Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) eliminaron a Ali Musa Daqduq, un alto mando del grupo terrorista libanés Hezbolá y antiguo jefe de la Red Terrorista del Golán. El ataque selectivo ocurrió el viernes pasado al sur del río Litani, en el sur del Líbano, según informaron fuentes militares israelíes.
De acuerdo con el ejército israelí, Daqduq era uno de los principales estrategas de Hezbolá. Tenía un historial de liderazgo en la seguridad del fallecido jefe terrorista Hassan Nasrallah, así como mando en la Fuerza Radwan y jefe de operaciones en la unidad Nasser y la infantería del grupo. Su muerte tiene un impacto directo sobre la capacidad operativa de la organización extremista y reconfigura el equilibrio de poder en la frontera libanesa, en medio de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos y con la seguridad regional amenazada.
Las FDI destacaron que Daqduq lideró durante años la planificación de ataques contra soldados israelíes en la frontera con Líbano. Además, fue jefe de la “Red Terrorista del Golán”, responsable de crear infraestructura militar cerca de la frontera israelí-siria, cuyas actividades se hicieron públicas en 2019.
En 2007, fuerzas estadounidenses lo detuvieron tras acusarlo de orquestar el secuestro y asesinato de cinco militares de Estados Unidos, según información de las FDI. La muerte de Daqduq representa, para el ejército israelí, “otro golpe significativo” a la estructura de comando del grupo terrorista y a las células implicadas en ataques contra civiles israelíes y efectivos estadounidenses.
Además del ataque contra Daqduq, se produjo un bombardeo israelí en el barrio de Dahiya, en Beirut, área considerada estratégica por Hezbolá. En esa operación, tres personas fallecieron y 15 resultaron heridas por el impacto de al menos cuatro misiles guiados sobre un edificio residencial. También se registraron “importantes daños en edificios y comercios cercanos”, según agencias libanesas.
Irán reaccionó con firmeza frente a los ataques tanto en el sur del Líbano como en Beirut. El presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, advirtió de una “respuesta fuerte en camino” respecto al bombardeo en Dahiya, según declaraciones en medios oficiales. Acusó a Estados Unidos de carecer de credibilidad y de no poder contener a Israel.
El portavoz militar iraní asentado en la sede de Jatam al Anbiya señaló la gravedad de la ofensiva en Dahiya y prometió represalias. Sardar Asadi, vocero del ejército, afirmó: “Los crímenes contra los suburbios del sur no quedarán impunes”, reflejando la determinación iraní a pesar de las bajas civiles.
Mohamed Baqer Qalifab, presidente del Parlamento iraní y jefe negociador en el diálogo con Estados Unidos, vinculó el aumento de la tensión militar con los procesos diplomáticos en marcha. En declaraciones recogidas por el Parlamento de Irán y la agencia semioficial Fars, aseguró que el reciente ataque pone en duda la voluntad estadounidense de contener a Israel y mencionó la posibilidad de romper las conversaciones si continúan los ataques israelíes:
“El juego del ‘poli bueno’ y el ‘poli malo’ está pasado de moda. Si no tienen la voluntad ni la capacidad de cumplir con sus compromisos, no es posible continuar por este camino”.
El centro estratégico de Hezbolá en Dahiya, situado en una zona urbana densamente poblada, se ha convertido en una “línea roja” para Irán. Las autoridades iraníes han interpretado la ofensiva como una violación que puede generar respuestas militares adicionales.
El operativo israelí coincide con un periodo crítico para la diplomacia nuclear. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tenía previsto firmar un memorándum de entendimiento con Irán ese domingo, con el objetivo de reabrir el estrecho de Ormuz, iniciar 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear y consolidar un cese de hostilidades, en particular en Líbano.

La noticia generó expectativas de distensión, pero fuentes negociadoras iraníes consultadas por Fars señalaron que el equipo era “profundamente escéptico” de lograr un acuerdo en ese plazo, sobre todo tras el ataque en Beirut.
Trump, entrevistado por Axios, confirmó que, pese al ataque, la firma del acuerdo nuclear permanece programada, aunque admitió un retraso: “Ha dado un vuelco a la situación. Ha retrasado la firma unas horas. Se suponía que iba a ser ahora. Ahora está previsto que se celebre dentro de unas horas”, declaró.
Qalifab reiteró que cualquier avance en el diálogo depende exclusivamente de la suspensión “inmediata” de los ataques israelíes en Líbano, una condición que Irán considera innegociable.
En este contexto, la posición iraní sostiene que Estados Unidos debe asumir la responsabilidad de no lograr detener a Israel, abriendo dudas sobre la continuidad de las negociaciones entre ambos países. Las advertencias de las autoridades iraníes insisten en una respuesta: cualquier ataque militar a las áreas periféricas de Beirut tendrá consecuencias directas y repercutirá en sus próximos movimientos estratégicos.
Fuente: Infobae