Un reciente estudio llevado a cabo por las universidades de Bristol y Southampton reveló que sustituir un filete de vacuno por salmón una vez por semana podría disminuir las emisiones de carbono vinculadas a la alimentación en el Reino Unido hasta un 28% a largo plazo. La investigación, cuyos detalles fueron difundidos por el portal Phys.org y publicada en la revista Environmental Research: Food Systems, plantea este ajuste como una alternativa frente al excesivo consumo actual de carne, el cual duplica o triplica las recomendaciones dietéticas establecidas.
Para elaborar estas proyecciones, el equipo científico analizó datos de 4.000 hogares británicos provenientes del Family Food Dataset y modeló diferentes escenarios entre 2021 y 2050. En total, se compararon cinco alternativas dietéticas: mantener la dieta habitual, disminuir el consumo de proteínas reduciendo carne y lácteos, reemplazar una ración semanal de vacuno por salmón, seguir la guía alimentaria del NHS (conocida como Eatwell, que prioriza frutas, verduras y carbohidratos integrales), y adoptar la dieta de salud planetaria de EAT-Lancet, caracterizada por ser de base vegetal con un consumo mínimo de carne roja.
De acuerdo con los hallazgos, la mayor disminución de emisiones correspondería a la dieta Planetaria, con una reducción del 49% entre 2021 y 2050. En contraste, seguir la guía Eatwell generaría una baja del 42%, mientras que reducir las proteínas animales y lácteos en general alcanzaría un 39%. Por otro lado, mantener la tendencia actual solo lograría un descenso del 15%.

El impacto de un cambio semanal
Si los hábitos alimenticios continuaran el ritmo observado entre 2001 y 2021, la dieta habitual recortaría apenas un 15% de las emisiones alimentarias para 2050, equivalente a un vuelo de ida y vuelta entre Heathrow y Madrid. En cambio, el reemplazo semanal de carne vacuna por salmón de origen británico casi duplicaría ese efecto, alcanzando un 28%, una magnitud comparable con un vuelo redondo entre Heathrow y Marrakech (Marruecos).
El mismo trabajo calculó el impacto semanal por persona de esta modificación: 7,30 kg de CO₂ menos por semana. Los autores eligieron específicamente filetes de vacuno y de salmón por considerarlos productos conocidos y mayormente producidos en el Reino Unido, lo que hace que el cambio sea más factible para la población.
La autora principal, Jenny Baverstock, investigadora honoraria de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol y exinvestigadora de la Universidad de Southampton, sostuvo que avanzar con modificaciones sencillas en la alimentación y seguir las pautas ya existentes del NHS podría generar las reducciones de emisiones necesarias para la sostenibilidad ambiental.
El estudio plantea que sustituir una porción semanal de carne vacuna por salmón permitiría reducir emisiones con un cambio mínimo en el menú, sin alejarse de los productos habituales del mercado británico. Según los autores, este tipo de ajustes podría contribuir significativamente a los objetivos nacionales de recorte de carbono.

La huella de carbono de la dieta británica
A nivel global, la industria alimentaria y agropecuaria representa el 26% de las emisiones causadas por la actividad humana, mientras que en el Reino Unido esa proporción es del 20%. El estudio añade que las emisiones vienen disminuyendo, pero podrían reducirse aún más con cambios dietarios, otorgándoles un rol clave en la meta del gobierno británico de alcanzar cero emisiones netas en 2050.
La agricultura animal concentra el 82,5% de las emisiones globales del sector alimentario. Dentro de ese grupo, las proteínas de mayor impacto ambiental son las carnes rojas, como vacuno, cordero y cerdo, mientras que pescados, pollo y legumbres se presentan como alternativas con menor carga ambiental.
Los investigadores remarcaron que cambiar hábitos alimentarios a escala poblacional es complejo y conlleva compensaciones, por lo que se requerirían medidas para mitigar el efecto sobre los productores ganaderos tradicionales y para sostener una producción pesquera compatible con criterios de sustentabilidad. El mismo trabajo señala que el Reino Unido consume actualmente 31% menos mariscos y pescados de lo recomendado por las guías oficiales.

El profesor Guy Poppy, vicerrector adjunto de investigación e innovación de la Universidad de Bristol y coautor del artículo, indicó que la sustitución de salmón por carne vacuna podría ganar aceptación pública si crece la conciencia sobre una alimentación más sostenible y si además se la asocia con beneficios para la salud individual. Añadió que esta opción ofrece una decisión sencilla para quienes buscan reducir su huella ambiental.
El estudio apunta que existe evidencia sólida de que el consumo de carne procesada y carne roja no procesada es un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2. Baverstock señaló que el reemplazo ofrece una ventaja nutricional y sanitaria, además de la ambiental.
Poppy también vinculó el debate alimentario con la seguridad de abastecimiento. Afirmó que en 2026, el escenario de aranceles aplicados por Estados Unidos y las respuestas de otros países plantea interrogantes sobre la seguridad alimentaria nacional y el papel del sistema alimentario global, lo que podría llevar al Reino Unido a examinar su oferta doméstica de pescado con miras a una mayor estabilidad y seguridad proteica.
Fuente: Infobae