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Ucrania incendia planta química y depósitos de combustible cerca de Moscú

Durante la noche del sábado, Ucrania asestó un nuevo golpe a la cadena de suministro bélica de Rusia. Una oleada de drones provocó un incendio en una planta química que suministra materias primas para los explosivos de la artillería rusa y destruyó reservas estratégicas de combustible del Estado, todo ello a menos de 300 kilómetros de Moscú.

Una civil perdió la vida en la región fronteriza de Briansk, la tercera víctima mortal de la jornada. El Ministerio de Defensa ruso informó del derribo de 259 drones sobre 14 regiones y la anexionada península de Crimea, además del mar de Azov.

Esa misma noche, el Mando de Sistemas No Tripulados de las Fuerzas Armadas ucranianas confirmó un ataque contra la planta “Crimean Titan” en Armiansk, en la península de Crimea ocupada por Rusia.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, calificó los ataques de “sanciones de largo alcance”.

Ataque a la cadena de suministro: explosivos en Tula, combustible en Yaroslavl

Secuelas del ataque con drones ucranianos sobre la planta química Azot en Novomoskovsk: el sitio suministraba ácido nítrico para fabricar los explosivos HMX y RDX que cargan los obuses rusos. (Exilenova+/Telegram)

El gobernador de la región de Tula, Dmitri Miliáev, confirmó que se desató un incendio en una empresa de Novomoskovsk tras la caída de fragmentos de un dron derribado, sin víctimas. El canal independiente ruso Astra y el canal ucraniano de monitoreo Exilenova+ identificaron la instalación como la química Azot, el mayor productor ruso de amoníaco y fertilizantes. El ácido nítrico que manufactura también se emplea en la producción de explosivos.

Entre 2022 y 2024, la planta —propiedad del holding Eurochem— envió al menos 38.000 toneladas de ácido acético y casi 5.000 toneladas de ácido nítrico directamente a la planta estatal de explosivos Sverdlov, en Dzerzhinsk, insumos clave para fabricar los explosivos HMX y RDX que cargan los obuses rusos de artillería pesada. No es la primera vez que el sitio es atacado: el golpe más reciente anterior había ocurrido el 8 de junio. El incendio fue verificado además mediante imágenes satelitales de la NASA.

En la región de Yaroslavl, los drones ucranianos impactaron depósitos de combustible en la localidad de Ribinsk, provocando un incendio y obligando a cortar el tránsito sobre la autopista a Moscú, según el gobernador local, Mijaíl Yevráev. Astra identificó el objetivo como el combinado Temp de la base petrolera de Rosrezerv, ya atacada el 31 de diciembre de 2025.

En la región de Oriol, un dron impactó contra un edificio de viviendas y obligó a evacuar a parte de los residentes. El gobernador Andréi Klichkov se limitó a señalar en sus redes sociales que “la noche fue inquieta”. En Smolensk, los restos de otro dron incendiaron una vivienda y dejaron a una mujer herida, trasladada de urgencias al hospital local. En la ciudad de Vyazma, también en la región, imágenes geolocalizadas confirmaron un incendio en un depósito ferroviario al noreste de la estación central —infraestructura clave para el desplazamiento de equipamiento militar pesado hacia el frente.

Una mujer fallece en Briansk

En la región fronteriza de Briansk, un dron de ala fija alcanzó la localidad de Sagútyevo, en el distrito de Tubchevski, y mató a una civil, según el gobernador Yegor Kovalchuk. Otros dos hombres resultaron heridos. La víctima se suma a otras dos muertes registradas durante la jornada: una en la anexionada región de Crimea y otra en Oriol. Entre las 07:00 y las 14:00 hora de Moscú, el ejército ruso derribó además 110 drones adicionales, elevando el total del día a casi 370 aparatos.

Estancamiento en el frente y guerra de desgaste

Los ataques se producen en el marco de un conflicto que, pasados más de cuatro años desde la invasión, muestra señales de estancamiento en el campo de batalla. Según un análisis de la AFP basado en datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), durante abril y mayo el ejército ruso perdió en Ucrania más territorio del que capturó. “El avance procede a un ritmo extremadamente lento”, señaló el analista militar ruso Alexander Khramchikhin, quien advirtió que el uso masivo de drones creó una “zona muerta” a ambos lados de la línea de combate.

Incapaz de sostener grandes ofensivas, Rusia optó por operaciones de infiltración con pequeños grupos detrás de las líneas enemigas, una táctica que le permitió capturar en 2025 la ciudad logística de Pokrovsk pero que avanza con lentitud. Su foco actual es la ciudad industrial de Kostiantinivka, en la región oriental de Donetsk. Ucrania, por su parte, también redujo sus objetivos: ya no busca recuperar las fronteras de 2022 sino “llevar a Rusia al punto en que tiene que negociar”, según el analista ucraniano Mikola Bielieskov.

Sin recursos para una ofensiva a gran escala, Kiev intensificó los ataques con drones contra el sector petrolero ruso y las rutas de abastecimiento en zonas ocupadas. El viernes —Día de Rusia— ejecutó una ofensiva masiva contra refinerías en las regiones de Tartaristán y Samara: el Estado Mayor ucraniano confirmó que la refinería Kuibyshev, golpeada el 10 de junio, dejó de operar tras quedar dañadas sus unidades principales de procesamiento y un tanque de almacenamiento. Los ataques de esta noche contra Azot y los depósitos de Ribinsk se inscriben en esa misma campaña sostenida contra la industria energética rusa.

Fuente: Infobae

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