El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) ha actualizado las cifras oficiales del brote de ébola que azota el noreste del país, reportando 808 casos confirmados y 192 decesos desde que se declaró la emergencia sanitaria hace poco más de un mes. La situación genera creciente preocupación entre organismos internacionales ante la posibilidad de que la enfermedad esté desbordando la capacidad de contención.
De acuerdo con el más reciente informe del Ministerio de Sanidad congoleño, la tasa de letalidad se sitúa en 23,8%. En las últimas 24 horas se registraron 26 nuevos contagios: 21 en la provincia de Ituri y cinco en Kivu Norte. Las autoridades sanitarias indicaron que 48 pacientes han logrado recuperarse, incluidos ocho en el último día, todos ellos en Ituri. Sin embargo, 363 personas permanecen en aislamiento mientras continúan los esfuerzos de respuesta en las tres provincias afectadas: Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur.
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) lanzó una alerta el lunes pasado al señalar que la respuesta al brote «sigue sin ser acorde a la magnitud de la crisis». Según MSF, los contagios avanzan más rápido que las medidas implementadas para frenar la propagación, lo que pone en evidencia una brecha crítica entre la velocidad del virus y la capacidad operativa sobre el terreno.
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo. Dos días después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó la situación como una emergencia de salud pública de interés internacional. Además de los casos en RDC, se han reportado 19 contagios y dos fallecidos en la vecina Uganda, lo que evidencia la expansión transfronteriza de la enfermedad.
La OMS advirtió la semana pasada que el brote «se está expandiendo». Olivier le Polain, miembro del organismo desplegado en Kivu Norte, explicó:
«Casi cada día se identifican casos en nuevas zonas sanitarias, lo que refleja realmente la escala de este brote. La escala es mucho mayor que la que ha sido detectada.»
Esta declaración subraya la dificultad para rastrear y contener el virus en una región marcada por la violencia y la movilidad constante de la población.
Cabe destacar que la RDC es considerada el país con mayor experiencia mundial en el manejo del ébola. En diciembre de 2025, las autoridades declararon el fin del último brote en la región de Kasai. Desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976, en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku —a orillas del río Ébola, que da nombre a la enfermedad—, el país ha enfrentado más de una docena de epidemias, acumulando un valioso pero insuficiente bagaje para contener la actual crisis.
Fuente: Infobae