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Sensación térmica: el peligro oculto que supera al termómetro

El concepto de sensación térmica resulta fundamental para entender los verdaderos peligros de estar expuesto a temperaturas extremas, ya sea por calor o por frío. Según explica National Geographic y lo respalda un estudio publicado en el International Journal of Biometeorology, aunque la cifra que muestra el termómetro es el dato más evidente, los expertos alertan que esto solo es una parte del cuadro completo.

El efecto de la temperatura sobre el cuerpo humano está influenciado por factores adicionales, mismos que los índices de sensación térmica ayudan a descubrir.

¿Qué es y para qué sirve la sensación térmica?

La sensación térmica es un valor que integra la temperatura del aire con la humedad relativa o el viento, dependiendo de si se trata de calor o de frío. Su propósito es reflejar cómo percibe realmente el clima el organismo en condiciones atmosféricas específicas.

El índice de calor y el wind chill fueron diseñados para alertar sobre los peligros del calor y del frío que no siempre muestra la temperatura real (Imagen Ilustrativa Infobae)

La meteoróloga Janessa Webb señala: “se sentirá diferente cuando salgas, y si no estás preparado, realmente puede sorprenderte y tomarte desprevenido”. Por ello, la sensación térmica funciona como una herramienta de alerta para prevenir riesgos, ya que muchas veces la experiencia corporal supera con creces la temperatura registrada.

Mientras que el índice de calor fue creado en 1979 por el físico Robert Steadman para alertar sobre los peligros del calor, otros indicadores como el wind chill realizan una tarea similar en contextos de frío, al advertir sobre la influencia del viento en la pérdida de calor del cuerpo. El propósito de ambos es advertir a la población sobre condiciones que pueden pasar inadvertidas si solo se mira la temperatura.

¿Por qué no es lo mismo la temperatura real y la sensación térmica?

El número que marca el termómetro no siempre coincide con lo que realmente siente el organismo. En días calurosos, la humedad puede tornar el ambiente mucho más sofocante, mientras que en jornadas frías el viento acelera la pérdida de calor corporal e incrementa la sensación de frío. Por eso, dos días con igual temperatura pueden implicar riesgos muy diferentes para la salud.

A -5°C, un viento de 20 km/h puede generar una sensación térmica de -11°C al acelerar la pérdida de calor corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por ejemplo, una temperatura de 32°C con 70% de humedad puede sentirse como 41°C, porque este factor impide que el sudor se evapore de forma eficiente, dificultando la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna. En contraste, a -5°C, un viento de 20 km/h puede producir una sensación de -11°C, ya que el aire retira la capa de calor que protege la piel.

La investigación ha demostrado que la sensación térmica no solo depende de la temperatura, sino también de la vestimenta, la actividad física y el entorno, afectando tanto la percepción de calor como de frío.

Factores que alteran la sensación térmica

El índice de sensación térmica depende principalmente de la temperatura ambiental, la humedad relativa, el viento y la radiación solar. Las condiciones ideales que asumen los modelos siempre consideran a una persona sana, protegida y bien hidratada, pero la realidad puede ser muy distinta a este escenario.

Elementos como el viento en invierno, la humedad en verano, la exposición al sol, la ropa y el metabolismo individual pueden aumentar el riesgo de malestar o incluso de trastornos graves.

Los estudios sobre Temperatura Percibida indican que la sensación térmica también depende de la ropa, la actividad física, el entorno y el metabolismo individual (Imagen Ilustrativa Infobae)

Riesgos para la salud por sensación térmica extrema

La exposición a sensaciones térmicas extremas puede ocasionar diversos trastornos. En el caso del calor, el médico Kregg Laundon indica que “a medida que el estrés por calor empeora, las personas pueden desarrollar deshidratación, alteraciones electrolíticas, calambres, agotamiento e incluso finalmente un golpe de calor”. Este último puede provocar confusión, convulsiones o pérdida de conciencia, y requiere atención médica inmediata.

En frío severo, el riesgo de hipotermia aumenta a medida que el viento o la humedad aceleran la pérdida de calor corporal, sobre todo si la protección es insuficiente.

El estudio internacional sobre Temperatura Percibida resalta la importancia de considerar la ropa, el nivel de actividad y el acceso a refugio o hidratación para reducir el riesgo de complicaciones, tanto en calor como en frío.

La sensación térmica extrema puede causar deshidratación, alteraciones electrolíticas, agotamiento, golpe de calor e hipotermia si no hay protección suficiente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Limitaciones y críticas al uso de los índices de sensación térmica

La comunidad científica debate cómo mejorar la medición y comunicación de los riesgos vinculados a temperaturas extremas. El estudio sobre Temperatura Percibida sugiere un modelo más completo, tomando en cuenta la fisiología humana en distintos contextos y estaciones.

En algunos casos, los métodos tradicionales pueden resultar insuficientes, ya que no siempre reflejan cómo se perciben realmente las condiciones ambientales.

Las autoridades meteorológicas reconocen que los índices de sensación térmica “tienen fortalezas y limitaciones inherentes” y emplean varias herramientas para comunicar el riesgo, como el Heat Index, el wind chill y la Temperatura de Bulbo Húmedo Global.

Sin embargo, conocer el valor de la sensación térmica no garantiza que las personas modifiquen su comportamiento, por lo que se insiste en la educación y la adaptación de las alertas para salvar vidas en escenarios de frío o calor extremos.

Fuente: Infobae

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