Argentina inicia la defensa del título mundial en Kansas City

Han transcurrido exactamente 1.276 días desde aquella tarde de gloria en Doha, cuando la Selección Argentina se consagró campeona del mundo. Tres años y medio después, la imagen de Lionel Messi alzando la Copa del Mundo permanece tan vívida como el 18 de diciembre de 2022, como si el tiempo se hubiera detenido en ese instante de éxtasis colectivo.

Un nuevo Mundial comienza para la Argentina. La decimonovena participación en la máxima cita del fútbol vuelve a encender la ilusión de un país que aún lleva grabado a fuego el recuerdo de Qatar. El primer obstáculo en el camino será Argelia, en el que será el partido mundialista número 89 en la historia de la albiceleste.

Este 16 de junio, en Kansas City a las 20:00 hora local (22:00 de Ecuador), el imponente Arrowhead Stadium será el escenario del estreno del campeón vigente en una nueva aventura mundialista.

Durante estos tres años y medio, el país entero gozó del privilegio de ser el campeón del mundo, un hito que llenó de orgullo a la nación ante la mirada del planeta entero. El fútbol se convirtió en un refugio colectivo, en una fuente de orgullo y en una identidad compartida. Por un instante, la Argentina fue un solo grito de alegría, un abrazo colectivo entre propios y extraños.

Este martes, toca volver a poner en juego la corona conquistada en tierras qataríes. El debut llega con el nerviosismo de siempre, pero con un condimento emocional ineludible: será la última vez que veamos a Lionel Messi iniciar la defensa de un sueño mundialista con la camiseta albiceleste. La realidad es dolorosa e ineludible, y el último gran baile está por comenzar.

El primer Messi mundialista, hace 20 años, en Alemania 2006 (EFE)
El primer Messi mundialista, hace 20 años, en Alemania 2006Fuente: EFE

Messi y los Mundiales: un vínculo eterno

Veinte años duró aquel viaje romántico entre Lionel Andrés Messi y los Mundiales. Dos décadas separan a la actualidad de aquella imagen del joven de flequillo largo con el número 19 en la espalda, que irrumpió en Alemania 2006.

Con el paso del tiempo, Messi se convirtió en múltiples versiones de sí mismo: el joven talento apadrinado por Diego Armando Maradona en Sudáfrica 2010; el capitán que rompió corazones en la final de Brasil 2014; el líder que se levantó en medio de la tormenta en Rusia 2018; y, finalmente, el hombre que alcanzó la eternidad en Qatar 2022.

La historia de Messi con la selección argentina es también la historia de una búsqueda incesante. De caídas, frustraciones, perseverancia y gloria. Seis Mundiales, 24 partidos, 13 goles y 8 asistencias. El capitán, el hombre récord, la Pulga. No habrá otro igual.

El astro, que cumplirá 39 años en plena Copa del Mundo, se despedirá del máximo escenario como líder y referente de este grupo. Tras la lesión sufrida con Inter Miami ante Philadelphia Union el pasado 24 de mayo, llega entre algodones al gran debut. El cuerpo técnico administró cuidadosamente la sobrecarga en su isquiotibial para tenerlo listo desde el arranque. No sumó minutos en el amistoso frente a Honduras, pero ante Islandia entró para demostrar que su botín izquierdo sigue siendo una fuente inagotable de magia.

Argentina se prepara para el debut (Foto Reuters/Kylie Graham)
Argentina se prepara para el debutFuente: Foto Reuters/Kylie Graham

El posible once para el debut

Enfocándonos en el debut, cabe destacar que de la consagración en 2022, Lionel Scaloni mantiene a 17 futbolistas dentro de la lista actual. Una convocatoria que presenta un gran equilibrio entre experiencia y juventud, con nombres frescos como Nico Paz, Valentín Barco y el Flaco López, llamados a representar el futuro inmediato de la Selección.

Para el debut ante Argelia, parece que Scaloni apostará por una estructura muy similar a la que conquistó el mundo en Qatar. La base campeona se mantiene casi intacta, aunque con algunas modificaciones obligadas por el contexto y la actualidad.

Thiago Almada aparece como el principal candidato para ocupar el lugar que durante años perteneció a Ángel Di María, mientras que Lautaro Martínez le ganaría la pulseada a Julián Álvarez, quien seguramente sume minutos. Recordemos que la Araña viene de un esguince de tobillo y el técnico no ve con malos ojos dosificar las cargas.

Lautaro Martínez sería titular en ataque (Foto John Reed-Imagn Images)
Lautaro Martínez sería titular en ataqueFuente: Foto John Reed-Imagn Images

En el lateral izquierdo, la lesión de Nicolás Tagliafico abrió una disputa entre Lisandro Martínez y Facundo Medina, en una defensa que cuenta con Nahuel Molina o Gonzalo Montiel como laterales derechos, y a Cristian Romero y Nicolás Otamendi como estandartes.

Este es el probable XI que defenderá la camiseta en Kansas: Emiliano Martínez; Nahuel Molina o Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez o Facundo Medina; Rodrigo de Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister; Lionel Messi, Lautaro Martínez y Thiago Almada.

El entrenamiento del domingo dejó una pista interesante. Scaloni ensayó una línea de tres centrales y abrió la puerta a un posible cambio de dibujo en algún tramo del partido. La alternativa con Giuliano Simeone y Nicolás González como carrileros, junto a Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Lisandro Martínez como zagueros, puede ser una respuesta a la falta de rodaje de Molina y Montiel. Quizás en algún momento veamos este bloque, que no deja de tener profundidad por las bandas con dos velocistas del Atlético de Madrid.

Por peso histórico y estilo, es probable que Argentina sea la dueña de la posesión y el tempo del partido. Argelia buscará romper ese monopolio con apariciones rápidas y voraces.

La Argentina de Scaloni ya no necesita presentaciones. Es un equipo que intenta jugar en campo rival, que busca adueñarse del balón pero sin enamorarse de la posesión. El equilibrio es la gran obsesión del DT. La circulación pasa por los pies de Enzo Fernández, Mac Allister y De Paul, tres futbolistas que ya demostraron saber interpretar los momentos del partido. Messi sigue siendo el gran punto de quiebre de cada ataque. La presencia de Thiago Almada puede aportar una variante interesante: un jugador más vertical, con capacidad para romper líneas y aparecer en los espacios que genera la libertad de movimientos de Messi. El Guayo, como lo llaman en Fuerte Apache, tiene carácter para jugar.

Thiago Almada, hábil y guapo, puede aportar mucho en ofensiva (Foto AFP)
Thiago Almada, hábil y guapo, puede aportar mucho en ofensivaFuente: Foto AFP

Sin la pelota, la identidad también está muy marcada. Argentina presiona, incomoda y rara vez permite que el rival juegue cómodo. La recuperación rápida se ha convertido en una de las fortalezas del ciclo y suele ser el punto de partida de muchos ataques. Con Lautaro Martínez como referencia ofensiva, el equipo gana peso en el área y se convierte en una amenaza permanente para los centrales rivales.

Pero por encima de cualquier esquema o nombre propio, la gran virtud de esta Selección sigue siendo la capacidad para entender qué pide cada partido. Porque si algo ha demostrado el equipo de Scaloni durante estos años es que puede dominar desde la pelota, resistir cuando le toca sufrir y competir siempre. En los Mundiales, muchas veces, esa inteligencia vale tanto como el talento.

Del otro lado estará Argelia, una selección que quizás no aparezca entre las candidatas al título, pero que cuenta con argumentos para transformar cualquier partido en una noche incómoda. Ya aprendimos con Arabia Saudita que no se debe subestimar a ningún rival. Además, en el fútbol moderno, la región del norte de África ha dado un gran salto de calidad.

Vladimir Petković, entrenador de Argelia
Vladimir Petković, entrenador de Argelia

El conjunto dirigido por Vladimir Petković —el entrenador de tres nacionalidades: bosnia, croata y suiza— llega al Mundial con una identidad clara: orden defensivo, velocidad para las transiciones y futbolistas técnicos capaces de desequilibrar en espacios abiertos. Un perfil que históricamente representa un desafío para los equipos obligados a asumir el protagonismo.

Su gran figura es Riyad Mahrez, el delantero de 35 años que disputará su último gran torneo con los Zorros del desierto. Es imposible no recordar su temporada 2015-16 con el Leicester City y su importancia en la conquista histórica de la Premier League. Fue clave también en la conquista de la Copa Africana de Naciones 2019 con Argelia. El actual jugador del Al Ahli es muy recordado por su protagonismo en el Manchester City campeón de la UEFA Champions League.

La primera alerta aparece en las bandas. Mahrez, el Príncipe de Argelia, ya no tiene la misma continuidad física de sus mejores años, pero sigue siendo el jugador que puede cambiar una jugada desde la pausa, el engaño y el último pase. En el otro sector, atacando espacios interiores, Mohamed Amoura ofrece una amenaza diferente: más ruptura, más agresividad al espacio y capacidad para atacar la espalda de los laterales. Si Argentina queda larga tras perder la pelota, Argelia tiene futbolistas para correrle de frente.

El experimentado delantero Riyad Mahrez (Foto REUTERS)
El experimentado delantero Riyad MahrezFuente: Foto REUTERS

El tándem de la banda izquierda argelina suma a otro de sus nombres más rutilantes. Allí, como lateral, se desempeña Rayan Ait Nouri, actualmente en el Manchester City, con pie de creativo, hábil y rápido para sumarse al ataque. Si Argentina defiende ese costado con poca ayuda, puede encontrarse con situaciones de dos contra uno o con centros al área, una zona donde Argelia puede lastimar. También hay que considerar que la banda derecha de la defensa de Scaloni es quizás el gran talón de Aquiles, ya que ni Nahuel Molina ni Gonzalo Montiel llegan con gran rodaje.

El principal beneficiado del constante abastecimiento por las bandas es Amine Gouiri. El delantero del Olympique de Marsella no solo ofrece una referencia fija en el área, sino que también aporta movilidad e inteligencia para desprenderse de las marcas y explotar los espacios. Surgido en el Olympique de Lyon y con recorrido en todas las categorías juveniles de Francia, encontró en Argelia el lugar donde consolidó su protagonismo: con ocho goles en 22 encuentros, se erige como el gran goleador de los Zorros del Desierto.

Argelia no llega como una potencia, pero sí como un rival capaz de incomodar a cualquiera si el partido entra en su ritmo. Para la Scaloneta, el peligro estará en momentos puntuales: pérdidas mal gestionadas, duelos abiertos y ataques rápidos con espacios.

El equipo argelino puede alternar entre un 4-3-3 y un 4-2-3-1, con laterales que empujan y mediocampistas de buen recorrido. Ahí aparece una de sus virtudes: no necesita elaborar demasiado para llegar. Puede saltar líneas, activar rápido a sus extremos y cargar el área con varios futbolistas. Esa simpleza, contra una selección que suele instalarse en campo rival como Argentina, puede ser peligrosa. Además, cuenta con mediocampistas de buen pie e intensidad como Farès Chaïbi e Ibrahim Maza, una de las apariciones estelares del fútbol alemán. Boudou y Bentaleb no se quedan atrás dentro de esa estructura de creación.

¿Dónde puede complicar a Argentina? En tres lugares: la espalda de los laterales, las segundas jugadas y las transiciones posteriores a pérdida. El equipo de Scaloni suele asumir riesgos con la pelota, junta pases, adelanta defensores y achica hacia adelante. Si no gestiona bien la recuperación tras pérdida, Argelia puede encontrar metros para correr. La libertad del desierto. Pero también hay una contracara…

Argelia tiene muchos baches de concentración defensiva a lo largo de los 90 minutos. Cuando le toca defender cerca de su arco, puede partirse entre mediocampo y defensa, y sus centrales sufren si los obligan a correr hacia atrás o a defender recepciones entre líneas. Argentina, con Messi, Julián, Lautaro, Mac Allister o Enzo, tiene recursos para castigar justamente ahí: paciencia, movilidad y pases interiores.

También tiene serias dificultades en las transiciones defensivas. No siempre tiene la capacidad de regresar de manera ordenada y con la calidad argentina lo puede pagar caro.

La clave para Argentina será no transformar el partido en un ida y vuelta.

Argelia puede no dominar, pero sí incomodar. Puede no tener la jerarquía colectiva de Argentina, pero tiene futbolistas para lastimar en los espacios. Además, tiene el hambre de quien regresa a la Copa del Mundo después de 12 años, tras su última aparición en Brasil 2014.

Más allá de todo, hay algo fundamental que trasciende cualquier análisis táctico. El alma, la sensibilidad, el compañerismo, el compromiso y, sobre todo, el hambre competitiva. Quedó claro que a este equipo lo acompaña un aire de misticismo particular. Seremos locos, seremos necios, pero somos orgullosamente argentinos.

Hay algo que Argelia no puede comprar. El potrero. El barrio. El fútbol como sello nacional. Esa tradición futbolera que en la Argentina es hereditaria, convirtió a la pelota en mucho más que un objeto de juego. El país construyó una identidad alrededor del fútbol. En las plazas, en las calles cortadas por dos camperas haciendo de arco, en los recreos de la escuela y en los clubes formadores de barrio.

Es ahí donde se formó una cultura que moldeó la manera de entender el juego de la vida: la gambeta como recurso de supervivencia, la picardía como virtud y la creatividad como respuesta ante la falta de espacios. Es un capital simbólico imposible de fabricar de un día para otro. Las tradiciones se construyen en el tiempo. Y en eso, la Argentina lleva más de un siglo de ventaja.

Comienza un nuevo viaje. Uno distinto al de Qatar, porque ya no hay una cuenta pendiente sino una corona por defender. Allí va este equipo que nos regaló algunas de las páginas más felices de nuestra historia. Allí van Messi, Scaloni y compañía, cargando una ilusión que vuelve a ser de todos. Hay equipo, hay grupo, hay confianza. Y hay un pueblo futbolero que vuelve a reunirse para disfrutar del mejor potrero del mundo.

Como dijo el capitán: “Confíen”. No nos van a dejar tirados.

Fuente: Infobae

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