El odontólogo Paul Reinaldo Olórtiga Contreras rompió su silencio en televisión después de varios años para referirse al nuevo proceso judicial que enfrenta, impulsado con las mismas evidencias que la Fiscalía presentó hace 12 años tras el fallecimiento de la vocalista de Corazón Serrano, Edita Guerrero. Durante una entrevista con el programa dominical Día D, el viudo de la artista manifestó su molestia por lo que considera un procedimiento carente de fundamento y estancado.
“Me siento indignado, me siento frustrado, ya que yo nunca he visto justicia en este proceso. Nunca he visto justicia. Solamente he visto una fiscal que lo único que ha hecho es levantar polvo, crear una pericia falsa y de llevarme a un proceso que hoy en día, si ustedes pueden ver, no avanza”, expresó Olórtiga frente a las cámaras del espacio dominical.
El profesional de la odontología enfrenta acusaciones por los presuntos delitos de feminicidio, parricidio y violencia familiar contra la cantante, quien perdió la vida el 1 de marzo de 2014. La reactivación del caso ocurrió a principios de 2026, cuando el Poder Judicial ordenó que los familiares de Edita Guerrero fueran conducidos de grado o fuerza debido a sus constantes ausencias en las audiencias programadas.
El litigio, que había perdido fuerza años atrás cuando los parientes de la intérprete de Corazón Serrano dejaron de ratificar sus testimonios, retomó su marcha con el mismo expediente que la Fiscalía había elaborado hace más de una década. La defensa del imputado, encabezada por el abogado Omar Rocío Sánchez, acompañó a Olórtiga durante su presentación pública.
El odontólogo proporcionó sus datos completos ante la cámara —Carlos Paul Reinaldo Olórtiga Contreras— y puso en tela de juicio la lógica del proceso: “¿Cómo se me puede acusar a mí de una muerte si mi esposa falleció en una clínica atendida por médicos que hoy en día están libres porque dijeron la verdad? Pero aun así yo sigo en un proceso que tiene año tras año, que la fiscal lo único que hace es dilatar este proceso”, sostuvo.
El viudo de la voz de Corazón Serrano también dio a conocer que la reapertura del caso ha tenido repercusiones en su núcleo familiar. “Esto hoy en día me ha traído también problemas a nivel de mis hijos, tanto emocionalmente, psicológicamente. Y esto a las finales lo único que está llevándose es tratar de realizar una cacería de brujos hacia mi persona sin tener ningún medio de prueba”, indicó.
Las dos versiones médicas que dividen el juicio
El debate sobre la causa de la muerte de Edita Guerrero enfrenta dos interpretaciones médicas que la defensa considera irreconciliables. Después del deceso de la artista, la fiscal Victoria Alemán dispuso la exhumación del cuerpo. La necropsia posterior, realizada cuatro meses y medio después del fallecimiento, concluyó que la cantante habría sufrido una luxación occípito-atloidea —una fractura en la base del cráneo— como consecuencia de una presunta agresión física.
El informe también consignó 36 lesiones internas y externas, datos que integran el expediente activo. En contraposición a esa conclusión, la defensa presentó las tomografías y angiotomografías que se le practicaron a Edita Guerrero en vida, en la clínica Santa Belén. El abogado penalista Mario Amoretti, quien manejó el caso en 2014 y calificó la reapertura como “inconcebible”, sostuvo que esos estudios habrían detectado cualquier luxación de esa naturaleza.

“Es una prueba tan especializada en la cual sí se puede detectar una luxación occípito-atloidea, y no se evidencia”, declaró. A esto se suma el testimonio de la doctora Sandoval, la primera médica que atendió a la cantante en el Hospital Cayetano Heredia, quien indicó que la paciente movilizaba sus cuatro extremidades y se encontraba orientada en tiempo y espacio al momento de su ingreso.
Amoretti también señaló que la necropsia no fue registrada en Medicina Legal de Lima ni de Piura, y que la única prueba directa de una supuesta agresión es una carta anónima enviada a la Dirección de Investigación Criminal (DIRINCRI), en la que una persona sin identificar afirmaba que Olórtiga golpeó a Edita tras descubrir una infidelidad.
La defensa resalta que ningún testigo presencial confirmó maltratos durante los años de convivencia de la pareja. Diana Puescas, empleada del hogar que laboró ocho meses en la vivienda, negó haber presenciado episodios de violencia.
Nuevos testigos complican la defensa del odontólogo
Días antes de la aparición de Olórtiga en televisión, el Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial Transitorio de Piura llevó a cabo una audiencia oral de más de tres horas en la que declararon dos testigos cuyos relatos dificultaron la postura de la defensa. El primero fue Javier Andrés Valverde Díaz, miembro de seguridad que laboró con la familia Guerrero.

Según su declaración ante los magistrados, fue testigo de un episodio de violencia en 2013, durante el bautizo de una hija de Irma Guerrero. “Bueno, lo que recuerdo es que el señor Olórtiga le dio un golpe a la señora. Entre el estómago, algo así”, declaró bajo juramento. Valverde explicó que optó por no intervenir al considerar que se trataba de un asunto de pareja, pero que luego informó de lo ocurrido a Irma Guerrero, hermana de la cantante.
Según su versión, Edita se refugió en una mesa y agachó la cabeza después del incidente. La segunda declarante fue Karen García, estilista y amiga cercana de la fallecida artista. García relató que Edita le confesó problemas en su matrimonio y que, en una visita a la peluquería, encontró conversaciones de infidelidad en el dispositivo electrónico de su esposo.
“No tenía buena relación con su esposo. En una ocasión ella llevó una tablet a la peluquería, se le había bajado la batería, la puso a cargar, la prende y encuentra el Facebook abierto de su esposo, entra a los mensajes y le encuentra unas conversaciones de infidelidad”, narró ante el tribunal. García añadió que en otra oportunidad notó un moretón en el brazo izquierdo de la cantante.

Al preguntarle por la lesión, Edita respondió de forma escueta “me golpeé” y bajó la mirada sin ofrecer más detalles. La noche del 21 de febrero de 2014, según el propio relato de Olórtiga ante Día D, escuchó un ruido en horas de la madrugada, encontró a su esposa en el piso y, junto a familiares que residían en el segundo piso de la vivienda, la trasladaron de urgencia al Hospital Cayetano Heredia.
Edita Guerrero falleció ocho días después, el 1 de marzo de aquel año. El proceso judicial derivado de ese hecho, con sus avances y retrocesos, acumula más de 12 años sin una resolución definitiva.
Fuente: Infobae