El enigmático caso del objeto volador no identificado apodado la “papa gigante voladora” ha regresado a la primera plana. El avistamiento, ocurrido en febrero de 2022 sobre el área de la montaña Cheyenne, en Colorado, cobró nueva vida tras la difusión de archivos oficiales sobre ovnis impulsada por la administración del expresidente Donald Trump.
De acuerdo con los registros, el objeto fue descrito por personal militar como “blanco ligeramente translúcido y brillante”. Permaneció suspendido e inmóvil sobre el paisaje montañoso y fue observado directamente por un oficial de inteligencia junto a cuatro miembros de su unidad, destacados en la base de Fort Carson.
Los documentos señalan que el fenómeno fue detectado a las 9:35 de la mañana. Sin embargo, en una declaración posterior ante el FBI, uno de los testigos situó el horario en “aproximadamente las 11:25 a. m.”, una discrepancia que añade complejidad al análisis del caso.
El tamaño del objeto era comparable al de un avión grande, con una forma angular y asimétrica. Los informes describen su superficie compuesta por paneles que se asemejaban a “escamas de pez”, los cuales se movían en ondas lentas mientras el cuerpo central del artefacto no se desplazaba.
La reciente publicación de estos expedientes sobre fenómenos aéreos no identificados ha reactivado el interrogante central: ¿qué es lo que realmente describen estos reportes militares y qué nivel de certeza pueden ofrecer?

En el lote de documentos divulgados por el equipo de Trump, el caso de la “papa gigante” aparece como un episodio sin resolver. No se presentan pruebas concluyentes sobre vida extraterrestre y las hipótesis técnicas analizadas hasta el momento se consideran insuficientes para cerrar el expediente.
Archivos oficiales y las hipótesis sobre el fenómeno
El paquete de información no se limitó al suceso de 2022. Un informe del Departamento de Defensa también menciona que en octubre de 2023, seis agentes federales observaron “orbes lanzando otros orbes” cerca de una instalación militar sensible en el oeste de Estados Unidos.
Las autoridades castrenses evaluaron que algunas de las características observadas podrían coincidir con tecnologías estadounidenses, aunque reconocieron que ningún sistema conocido explica completamente lo visto en esa ocasión.
En cuanto al avistamiento de la “papa gigante”, el informe oficial incluye una explicación alternativa que apunta a una posible ilusión óptica.
Según esta teoría, la combinación de la nieve en las montañas con la posición del Sol pudo haber generado un fenómeno de retrodispersión de la luz. Esto habría iluminado nubes bajas, creando la apariencia de un objeto sólido suspendido en el aire. No obstante, los propios autores del informe advierten que esta interpretación cuenta con “poca confianza”, dejando la puerta abierta al debate sobre lo que realmente presenció el personal militar.
La diferencia en los horarios registrados —entre el reporte inicial y el testimonio posterior ante el FBI— también se destaca como un punto sensible para la reconstrucción del caso. Este tipo de discrepancias suele incidir en el análisis de las condiciones de luz, visibilidad y la orientación del observador.

El testimonio ante el FBI y un boceto del objeto
Durante una entrevista en la oficina del FBI en Nueva York, uno de los testigos principales colaboró con un dibujante forense para recrear la escena.
De aquella sesión surgió un boceto del objeto, que enfatiza su textura irregular y el movimiento sincronizado de los paneles. Las superficies fueron descritas como elementos que ondulaban lentamente, mientras el núcleo del objeto permanecía completamente estático.
Según la narrativa del expediente, lo más llamativo no fue una maniobra rápida o un cambio brusco de dirección, sino la extraña combinación de quietud general con un patrón de movimiento superficial que los testigos asociaron a “escamas de pez”. Ese contraste es precisamente lo que ha dificultado encajar el reporte dentro de las explicaciones convencionales.
Antecedentes y referencias culturales
Los registros desclasificados citados en los documentos incluyen un curioso antecedente que data de 1950. En aquel año, una persona en Piggott, Arkansas, reportó haber visto un “costal de papas de 45 kilos” que flotaba a una altitud de aproximadamente 2.400 metros.
Un investigador de la época sugirió que podría tratarse de un globo. Aunque esta hipótesis no cerró el episodio, sí lo insertó en una larga tradición de reportes de objetos voladores con formas inusuales.
El motivo de las “papas flotantes” también ha aparecido en el ámbito de la divulgación científica y la cultura popular. El astronauta Don Pettit cultivó papas en la Estación Espacial Internacional, un experimento que se cita como parte del interés por los cultivos en microgravedad. Esta idea fue incluso retomada en una novela y una película protagonizadas por el personaje ficticio Mark Watney, quien lograba sobrevivir en Marte gracias a estos tubérculos.
El expresidente Barack Obama fue consultado en su momento sobre la existencia de extraterrestres y afirmó: “No vi ninguna prueba durante mi presidencia de que extraterrestres hayan contactado con nosotros. ¡De verdad!”. Pese a ello, reconoció que el tema ha generado numerosas teorías y especulaciones en el debate público.
Fuente: Infobae