Una imagen recorrió el mundo en cuestión de segundos: la de Endrick con la cabeza gacha, observando desde el banquillo cómo Carlo Ancelotti completaba sus tres sustituciones sin siquiera mirarlo. El delantero de 19 años no tuvo un solo minuto de acción durante el empate 1-1 entre Brasil y Marruecos en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Detrás de esa decisión hay una explicación que va más allá de la falta de gol o la forma física: responde a un tema estrictamente táctico.
La pregunta que rondó entre aficionados, periodistas y comentaristas brasileños fue la misma: ¿por qué Ancelotti se muestra tan reacio a darle minutos a Endrick? El técnico italiano alineó a Igor Thiago como titular en la delantera y, al momento de realizar los cambios, optó por Matheus Cunha.
El joven atacante, que brilló durante su cesión en el Olympique de Lyon antes de regresar al Real Madrid, permaneció junto a los suplentes durante todo el segundo tiempo sin recibir la señal que tanto esperaba.
Cuando Ancelotti agotó las tres sustituciones, Endrick regresó en silencio al banco. Consultada en la conferencia de prensa posterior al partido, el entrenador cerró el tema con una frase seca: “No voy a comentar sobre jugadores individuales. Estoy aquí para hablar del equipo”.

Según reveló el medio deportivo brasileño UOL Esporte, la raíz del problema no está en la calidad del delantero —a quien Ancelotti reconoce como un joven con enorme potencial—, sino en su comportamiento táctico cuando no tiene el balón.
El técnico exige que el delantero más adelantado ejerza una presión alta sobre la salida del balón rival, una función que Endrick puede cumplir, pero que no ejecuta con la regularidad que el italiano espera. La característica natural del atacante es retroceder con frecuencia para buscar el balón en posiciones más retrasadas, lo que lo deja fuera de lugar para ejercer esa presión defensiva.
El cuerpo técnico ha trabajado extensamente con él para que no abandone su posición en la delantera, aunque el proceso no avanza al ritmo previsto.
El asunto tiene una capa adicional. Quienes siguieron el día a día de Endrick en la selección brasileña describieron un perfil marcado por la improvisación y la toma de decisiones propias, algo que atribuyen a su juventud. Cuando recibe correcciones en los entrenamientos, no siempre las asimila ni las aplica de inmediato.

El portal brasileño ilustró esta dinámica con un ejemplo concreto: Ancelotti le indica que controle el balón en lugar de rematar de primera; el jugador acepta la indicación, pero en la siguiente jugada similar repite el mismo gesto corregido y lanza de primera. Ese patrón, reiterado en las prácticas, es el que frena su acceso al campo en los partidos.
Las voces del entorno del delantero tienen una lectura distinta. Personas vinculadas a su cuerpo técnico personal argumentan que el impacto de Endrick cada vez que ingresa al campo demuestra que la parte táctica y el trabajo sin el balón no representan un obstáculo real en su juego. Y no es un argumento sin sustento: el atacante tuvo participaciones con incidencia directa en los amistosos previos al Mundial contra Croacia en marzo, Panamá en mayo y Egipto en junio.
El cuerpo técnico de la selección, por su parte, no interpreta la situación como un conflicto. Para Ancelotti y sus asistentes, lo que se observa en Endrick son pasos naturales dentro de la evolución de un futbolista muy joven con un talento fuera de lo común.
La postura no es de alarma, sino de trabajo y espera. Aun así, el técnico italiano dejó en claro que aguarda una evolución en la conciencia táctica del delantero antes de otorgarle un rol más activo en el torneo.

El debut de Brasil ante Marruecos ofreció el contexto perfecto para que esa discusión cobrara fuerza. La Verdeamarela no arrancó bien: perdió balones con facilidad, cedió duelos y mostró debilidades en el retroceso defensivo. Ismael Saibari aprovechó los espacios cedidos por Gabriel Magalhães para adelantar a los africanos antes del descanso. Vinicius Júnior rescató el empate con un remate potente desde la izquierda que fusiló al portero Bono a los 31 minutos.
Ancelotti reconoció las carencias, aunque con matices. Al final del partido afirmó estar satisfecho con el punto obtenido: “Esperábamos un mejor comienzo, pero Marruecos es un buen rival”. Minutos después, en sala de prensa, ajustó el tono: “No estoy satisfecho con el resultado. Debemos trabajar para mejorar”, según consignó AS.
Vinicius fue más directo en su lectura: “La competición, el debut, siempre es muy difícil, pero tenemos que mejorar, seguir evolucionando, porque la competición apenas comienza”, declaró a pie de campo.
El punto obtenido en Nueva Jersey dejó a Brasil en la segunda posición del Grupo C, por detrás de Escocia, que venció 1-0 a Haití en la misma jornada. El próximo partido de la Verdeamarela será el viernes 19 de junio ante Haití en el Lincoln Financial Field de Filadelfia.
Fuente: Infobae