El reconocido actor Keanu Reeves, famoso por su papel en Matrix, ha retomado su carrera musical como bajista de Dogstar, la agrupación que fundó en 1991. A sus 61 años, el artista asegura que esta nueva etapa no responde a proyecciones comerciales, sino a un genuino deseo de seguir explorando su creatividad, según informó The Times.
Reeves explicó que tanto en el cine como en la música aplica una filosofía de trabajo constante para mantenerse activo. Este retorno a los escenarios representa una reafirmación de su pasión por descubrir nuevos caminos artísticos y compartir experiencias más allá de la fama.

Los inicios de Dogstar y las influencias británicas
El bajista recordó que su formación musical estuvo marcada por una fuerte influencia británica y por el lado oscuro e inteligente del rock alternativo. Entre sus referentes mencionó a Velvet Underground, Hüsker Dü, The Clash, Pixies, Jesus and Mary Chain, The Exploited y Joy Division. “Escuchaba esos bajos increíbles, melodía tras melodía, no tenía nada de blues. Era lluvioso, con anhelo, mucha inteligencia, ingenio y juegos de palabras”, declaró al medio británico.
La huella de Joy Division fue determinante para que Reeves eligiera el bajo. “No empecé a tocar el bajo hasta los 22 años y ya estaba escuchando Joy Division antes de eso, así que quizá tomé ese instrumento pensando en Peter Hook. Escuchaba ‘Atmosphere’ e intentaba descifrarlo”, explicó.
Robert Mailhouse, baterista y cofundador de Dogstar, también destacó el peso de la escena musical de Manchester: “¿Cómo puede una ciudad tener cuarenta bandas revolucionarias de tantos géneros diferentes, desde 10cc hasta The Stone Roses?”, comentó a The Times.
La banda nació de manera casual. Reeves relató: “Tenía una casa en Beachwood Canyon, en las colinas de Hollywood. Había un garaje con instrumentos y conocí a Robert en una tienda. Él llevaba una camiseta de hockey y, como crecí en Canadá, le pregunté si sabía dónde jugar. Empezamos a juntarnos, se unió su amigo Gregg, ensayábamos en mi garaje bajo el letrero de Hollywood. Comenzamos a escribir nuestras canciones y alguien propuso que tocáramos. Aquellos días de los noventa fueron muy bonitos”.

Mailhouse agregó: “Nuestro primer concierto fue con Weezer, en 1992, en un bar llamado Raji’s. Había unas cuarenta personas”.
El reencuentro tras dos décadas
Dogstar retomó actividades después de 20 años de separación, sin planificarlo. Bret Domrose, vocalista y guitarrista, recordó: “Vivo en el Área de la Bahía y Keanu tenía el estreno de una película en San Francisco. Me invitó, Rob vino desde Los Ángeles, y la mañana siguiente, durante el desayuno, ya hablábamos de amplificadores y baterías. Fue la chispa que necesitábamos para volver”.
Reeves destacó cuánto extrañaba esa experiencia compartida. “Echaba de menos estar en la misma habitación. Siempre ensayábamos en la casa de Robert en Silver Lake. Recoger mi bajo, montarlo igual que antes… Hacía sol, conectamos, tocaste la batería, fue como un viaje. Volvimos a la cueva”.

La banda tocó en escenarios de Japón y Glastonbury, donde, según Reeves, “nos lanzaban cosas en el festival”. Sin embargo, nunca tuvieron proyecciones a futuro: “No proyectábamos nada, solo era recoger el equipo y tocar”.
La creatividad en la madurez
Los integrantes de Dogstar encuentran en la edad una perspectiva renovada. Mailhouse afirmó: “Siento que estamos comenzando de nuevo. Sacamos lo que llevamos dentro, y esas sensaciones normalmente las tienes en la adolescencia o en los 20. Tenerlas mucho después es grandioso. Mi madre era ama de casa aburrida hasta que empezó a esculpir a los 40 y terminó con un monumento en DC. Nunca es tarde. Hasta que mueres”.
Domrose, compositor principal, describió la música como una experiencia vital: “Para mí es terapéutico y comunitario, aportar algo que antes no existía. Es como plantar una flor y verla crecer”. La madurez no ha apagado su impulso creativo. “Sigo teniendo esa angustia y no he madurado del todo. La diferencia es que ya no hago música para llegar a algún lado. Ahora dejo que fluya en el río de la vida y algunas canciones parecían llegar por la ventana”, admitió.

Reeves reflexionó sobre el paso del tiempo: “Con los años experimentas la muerte, te acercas a ella, y quizá esto sea una forma de negarlo, pero ayuda a procesar esos sentimientos”. La relación con la impermanencia y la búsqueda de sentido han sido constantes en su trayectoria profesional.
El horizonte de Keanu Reeves con Dogstar
“El bajo me apasiona, me gusta escuchar la batería y la guitarra, y disfruto ser parte de algo nuevo. Me encanta salir de gira, prepararme antes del concierto, reunirnos antes de salir al escenario. Eso es vida nómada, ¡sí, hombre!”, resumió Reeves.

El bajista reveló su impulso por aprovechar cada oportunidad: “Quiero escribir, tocar, hacer giras, grabar, todo”. Con esa disposición, mira hacia adelante con perseverancia e ilusión. “Nada de proyecciones, solo ganas de seguir creando, explorar cada rincón posible y no reducir el horizonte”, concluyó en la entrevista con The Times.
Fuente: Infobae