amenazará la seguridad y la paz en la región”.

Antecedentes: el Acuerdo de Hebrón de 1997

El Acuerdo de Hebrón, también denominado Protocolo de Hebrón, se firmó en enero de 1997 bajo la supervisión de Estados Unidos. Participaron Israel —representado por Benjamín Netanyahu, entonces primer ministro— y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), liderada por Yaser Arafat.

El pacto estipulaba el repliegue parcial de tropas israelíes de Hebrón, en consonancia con los Acuerdos de Oslo. Aproximadamente el 80% de la ciudad quedaría bajo control palestino, mientras que el resto permanecería en manos israelíes, aunque en esta zona también habita una mayoría de población palestina, con pequeños enclaves de colonos judíos.

En la práctica, Israel mantuvo el control de seguridad en la zona conocida como H2 —que incluye la Tumba de los Patriarcas—, pero las competencias civiles, incluyendo planificación y construcción en esa área, quedaron en manos de las autoridades palestinas.

Smotrich, durante un acto sobre la creación de un nuevo asentamiento en Hebrón, criticó que “durante muchos años, una de las cláusulas más absurdas de los Acuerdos de Oslo seguía en pie, haciendo que las autoridades sobre los asentamientos judíos de Hebrón dependieran de la alcaldía terrorista de Hebrón”.

La anulación fue aprobada a última hora del lunes por el Alto Consejo de Planificación —el organismo que supervisa la construcción de asentamientos en Cisjordania—, tras una decisión preliminar del gabinete de seguridad el 8 de febrero, impulsada por Smotrich, según reportó el diario israelí Yedioth Ahronoth.

Hebrón se mantiene como uno de los epicentros del conflicto. En los últimos meses, se ha acelerado la construcción de asentamientos y la incautación de terrenos por parte de Israel, acompañado de un repunte de incursiones militares y ataques de colonos contra la población palestina.

La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) alertó el viernes que la violencia de colonos israelíes en Cisjordania alcanzó máximos históricos en 2026, con más de mil ataques con víctimas o daños materiales en lo que va del año, impactando a más de 230 comunidades y desplazando a más de 2.000 palestinos.

Estos incidentes se dispararon desde el 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques de Hamás contra Israel, aunque incluso en los primeros nueve meses de ese año ya se habían registrado cifras récord de palestinos muertos en esos territorios en dos décadas, desde la Segunda Intifada.

Hamás también condena la medida

El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) expresó su preocupación por el “peligro” de las medidas anunciadas por Smotrich. Consideraron que “suponen una escalada sin precedentes a nivel político y sobre el terreno con el objetivo de ahondar en la ocupación e imponer su control y materializar el robo de tierras en Cisjordania”.

Estos pasos extremos por parte de los sionistas constituyen un intento desesperado por expandir el control sobre la ciudad de Hebrón y sus alrededores, en el marco de un proyecto colonial destinado a imponer la soberanía sionista sobre toda Cisjordania y a otorgar una supuesta legitimidad a los asentamientos, así como a acelerar las operaciones de anexión y desplazamiento”, denunció el grupo.

Hamás insistió en que “todas estas medidas e intentos no lograrán cambiar la realidad histórica y geográfica en la gobernación de Hebrón, marcada por una identidad y afiliación palestina profundamente arraigada”. Aseveraron que “Hebrón y todas las tierras palestinas ocupadas resistirán a los proyectos de judaización”.

Las decisiones de la ocupación no dan ninguna legitimidad a la presencia de asentamientos coloniales”, argumentó Hamás, que llamó a la población palestina a “refuerce su apego a la tierra y los principios nacionales e incremente todos los medios de confrontación y activismo en rechazo a los planes de anexión y asentamiento”.

Finalmente, el grupo solicitó a los palestinos que “activen todas las formas de resistencia para hacer frente a estas políticas agresivas” de Israel. Asimismo, pidió a la comunidad internacional, incluida Naciones Unidas, que “asuman sus responsabilidades legales y morales” y “adopten medidas urgentes para detener las políticas de la ocupación fascista, que desprecian los derechos, convenciones y todas las normas y leyes internacionales”.

Fuente: Infobae

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